Escenario
Miércoles 30 de Marzo de 2016

"Un abrazo o un beso quedan en la memoria más que las palabras"

Paolo Sorrentino, el premiado director de "La gran belleza", habló sobre su nueva película, "Juventud", que mañana se estrena en Rosario.

Dos años después de ganar el Oscar a mejor película extranjera por "La gran belleza", el director italiano Paolo Sorrentino regresa a la cartelera con otro filme ambicioso, "Juventud", que se estrena mañana en los cines de Rosario. Presentada en el Festival de Cannes, gran vencedora de los premios de la Academia del Cine Europeo, la película viaja a un spa situado en los Alpes suizos —donde se alojan un famoso compositor retirado (Michael Caine) y su viejo amigo cineasta (Harvey Keitel)— para meditar sobre los achaques físicos y sentimentales de la vejez, el tiempo perdido y lo fugaz de nuestra existencia. "Juventud" también se guarda un homenaje a Diego Maradona, el gran ídolo del director, interpretado por el argentino Roly Serrano (ver aparte).

En temática y estilo, "Juventud" tiene muchas similitudes con "La gran belleza", donde un crítico de arte entrado en años recorría Roma y reflexionaba sobre el decadente ambiente que lo rodeaba. Sin embargo, Sorrentino no le ve de esa manera. "Yo diseñé «Juventud» con el fin de que fuera opuesta a «La gran belleza». Aquella película era barroca, solemne y compleja, y yo quería que esta fuera simple, lineal, casi banal. Pero fracasé estrepitosamente. Al final me salió una película bastante complicada", reconoció.

El paso del tiempo. La vejez y el paso del tiempo son temas esenciales en el cine de Sorrentino, que dirigió películas como "Las consecuencias del amor" y "El divo". "Como todo el mundo, yo preferiría ser siempre joven. Y prefiero lidiar con esos miedos en lugar de esperar a que se me echen encima", dijo el director. "Además, para crear mis personajes tengo que amarlos. Y, sinceramente, la gente madura me parece mucho más interesante. Tienen una mayor conciencia de sí mismos y de lo que han vivido. En cambio, a la gente joven no la valoro lo suficiente. De hecho, me irritan bastante", confesó.

En "Juventud" el director buscó reflexionar sobre "la ligereza" de la vida. Es más, en la película se escucha una frase que dice: "La ligereza es una forma de perversión". "Esa línea remite a una forma de vida que ejemplifica el personaje de Michael Caine con su reivindicación de lo simple, de lo fugaz", explicó Sorrentino. "Más que las palabras, importan los gestos. Un abrazo o un beso quedan en la memoria de forma más indeleble que cualquier palabra. Es algo que tiene que ver con nuestra capacidad de desear, de querer. Como director de cine, de hecho, prefiero ocuparme del deseo y no del horror. No creo que el cine sirva para contar el horror, su vocación es el deseo", aseguró.

En "La gran belleza" había referencias a "La dolce vita" (1960). Y "Juventud" recuerda a "8 y 1/2" (1963). ¿De dónde viene esa obsesión con Federico Fellini? "Es del todo inconsciente, aunque supongo que inevitable, ya que Fellini me parece uno de los tres o cuatro mejores cineastas de la historia", respondió el realizador. "En todo caso, me parece frustrante que me digan que le copio. En Cannes un periodista me reprochó que «Juventud» imitaba a Fellini, y era el mismo periodista que días antes había elogiado la película de un director francés que, en su opinión, imitaba a Truffaut", disparó.

Con un detallado trabajo de cámara y un amplio uso de la paleta de colores, Sorrentino centró su nueva historia en un hotel spa de la ciudad suiza de Wiesen, cercana a la frontera con Austria y con el imponente paisaje de los Alpes, que ayuda a que la fotografía sobresalga en esta producción. "Juventud" parece estructurada a la manera de una sinfonía, y el cuidado de sus imágenes es casi pictórico. Así y todo, el director apuntó: "Yo veo al cine como un arte fácil. Elegí el cine porque soy muy perezoso, y los perezosos no tenemos voluntad suficiente para aprender. Cuando querés hacer música debés saber tocar un instrumento; si querés pintar tenés que aprender técnicas de luz y color. Un director de cine no tiene por qué saber nada, y aun así las películas terminan saliendo", aseguró entre risas. Más en serio, el cineasta afirmó: "Me apasionan la puesta en escena, el montaje, la tecnología. Me gusta usar todos los recursos estilísticos a mi disposición, pero creo que lo hago siempre poniéndolos al servicio de la película. Lo contrario me parecería deshonesto y cínico, y yo no soy cínico. Al contrario, soy un sentimental", admitió.

La crítica dividida. "Juventud" dividió a la crítica en el festival de Cannes. Algunos críticos la elogiaron como una magnífica sucesora de "La gran belleza". Otros dijeron que sus diálogos son banales. "Con la crítica me pasa como con el cricket: no entiendo cómo funciona", dijo el director. "Lo único que sé es que los críticos se toman el cine demasiado en serio y, para mí, tanto el cine como el fútbol como las mujeres hermosas son sinónimo de diversión. En todo caso, no me preocupa. Sólo espero que mi cine complazca al público tanto como me complace a mí", apuntó.