Policiales
Lunes 14 de Marzo de 2016

“Gusano” Vera se proclamó inocente por el crimen de Correa

En el último tramo del juicio por el caso Correa, Cristian Vera rompió el silencio y dijo: “Yo no tengo nada que ver”

“Yo no tengo nada que ver”, dijo este lunes Cristian “Gusano” Vera en torno al homicidio de su expareja, Griselda Correa, ocurrido el 20 de agosto del 2013 y por el cual se lo juzgó durante toda la semana pasada en el juicio oral y público que lo tuvo como único imputado luego de ser acusado por la fiscala Estela López Bustos por el delito de “homicidio agravado por el vínculo de pareja, alevosía y uso de arma de fuego”. La declaración ante el juez Cristian Fiz se dio luego de la exposición de alegatos de parte de la fiscala, de la parte querellante a cargo de Zulema Rivera y Federico Lombardi y de sus abogados representantes, Luis Patiño y Rodolfo Aguirre.

“Soy inocente”
Vera, que en todo el debate no emitió una sola palabra, dio su versión en torno al día del crimen. Según el imputado, aquella noche donde fue acribillada Griselda Correa con 10 disparos frente a su madre, él se encontraba –junto a su novia, Jesica Oviedo– en la fiesta de inauguración de un local comercial perteneciente a un amigo personal ubicado en Blas Parera y 12 de Infantería. Dicho amigo fue uno de los tantos citados por la defensa de Vera para que sostenga que “Gusano” había estado presente en ese lugar y nunca había participado del homicidio de Correa. 
En su fundamento, el acusado del crimen sostuvo que luego de culminar la “fiesta de inauguración”, se dirigió hacia su casa pero en el camino “se encontró” con Natalí Cantero, prima de Correa, la cual lo buscaba para avisarle sobre lo que había acontecido en el barrio Estrada Norte. Posteriormente, Cantero se subió al auto que conducía Vera.
Una vez a bordo, el acusado dijo que se dirigió hacia la vivienda de Correa para “ver lo que había acontecido”, pero en el camino fue interceptado por un auto Chevrolet Corsa gris, del cual bajaron tres hombres que dijeron ser agentes policiales. Según Vera, estos uniformados lo sacaron de su auto y lo metieron en el Corsa para llevarlo hacia la zona de circunvalación y allí golpearlo y además intentar darle muerte con un arma de fuego. “Me hice el muerto y me pude escapar”, dijo ante el juez Fiz, en la Sala VI del primer piso de tribunales.
En tanto, culminó en que cuando se escapaba de aquel lugar llegó a la zona del mercado El Abasto, donde encontró, alrededor de las 2.30 a Jesica Oviedo, con quien mantenía una relación amorosa en aquel tiempo y que en la actualidad sigue siendo su pareja. Esta, al verlo todo golpeado a Vera, le dijo que “me vaya, que me iban a matar porque lo juzgaban por la muerte de Correa”. Vera hizo caso y se dio a la fuga con un documento de identidad aportado por Cantero, el cual era de Juan Ignacio Figueroa, identidad que llevaba Vera al momento de estar detenido en la cárcel de Córdoba donde fue hallado en el 2014. 
A lo último, volvió a juzgar a Susana Montes –madre de Correa– cuando sostuvo que fue ella misma quien la obligaba a prostituirse y no él tal como acusó de manera reiterada la madre de la joven víctima.

Entre la condena perpetua y la absolución
Durante la jornada de este lunes, las partes del juicio que juzgó si Cristian Vera es culpable o inocente, expusieron su alegatos. En primer lugar, fue la propia fiscala Nº 4 Estela López Bustos, quien señaló que a lo largo del debate, quedó más que demostrado que fue Vera quien asesinó con un arma de fuego a Griselda Correa en la noche del 20 de agosto del 2013 en el interior de la vivienda de Susana Montes –madre de la víctima–. “No se ha hecho más que confirmar la acusación que sostenía la Fiscalía”, dijo la funcionaria. 
En cuanto a los testigos propuestos por la defensa, López Bustos indicó que “no aportaron demasiado”. Por tal motivo, pidió en su alegato la condena perpetua para Vera y que además se lo declare reincidente y que también se le unifiquen las penas que tenía anteriormente. 
En la misma línea, la parte querellante, compuesta por Zulema Rivera y Federico Lombardi, utilizó en su alegato varios mensajes de texto que había enviado Vera a Correa durante los días previos al crimen. Dicho mensajes señalaban serias amenazas de parte del acusado hacia la víctima. No obstante ello, Rivera apuntó a la defensa de Vera y su estrategia utilizada durante el juicio, la cual buscó establecer que el imputado del homicidio nunca había estado presente en el lugar del hecho ya que se encontraba en la inauguración del local comercial de un amigo personal (Diego Torres). 
La abogada querellante tildó esa estrategia de “poco seria” y “muy pobre” ya que acusó de falso testimonio a los testigos propuestos por dicha defensa. También pidió que se impute a Jesica Oviedo –pareja de Vera– y a su hermano, Jonatan, por el delito de encubrimiento debido a que visitaban a Vera cuando éste estaba preso en Córdoba. Por último, le exigió que se aclare la situación de Juan Ignacio Figueroa, el cual tiene la misma identidad que tenía el imputado mientras estaba alojado en el complejo Reverendo Francisco Luchesse de la ciudad de Córdoba. 
En cuanto a la defensa del acusado, el doctor Luis Patiño, consideró que su defendido nunca estuvo en el lugar del homicidio. Es por eso, que pidió al juez Fiz que absuelva de culpa y cargo al imputado y que sea beneficiado por el artículo 7 del Código Procesal Penal (In dubio pro reo), el cual se ampara en el beneficio de la duda. 

Ignacio Mendoza / ignaciomendoza@uno.com.ar

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