Espectáculos
Domingo 12 de Julio de 2015

“La exigencia nos hizo crecer y hacer esta obra”

Espíritu Traidor. Luego del éxito rotundo de sus primeras cuatro funciones, la comedia musical se prepara para otras presentaciones. Escenario charló con dos de los protagonistas, Rubén Von Der Thüsen y Luciana Tourné, sobre lo que significó esta puesta con más de 40 artistas en escena.

Sin dudas Espíritu Traidor marcará un antes y un después en las producciones de la ciudad por varias razones. En primer lugar, por la idea de integración de diferentes ramas del arte; en segundo lugar, porque los artistas especializados en teatro se animaron a cantar, los cantantes a actuar y el ensamble de baile a actuar y cantar. Otro punto importante a destacar es el trabajo del Gobierno de la Ciudad de apostar a una producción de este calibre para casi regalarla a los santafesinos por el módico precio de las entradas. 
Espíritu Traidor es el ejemplo más claro que muestra que cuando se quiere se puede y si el presupuesto se destina a una producción, las cosas salen bien y se puede montar en Santa Fe un espectáculo que nada tiene que envidiarle a lo que se ve en la calle Corrientes o en el Teatro San Martín de Buenos Aires.
Para hablar de la obra, Escenario charló con Rubén Von Der Thüsen y Luciana Torné, dos de los tres protagonistas (el otro es Tavo Angelini que vive en Buenos Aires) sobre lo que significó hacer esta obra.
—¿Qué significó para ustedes protagonizar la obra de la que toda la ciudad habla?
Luciana Tourné: Lo que más destaco es que todos los personajes tuvimos mucho protagonismo. Eso es lo que más me gustó. Y me pude dar cuenta de lo que pasaba cuando estrenamos y vimos lo que hacía cada uno. Los ensayos eran separados en muchas ocasiones y todo fue tan rápido y vigoroso que creo que caímos en lo que estábamos haciendo cuando estrenamos. Creo que lo mío fue una parte en un gran rompecabezas. Es tan hermoso que no lo podemos explicar mucho.
—En aquellos primeros ensayos en el Liceo o el Marconetti, ¿te imaginabas lo que se estaba gestando?
L.T.: Yo ya había trabajado con Rubén (Viani) en El Diluvio que Viene y Cenicienta, por lo tanto si bien no me lo imaginaba sabía que iba a ser algo bueno, de mucha calidad. Yo soy cantante y sin embargo fue lo que más me costó. En lo actoral, me entregué a él y él logró lo que quería con total profesionalidad. Nos dejó que nosotros busquemos el personaje y después corrigió sobre eso.
Rubén Von Der Thüsen: Siempre tuvimos la idea de que se venía algo grande. Y no nos sentimos solos ya que Viani siempre propone su profesionalismo. Es un director que te deja hacer y a la vez es muy verticalista con la idea que tiene. De eso salió esta maravilla que pudimos ver y hacer en esta ciudad. 
—Como artistas tuvieron nuevos desafíos. Los cantantes tuvieron que actuar y los actores tuvieron que cantar. ¿Cómo se dio esto?
R.V.D.T: Es mérito de Viani, también él no se quedó en lo que podíamos dar solamente y nos pidió siempre un poco más. Así fue que entramos en este juego que es maravilloso, porque es lo mejor que le puede pasar a un artista. Me refiero a la búsqueda de algo nuevo. En mi caso yo ponía mis caballitos de batalla pero no alcanzaba. Él siempre me colocaba en otro lugar para ver si salía algo nuevo. Nos alejaba de lo que para nosotros era seguro y nos llevaba a otro lugar donde podía encontrar algo nuevo. En mi caso tuve que bailar y cantar. Algo que si bien había hecho en otras obras, nunca en este nivel. Fue un gran desafío y la verdad es que en mi caso con 35 años de trayectoria, me ayudó para renovarme y dar oxígeno. 
L.T.: También hay que destacar los trabajos de Luciano Palacios, que fue quien quedó acá ayudándonos, y Cecilia y Alicia, que fueron quienes se encargaron de la parte coreográfica. Los ensayos eran separados y eso también es algo complicado. En un 70 por ciento de los ensayos algunos no sabían qué estaban preparando los otros. Hay una parte de humor de cinco personajes que son los amigos de Redo que, hasta el momento de los ensayos generales no sabíamos qué era lo que hacían. Ya avanzado el proceso nos dimos cuenta. Lo de ellos era netamente actoral, entonces lo prepararon aparte.    Cuando lo vimos nos morimos de risa. Eran muchos ensayos. Con el director, las escenas. Con los músicos, las canciones y las coreografías. Después se juntó todo y fue maravilloso.
—¿Y qué se aprende de todo esto que se hizo en tan solo tres meses? 
R.V.D.T.: Se aprende a conectarse y se contagia. Tuve que bailar y hay una parte coreográfica muy fuerte al comienzo. Más allá de los trabajos de coreografía yo aprendí mucho de verlos y estar con el ensamble de baile. Eso no sé si lo hubiera aprendido en otro lado.
L.T.: Fue muy intenso. Se logró. En algún momento parecía que no llegábamos pero la magia apareció y pudimos lograrlo.
—¿Cuándo te diste cuenta de que se podía?
L.T.: El domingo cuando terminamos la última función (risas).
—Ahora vuelven a fines de julio y eso es un indicio de que gustó y mucho.
L.T.: Sí. Igual las primeras funciones las tomamos como un preestreno. Esto no podía quedar ahí. Nos cruzamos con la gente y nos dicen lo mucho que les gustó. Otros que no pudieron ir y también están los que la quieren ver de nuevo. Creo que esta obra debe estar dentro de una oferta cultural que la ciudad tiene que tener. Habla muy bien del trabajo conjunto y de la buena calidad de artistas que hay en Santa Fe. 
R.V.D.T.: Lo bueno es que esta obra si se sigue presentando va a ofrecer a los visitantes de Santa Fe no solo algo de calidad arriba del escenario, sino también poder conocer este espacio que es el Teatro Municipal. Es uno de los mejores de América. Es una perla que tiene una acústica perfecta. Se considera uno de los mejores y ya es un acontecimiento poder entrar a este lugar. 
—¿Y falta mucho para poder ver y escuchar la obra de nuevo?
R.V.D.T.: Somos 40 artistas y cuesta ponerse de acuerdo. Lo bueno es que vamos a estar presentado la obra nuevamente el 30 y 31 de julio, a las 21, y el sábado 1 de agosto en dos funciones  con horario a confirmar. Estamos muy contentos y llevaremos a la gente lo mejor de este grupo de trabajo que es excelente en calidad humana y artística.

La Historia
Es una versión libre de Sueño de una Noche de Verano. El dramaturgo Joaquín Bonet sitúa la historia en la actualidad, en la ciudad de Santa Fe -más precisamente en la isla– donde habitan espíritus en lugar de duendes, como ocurre en la obra de W. Shakespeare. Convocados por unos incautos que juegan al juego de la copa, los espíritus buscan pagar sus deudas pendientes. Mientras, se divierten con los humanos generando una serie de enredos, se develarán pasiones escondidas y viejas traiciones.

Entradas 
Las entradas para las nuevas funciones de Espíritu Traidor se venderán en la boletería del Teatro. El valor de las localidades varía según la ubicación elegida: platea baja y alta, palcos bajos y altos, 200 pesos; tertulia medio, 150 pesos; tertulia lateral, 80 pesos; grada y paraíso, 50 pesos. La boletería atiende al público de lunes a sábado, de 9 a 13 y de 17 a 21; y los domingos, de 10 a 12 y de 17 a 21. Para más información comunicarse a los teléfonos 4571883/4.

Maxi Marano/ Escenario Santa Fe/ mmarano@uno.com.ar