Ovación
Domingo 21 de Febrero de 2016

“Esto es una forma de vida”

El director, Pablo Sanchís, se ilusiona con ver a una institución todavía más grande y repleta de buenos deportistas y mejores personas. “Es un privilegio hacer lo que a uno le gusta”, reconoció.

Durante el verano, Santa Fe saca a relucir lo mejor de su repertorio con la puesta en escena de los diferentes deportes al aire libre. Quizás el que más se nota son las aguas abiertas, pero el triatlón también se impone. Son cerca de cinco meses de pura adrenalina que se traduce en una mejora en la calidad o simplemente en una pasión.
Es así como la Escuela Tupá supo encontrar su lugar e impulsar una variada gama de disciplinas para que el santafesino se anime a más. Incluso en invierno puede apostar a otras cosas más sin preocupaciones. Se transformó en el lugar ideal para conectarse con la naturaleza y el ser interior.
Uno de los que comenzó este sueño fue el profesor y director de la Escuela, Pablo Sanchís, quien explicó todas las cosas buenas de las que dispone el santafesino. “Santa Fe tienen el contexto físico y geográfico para desarrollar estos dos deportes de una forma más que interesante. Hay pocas ciudades que tengan la cantidad de espejos de agua tan a mano como nosotros y los tenemos a solo 10 minutos de la ciudad. Después contamos con una estructura muy cercana al río que nos posibilita impulsar todas las instancias del triatlón. Por ende Santa Fe debería ser una potencia en todo el país. Falta esa explosión para alcanzar dicho cometido”, expuso.
Al tratarse de deportes no tan masivos, a veces suele ser difícil sumar adeptos, algo que, lógicamente, atenta con la economía. Por eso, Pablo admitió lo complejo que es de afrontar, pero siempre con la confianza de llegar a buen puerto con las clases: “En un 50% se deben hacer malabares para mantener la economía equilibrada. Sostener hoy el material deportivo y acceder a ellos es muy difícil. Después hay que tener en cuenta que hay que estar afiliado a la federación para poder competir a nivel nacional y la gran logística que demanda cada uno de estos deportes, como gastos de viaje y contexto. De esta manera, el dinero se transforma en una herramienta indispensable. Uno se esfuerza para tener todo lo necesario, pero es complejo, más si tenemos en cuenta nuestro poder adquisitivo”.
Seguidamente, vaticinó cuáles son las próximas ideas: “Tenemos que terminar nuestra sede. El proyecto es que esto crezca todavía más, aunque tampoco es que sea un mega club. Más que nada pensamos en un lugar donde las dos actividades ganan en aceptación, que la institución se pueda sustentar y sostenerse en el tiempo. Esos serían los objetivos principales”.
“Esto es mi forma de vida hace 40 años, donde uno de los puntos es justamente vivir de esto, que es lo más complicado de conseguir (risas). Pero la satisfacción que se tiene es muy grande. A mí me gusta trabajar mucho con chicos, para formarlos e inculcarles los valores de la vida a través del deporte. Después, si se da, pensar en un desarrollo en alto nivel y con argumento bien competitivos, pero eso es ya otra cosa. Realmente genera una pasión muy linda como cualquier trabajo. Es un privilegio hacer lo que a uno le gusta y, saber que lográs resultados, es todavía más reconfortante”, agregó.
En el final de la charla, destacó: “Realmente no me doy cuenta de la magnitud de todo lo que conseguimos. Fueron muchas cosas y, estar acá, se podría decir que es un sueño hecho realidad”.

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