Espectáculos
Domingo 30 de Agosto de 2015

Courteney Cox, otra bella actriz irreconocible

Courteney Cox se suma a la lista de las «irreconocibles». La actriz ha reaparecido con nuevo rostro en el estreno de la película «Hand of God» en los Ángeles. ¿Maquillaje desafortunado como Uma Thurman o bisturí como Renee Zellweger?
Cox, de 51 años, ha reconocido en alguna ocasión que se infiltra bótox, ha probado el Ulthera (el denominado lifting sin quirófano) y se somete a sesiones de láser Fraxel para eliminar las manchas oscuras en sus brazos, pecho y rostro. Pero para esta última aparición pública, en la que estuvo acompañada de su marido, Johnny McDaid, parece que se le ha ido la mano a su dermatólogo de cabecera.
Según el cirujano plástico Oscar Junco, no parece que haya pasado por quirófano, sino más bien por las herramientas de la medicina estética. «Si analizamos detenidamente el semblante de la actriz podemos ver que muestra una piel excesivamente tersa y luminosa, como consecuencia seguramente de peelings químicos, y que ciertas facciones de su cara se han modificado», apunta. «Y los aspectos que más se han visto alterados son las mejillas, ojos y mentón».
La bioplastia consiste en infiltrar ácido hialurónico en distintos planos de la cara para devolver la forma inicial de los pómulos (o crear unos que no tenía). «Lo estéticamente correcto es mantener las dimensiones naturales de la cara de cada paciente para así conservar la armonía facial. Pero en el caso de “Mónica” (su papel en Friends), parece que el aumento ha sido tan exagerado que hasta le ha empequeñecido los ojos», indica el Doctor Vieira, especialista en medicina estética de la Clínica Junco.
«Y si se examina en profundidad su mirada se ve como el párpado superior está levemente caído, debido muy posiblemente a un abuso de bótox», añade. La toxina botulínica, una de las herramientas estrella a la hora de rejuvenecer un rostro, se puede convertir en una arma de doble filo si no se emplea correctamente. «Cuando se aplica una dosis excesiva se puede crear el efecto contrario, como parece que ha sucedido en este caso donde, en lugar de elevar la cola de la ceja que devuelve cierta juventud a la mirada, se aprecia como ha descendido el párpado superior, dejando un aire de tristeza en su tercio superior», advierte Vieira.
Pero el gran cambio parece que se ha producido en la barbilla de la actriz. La mentoplastia consigue que un mentón poco definido aumente hasta conseguir una cara con personalidad, o bien que un mentón excesivamente prominente se reduzca, suavizando sus facciones.
El doctor Moisés Martín Anaya explica que para aumentarlo, la forma más sencilla es colocar una prótesis de un material sintético (silicona, goretex, etcétera), a través de una pequeña incisión dentro de la boca, entre la encía y el labio inferior. La segunda forma («y posiblemente la más recomendable») es modificar la estructura del mentón mediante una pequeña osteotomía. «Este procedimiento no necesita prótesis, solo una pequeña placa de titanio para estabilizar temporalmente la modificación del hueso», destaca este especialista. «En el caso que se quiera reducir un mentón demasiado prominente, se realiza un lijado o una sección del hueso a través de una pequeña incisión realizada dentro de la boca».
Courteney puede que se haya sometido a esta última técnica ya que se aprecia un afinamiento del tercio inferior de su rostro, «que junto con el aumento de pómulos, combate la leve flacidez que en ocasiones anteriores lucía», sentencia el doctor Junco. ¿Osará declarar -como Thurman- que todo ha sido un efecto óptico del maquillaje?
Fuente: abc.es