Santa Fe
Domingo 30 de Octubre de 2016

Hacen panes y tortas y los donan al comedor de la capilla del barrio

El grupo Jóvenes con Mirada de Futuro es de la Vuelta del Paraguayo. Está integrado por cinco mujeres de entre 25 y 29 años. Se conocieron durante la emergencia hídrica cuando estuvieron evacuadas y decidieron llevar a cabo el proyecto "No todo está perdido". Participaron del programa Ingenia, y hoy los productos que elaboran acompañan la ración de comida y la copa del leche.

La emergencia hídrica que vivió la ciudad con la crecida de los ríos Paraná y Salado dejó a cientos de familias evacuadas, la mayoría del ellas de la Vuelta del Paraguayo y fueron ubicadas muy cerca de su barrio en refugios preparados para el momento. Allí durante el día pasaban muchas cosas, pero sobre todo, el tiempo no pasaba y tenían que buscar alternativas para hacer más llevaderas las jornadas. Fue ahí donde se comenzó a juntar un grupo de jóvenes con la idea de hacer algo para ayudar, sobre todo a los chicos.
La asistencia del municipio fue muy importante y la Provincia también se hizo presente. Cuando el agua comenzó a retirarse y dejó de ser una amenaza, llegaron a ese asentamiento de emergencia los chicos de Gabinete Joven con los lineamientos de Ingenia. Fue la oportunidad para presentarse con la idea que tenían. Se denominaron "Jóvenes con mirada de futuro" y al proyecto lo bautizaron como "No todo está perdido". Consistía en llevar a cabo talleres de repostería y panificación en el barrio de la Vuelta del Paraguayo y todo lo elaborado donarlo a la capilla Santos Mártires Rioplatenses donde funciona una copa de leche y también un comedor comunitario.
Micaela, Luciana, Mercedes, Noelia y Cintia son las cincos jóvenes de entre 25 y 29 años que integran este grupo. Además las acompañan Jésica Álvarez que es trabajadora social de la Municipalidad y estuvo todo el tiempo con ellas cuando estuvieron evacuadas; Daiana Florentin es la profe que les da las técnicas y conocimientos suficientes para que lleven a cabo la actividad; y también Mercedes Gómez, la coordinadora del Ingenia de este equipo, que se acerca toda la semana para sanear los inconvenientes que puedan llegar a surgir.
Se reúnen todos los martes de 9 a 12 aproximadamente para elaborar las distintas opciones para que tanto la copa de leche como el comedor las tengan a disposición. A la elaboración la hacen en una sala –muy pequeña que ellas mismas acondicionaron– que la misma capilla les cedió para que concreten el emprendimiento. El dinero que recibieron por haber sido seleccionados por el Ingenia lo destinaron para la compra de insumos como ollas, fuentes para horno y hasta el propio horno para poder cocinar; y además la materia prima para la elaboración de los productos.

Propuesta en marcha
Micaela fue la encargada de dar los detalles sobre este proyecto que se puso en marcha en agosto luego del regreso a casa tras la emergencia hídrica. "Somos entre cinco y siete las chicas, todas de la Vuelta del Paraguayo. Vivimos varios meses en el centro de evacuados y cuando nos presentaron el Ingenia quisimos participar y nos eligieron. A la idea la empezamos a armar no solo porque era algo en lo que íbamos a aprender sino también porque era para donar", detalló esta joven de 25 años.
En el momento que se juntan elaboran distintas tortas, panes saborizados, facturas y todo tipo de productos panaderiles. "Con la plata que nos dieron compramos algunas cosas y sobre todo el horno que fue lo más caro; y lo que no tenemos nos los prestan de la cocina de la capilla", contó Micaela y luego agregó: "Elegimos este lugar porque es lo único que está en el barrio y los chicos lo necesitan". Vale aclarar que además de la capilla está la escuela Nº 1.138 Mateo Booz donde también funciona un comedor.
El proyecto termina en diciembre y es cuando reciben una evaluación que les va a permitir volver a presentarse el año que viene, pero ellas no quieren esperar hasta el próximo Ingenia sino que tienen previsto seguir elaborando para una parte seguir donándolo pero también vender y así poder comprar más materia prima. En definitiva el fin solidario seguirá presente pero además lo evalúan como una salida laboral.

Con el acompañamiento
Jésica fue la que confirmó que el proyecto comenzó hace tres meses, luego del regreso a casa. Además tuvieron que poner en condiciones el lugar donde hoy están produciendo porque también estuvo bajo agua durante varios meses. "Desde entonces hacen y dan lo que producen. Se reúnen una vez a la semana y hacen todo. Coincide con que las chicas de la capilla vienen a hacer la comida entonces nos dicen qué necesitan, lo fabricamos y se lo damos. Para lo que más entregamos es para la copa de leche que es a la tarde, entonces hicieron más cosas de repostería que de panadería, pero además hicieron panes para acompañar el almuerzo", contó a Diario UNO, la asistente social que depende de Acción Social.
La producción de esta semana estuvo abocada por ejemplo a la elaboración de prepizzas porque recibieron la donación de quesos y salsas de tomate entonces decidieron hacer los discos de masa para que luego en el comedor puedan prepararlas. "Como yo pertenezco a Acción Social de la Municipalidad en muchas ocasiones nos donan cosas que nos permiten elaborar otras opciones como en este caso fue el tomate y el queso, entonces decidimos hacer las pizzas. Es decir que vamos colaborando con mercadería para que no gasten toda la plata que les dieron. También la que puede trae de la casa, por ejemplo cuando hicimos los pancitos saborizados, trajeron los condimentos de la casa. En definitiva tratamos entre todos de colaborar con esta causa", agregó Jésica.
En esta línea, aprovechó para contar que las chicas estuvieron hablando en el último encuentro la posibilidad de recibir capacitación para comercializar los productos. "La idea es darles herramientas para que puedan sacar los costos y así vender parte de lo que hacen y juntar más dinero y seguir con el proyecto sobre todo para aprovechar la inversión que se hizo por ejemplo con el horno y tener eso es reimportante y por eso tenemos que continuar", manifestó la asistente social.

Manos a la obra
Por último, la profe Daiana –como la llaman las chicas– es la encargada de darles los conocimientos vinculados con la cocina. "Hice cursos pero me crié en la cocina y todo lo que sé y les puedo transmitir lo aprendí con la práctica. Es un muy buen grupo, nos juntamos todos los martes y ahí decidimos qué vamos a hacer", contó esta experta en gastronomía.
La metodología consiste en primero poner sobre la mesa las recetas que harán, analizarlas en cuanto a ingredientes y tiempo de cocción; luego se preparan todos los elementos y se comienza a elaborar. Hasta el momento hicieron alfajores de maicena, distintos bizcochuelos, palmeritas, galletitas, pancitos saborizados, facturas, entre otras; y para las próximas clases está previsto florcitas rellenas y muffins. "En definitiva hacemos todo lo que puede servir para copetín, dulce y salado, y de repostería, es decir lo que les pueda servir para elaborar y luego vender. Yo trato de darles las herramientas", concluyó Daiana.

Ingenia, premio a las ideas
Ingenia, es un programa provincial desarrollado por el Gabinete Joven y la Secretaría de Juventudes cuyo objetivo principal es promover la participación juvenil de grupos, colectivos y organizaciones de jóvenes, a través del financiamiento y acompañamiento para la puesta en marcha de sus ideas.
Mercedes Gómez es la coordinadora del grupo y contó: "A este grupo en particular ya lo conocía entonces me acerqué y todas las semanas lo hago para acompañar el proceso. La idea de Ingenia es que esto sea el puntapié inicial y que pueda continuar, no termine en diciembre. Además poder darles las herramientas necesarias para el caso que quieran continuarlo como una salida laboral. Proporcionarles capacitaciones y darles los conocimientos indispensables para que así sea", expresó la representante del gobierno provincial y concluyó diciendo: "Esto fue el empujón ahora está en manos de ellas ver qué quieren hacer con lo que ya está en marcha".


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