Espectáculos
Miércoles 01 de Julio de 2015

Gelber:“El talento debe vencer al temperamento pero lleva tiempo”

Es uno de los pianistas más prestigiosos del mundo y uno de los máximos intérpretes de autores clásicos y románticos. Sin embargo y aun con todas esas virtudes, se mostró cercano y de buen humor en una clase abierta.

Fue una tarde noche fuera de lo común. Son esas situaciones a las que hay que estar preparados y son momentos que la vida regala para que sean aprovechados. Si esto pasa y se mezcla con un ambiente relajado, humor fino y el talento como emblema, el resultado es óptimo.
Bruno Gelber es uno de los pianistas más prestigiosos del mundo. Con una humildad más que destacable y a dos días de su presentación en la ciudad, el intérprete de autores clásicos y románticos hizo lugar en su agenda y brindó una clase abierta para el público en general, donde compartió de manera distendida y con mucho conocimiento, técnicas e interpretaciones con intérpretes locales que subieron al escenario de ATE Casa España con el nerviosismo característico de poder tocar el piano frente a un talento como Bruno Gelber. 
Sin perder la paciencia tras una parte interpretada por los presentes, surgían las correcciones de un Gelber que, sentado en un cómodo sillón, se hacía cómplice del que ejecutaba el instrumento y se iba acercando para corregir la posición de las manos. Explicar las rotaciones y destacar que la música se debe estudiar en todo momento.
“Lo que voy a tocar el sábado de Beethoven lo toqué por primera vez a los 9 años. Eso no me garantiza ni quiere decir que lo sepa o que no pueda cometer errores”, explicaba a los presentes mientras su mano se apoyaba en el brazo del alumno de turno. Y continuó: “Los músicos, y sobre todo los pianistas, tenemos que tener en claro que no solo basta que la obra esté en la cabeza o en el corazón. Tenemos que tener presente que siempre las cosas se nos van de las manos”. 
Bruno Gelber nació en Buenos Aires, la música fue su primer idioma transmitido por sus padres. Su madre pianista, fue su primera profesora y a lo largo de su vida su principal crítica y consejera; su padre fue violinista de la Orquesta del Teatro Colón.
“Nosotros tenemos un trabajo maravilloso, que es el intelectual; otro sublime, que es el emocional, pero tenemos un trabajo hartante que es estudiar, la parte física. Es como el atleta. Lo tremendo de lo nuestro es que tenemos una obra muy difícil hoy y después no queda, se va. Para retomar no es tan fácil. Hay que volver a estudiar, aunque no como desde el principio. Yo no soy alemán así que no soy devoto del estudio obstinado”, explicó.
Con simpleza y ejemplificando cada una de las correcciones, seguía la clase; no escatimó tiempo y acompañó a cada alumno a mejorar lo que, a su parecer, era lo que más había que cambiar. Repetía ejemplos y pedía sobre todas las cosas una buena posición de manos ya que, a su entender, “el cuerpo del pianista respira por medio de ellas. No se puede tocar sin respirar, lo hacemos con las manos”. 
Los nervios jugaban en contra de los pianistas locales que con partitura en mano se sentaban al lado de semejante figura. Tras la excelente interpretación de uno de los alumnos, el pianista que reside en Mónaco explico: “Sos talentoso y eso puede ser fantástico o un gran problema”.Y continuó: “Hay personas en este mundo que han sido regados por Dios por el temperamento. Son personas que nos cruzamos a diario, todos los días. Esto no está ni bien ni mal. Son cosas que pasan. Por otro lado, está la gente que tiene verdadero talento. Estos deben armarse de paciencia y con mucho estudio mostrar que son los mejores en lo que hacen”. Esto despertó el aplauso de los presentes que carpeta en mano anotaban cada una de las frases (brillantes en varias ocasiones) que iban apareciendo en la sala.
Tras dos horas y media de clase, el instante mágico llegó a su fin. Las miradas se clavaron en Gelber que, negando con su cabeza, explicó que no iba a tocar el piano. Que solo había ido a escuchar a los pianistas locales y que se iba muy contento por el nivel que había en la ciudad y que eso se lo informen a sus profesores. Tras estas palabras, el pedido para que toque el piano apareció nuevamente y se despidió de la gente invitándolos al concierto que dará hoy y mañana con la Orquesta Sinfónica Provincial. Los encuentros serán en el Centro Cultural Provincial Francisco Paco Urondo (Junín 2457), a las 21, con entrada gratuita pero con cupo limitado.
Maxi Marano / Diario UNO