Escenario
Viernes 13 de Enero de 2017

Guarany trasladó su voz, música e historias al cine en "El grito en la sangre"

De ojos profundos, rostro sobrio, pelo largo, barba y cejas tupidas, Guarany dejó grabada su impronta en el cine nacional desde 1973.

El cantante santafesino Horacio Guarany, referente del folclore nacional que murió hoy a los 91 años, trasladó al cine su música, algunas de sus canciones, sus ideas políticas y varias de sus historias, en los largometrajes de ficción "Si se calla el cantor", "La vuelta de Martín Fierro" y "El grito en la sangre", pero también en el documental "Argentinísima", donde aparecía junto a otras luminarias de la música popular.

De ojos profundos, rostro sobrio, pelo largo, barba y cejas tupidas, Guarany dejó grabada su impronta en el cine nacional desde 1973, cuando debutó como actor en "Si se calla el cantor", una película basada en la letra de su famosa canción homónima, donde define al cantor como un hombre que, además de embellecer la vida, debe denunciar la injusticia y la opresión, y estar siempre junto a los más débiles.

"Que no calle el cantor porque el silencio/ cobarde apaña la maldad que oprime/ No saben los cantores de agachadas/ No callarán jamás de frente al crimen", proponía este célebre compositor y cantante nacido en 1925 en la localidad santafecina de Las Garzas, que en aquella película dirigida por Enrique Dawi componía al cantor y compartía elenco junto a Olga Zubarry, Luis Medina Castro y José María Gutiérrez.

Escritor, compositor y una de las voces centrales del folclore argentino, Guarany le puso música y volvió a incursionar en la interpretación en el cine en el filme "La vuelta de Martín Fierro" (1974), otra vez dirigido por Dawi, con un guión escrito según el poema homónimo de José Hernández y con actores como Onofre Lovero, Marta Cerain y Jorge Villalba.

Dos años antes, en 1972, Guarany había formado parte del documental "Argentinísima", un proyecto de Fernando Ayala y Enrique Olivera, que convocó a íconos de la música folclórica argentina como Atahualpa Yupanqui, Ariel Ramírez, Ramona Galarza, Jovita Díaz, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa y Los Chalchaleros, a quienes filmaron cantando y tocando en distintos espacios y geografías de la Argentina.

En aquel filme que contaba con la conducción de Julio Márbiz, línea argumental de Félix Luna y textos de Marcelo Simón, Guarany aparece cantando y tocando su guitarra entre las ruinas de las misiones jesuíticas de San Ignacio, en la provincia de Misiones, y también en el escenario de la plaza Próspero Molina en la ciudad cordobesa de Cosquín.

"Es una verdadera fortuna, esto de poderle cantar abierta y libremente a la tierra querida", afirma Yupanqui al principio del documental, donde tanto Guarany como varios otros artistas perseguidos o incluso asesinados años después por sus ideales políticos, se ponían "al servicio de esta cosa imponderable y sagrada que llamamos la Argentina".

Sin volver a actuar en películas durante los siguientes 40 años, Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo (tal su verdadero nombre) volvió a ponerse frente a una cámara cinematográfica en 2012, cuando encarnó al personaje de Don Chusco en "El grito en la sangre", una película basada en su novela "Sapucay", cuyo guión coescribió junto al director del filme, Fernando Musa.

"Yo nunca me alejé del cine, lo que pasó es que no me llamaron más. Pero estoy muy feliz de esta película porque hace tiempo que tenía ganas de volver", declaró en 2012 a Télam Guarany, en una entrevista para promocionar el estreno de esa película, que habían filmado unos años antes en la provincia de San Luis.

La trama de "El grito en la sangre" transcurre en la década de los 50' en un pueblo del interior del país, en donde la creencia popular sostiene que cuando un hombre es asesinado a traición, debe ser vengado por su hijo para que su alma pueda descansar en paz.

En ese contexto, la película sigue el viaje de transformación y adultez repentina de Cali (Abel Ayala), un joven cuyo padre fue asesinado por la espalda en una carrera de caballos, y que para vengar la muerte de su padre buscará la ayuda de Don Chusco, un viejo capataz de estancia que lo adopta como hijo propio.

"A esta altura de mi vida, estos gustos son bienvenidos. Tengo en la cabeza la idea de hacer otra película sobre un libro que quiero mucho, 'El loco de la guerra', pero vamos despacio, porque quiero disfrutar esta primero", había anunciado en aquella oportunidad Guarany, que pensaba ofrecerle a Musa que volviera a dirigirlo.

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