Escenario
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Guns N' Roses y lo que el viento dejó

La banda dio su primer recital en Argentina en el marco de su gira Not in This Lifetime. En el Gigante de Arroyito en Rosario desplegó buenas canciones entre las viejas y las nuevas en una vuelta al país tras 24 años

Guns N' Roses pasó por Rosario en lo que fue una vuelta con todas las luces. Fuegos de artificios, bombas de humo y papelitos de colores marcaron este show como un apuntalamiento fundamental para una agrupación que no pisaba este país tras 24 años con tres de sus integrantes originales (faltaba Izzy Stradiln y Steaven Adler). Es entendible, el grupo ya no tiene la fuerza de sus comienzos y lejos del brillo individual de cada uno de sus integrantes Axl, Slash, Duff y compañía armaron para esta gira un show prolijo y poderoso a pesar del viento que, por momentos, complicó todo. Hubo éxitos sin dejar de lado grandes temas de la banda que lejos de ser los más escuchados marcaron a fuego una época y el hard rock en estado más puro.

A las 21 tras una introducción del tema de la película The Equalizer el inconfundible I'ts so Easy abrió la noche con una de las joyas de Appetite for Destruction dejando en claro que el núcleo duro de seguidores iba a tener su tajada en un show al que asistieron 35 mil almas. Con unos tonos más abajo y un viento que le jugó en contra toda la noche Axl dejaba en claro en el primer tema que iba a moverse, cantar y que dentro de sus planes y posibilidades iba a dejar todo arriba del escenario. Mr. Brownstone siguió con el primer disco de los Guns y luego dio paso a la última placa de la banda con el tema que le da nombre al disco: Chinese Democracy. Este fue un buen punto ya que al parecer, dejaron los estrellatos de lado y pensaron como banda para esta gira.
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Welcome to the Jungle arrancó con los primeros trucos pirotécnicos y permitió el delirio de todas las almas. Una mala mezcla de retornos hizo que la banda suene a destiempo y rara. Música por un lado y Axl por otro sin dar pie con bola.

Double Talkin' Jive promedió la carrera de la banda con una pincelada de uno de los discos Use Your Ilusion a mediados de los 90. Hasta el momento todo digno pero sin lucir. Se los notaba tanteando el terreno y es entendible. Argentina no es un público fácil.

Better trajo de nuevo los últimos momentos de la banda para funcionar de prólogo de uno de los grandes momentos de la noche con Estranged. Una acortada versión que no mostró fisuras y puso en claro que la banda a pesar de los años sigue sonando de manera exquisita. Live and Let Die (sin Axl en el piano) puso color nuevamente a la noche y mucha pirotecnia.
Después de la puesta en escena había que rockear de nuevo. Dos buenas canciones mostraron el mejor momento del recital con versiones demoledoras de Rocket Queen y You Could be Mine, tema que tuvo su fama gracias al filme Terminator II.

New Rose tuvo a Duff en las voces dando un descanso para Axl. El bajista dejó en claro que de los tres es el que mejor mantiene la esencia rockera. Civil War mostró buenas visuales y tuvo como protagonista a un Rose de sombrero dejando todo arriba del escenario mientras todos se preguntaban "¿Cómo hará con las otras dos fechas que le quedan en Buenos Aires?".
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Used to Love Her, Speak Softly Love y Sweet Child O' Mine formaron un tridente de hits donde el Gigante de Arroyito se permitió saltar para combatir también de alguna manera un frío inédito en noviembre por estas tierras.

November Rain llego con una intro de Layla en piano y con Knockin' on Heaven's Door Axl se permitió cantar con el público en una extensa versión que se volvió algo aburrida. Nightrain cerraba la noche bien arriba como era abierta allá por las 21. En los bises aparecieron Patience con una versión "atragantada" de Axl y el clásico Paradise City que hizo mover las cabezas de todos. Una vuelta de los Guns que se acerca más a la melancolía y poco tiene que ver con la banda que pasó hace 24 años por la Argentina.
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Un show de lujo que con luces, bombas y papelitos mantiene viva a una de las mejores bandas de la historia pero que a la vez deja un toque nostálgico que alguna vez cantó el tango de "el dolor de ya no ser". Igual lejos de ser un "choreo" destilan experiencia, buenas canciones y esa sensación que dejan todo en cada presentación.

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