Escenario
Sábado 20 de Agosto de 2016

"No se puede alcanzar la excelencia en el arte solo con un trabajo fuerte"

Paloma Herrera. La exbailarina de ballet argentina dictará clases magistrales este domingo en la Sala Marechal. Escenario habló con la artista sobre su carrera, su vuelta al país y lo que significó dejar de bailar a los 38 años

Vestida de negro como es una característica en la artista, Paloma Herrera accedió a una entrevista con Diario UNO para recordar su carrera y hablar de un presente "más relajado, con otros tiempos y otras prioridades". Es que hace un par de años dejó de bailar profesionalmente y, paralelamente, volvió a la Argentina, país que "abandonó" buscando otros rumbos cuando tenía 13 años.
La meta fue la excelencia y claramente la logró. La artista está en Santa Fe para brindar este domingo en la Sala Marechal del Teatro Municipal "1º de Mayo" (San Martín 2020) una clase magistral que es la segunda que hace en el país. La propuesta comenzará a las 12 con una clase de técnica para jóvenes de 13 a 15 años de edad (nivel intermedio); a las 14 se desarrollará la misma clase para adultos, a partir de los 15 años de edad (nivel intermedio avanzado); y a las 16, habrá una clase de puntas para ambos niveles. Las clases están organizadas por Betina Amicone, profesora de danzas y el profesor de ritmos, David Piedrabuena.
—Tu carrera comenzó cuando tenías siete años. Hace dos decidiste no bailar más profesionalmente, hoy tenés 40 y te dedicás a estas clases magistrales, ¿cómo se puede pasar a tus alumnos todo lo aprendido?
—Esta es la segunda clase que voy a dar en el país. Es algo que vengo haciendo hace tiempo en Nueva York, Barcelona, San Diego y otros lugares. Es un gran desafío pero me siento feliz de hacerlo acá en la Argentina. Lo bueno es poder dedicarme a esto full time. Antes iba primero mi carrera después todo lo otro. Hoy estoy más relajada y es algo muy satisfactorio poder mostrar todo lo que uno fue aprendiendo.
—¿Y que sentís cuando en estas clases ves a esas niñas que tienen el mismo sueño que vos tenías y que un día te llevó a dejar tu casa y buscar la excelencia en otros rumbos?
—Para mí es puro placer. Es mucha responsabilidad también. Los maestros marcan mucho la carrera de los artistas. Para bien y para mal. Creo que es muy importante tener buenos maestros. Ahora me doy cuenta de que más allá de lo que uno sabe también hay que saber transmitirlo de la mejor forma. Uno trata de no repetir lo malo y tratar de enseñar todo lo bueno.
—En tu carrera y en toda carrera artística de excelencia el tiempo vale oro. Imagino que eso también es importante.
—Totalmente, por eso siempre agradezco a la gente que me ayudó y al Teatro Colón. Lo que me pasa ahora, dando clases, es que más allá del tiempo que se pierda también es triste ver el tiempo mal aprovechado. Quiero decir con esto que empezar a los seis años no garantiza que todo lo aprendido sea correcto. Veo a muchos alumnos que no les han enseñado bien y eso pasa a menudo. Con estos cursos trato de corregir estas cosas. A todos nos pasó. En mi caso irme tan temprano a Estados Unidos me permitió aprender cosas que no sabía. Es importante focalizar en cuestiones específicas que tienen que ver con la excelencia.
—¿Y con qué te encontraste en la Argentina en esta vuelta?
—No vi mucho pero es difícil decir específicamente. Además es bueno destacar que si bien ahora las clases son en el país siempre me cruzo con bailarines argentinos en otras partes del mundo.
—¿Cuáles son los puntos fundamentales que a tu parecer hicieron tu carrera tan exitosa?
—Me gustaría responderte pero es complicado. Me encantaría decirte es "trabajar fuerte". Pero no es real. No es tan solo eso. No es verdad. Se necesita trabajo, disciplina y mucho talento. Después hay algo especial que no sabría describirlo. Hay gente que lo tiene y hay gente que no. Por otro lado buenos maestros, contención familiar, es una combinación interminable y todo sobre una "fine line" o una delgada línea de la que si nos movemos un poco todo pierde un balance que deber ser perfecto.
—¿Qué significó para vos ser tapa en The New York Times y que te pongan entre los 30 artistas más influyentes de los últimos 10 años?
—En ese momento creo que no lo disfruté tanto como ahora. En ese momento estaba enfocada en bailar. Igual, más allá de lo que pasó fue hermoso hacer una producción a la vieja escuela. Sacar las fotos armar todo. Hoy todo es más mentiroso, Sacan una cabeza la ponen en otro cuerpo. Esa producción se hizo como lo hacían antes. Fue soñado después verlo en la calle. Yo era muy joven y recuerdo que me impresionó lo que ocurría. Igual eran flashes porque al instante ya estaba pensando en bailar nuevamente. Hoy, ya más lejos de los compromisos, cuando miro todo lo que hice no lo puedo creer. Me da mucha emoción y me deja tranquila. Por eso disfruto tanto este momento sin tanta nostalgia.