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Domingo 21 de Agosto de 2016

Cuando los años pasan y las metas quedan sin cumplir

¿Tenés proyectos pendientes, metas que aún no alcanzaste? El problema no es que no hayas logrado lo que te propusiste, sino que no hayas emprendido un camino para lograrlo. Muchas veces a las mujeres se nos pasa el tiempo y no nos decidimos a emprender un camino, y por eso no logramos un montón de cosas. La pregunta es: ¿estás en el camino hacia algo? Estar en el camino hacia un sueño te trae mucha satisfacción, pero cuando no estás caminando hacia ningún lado te sobreviene la angustia, la depresión, y comenzás a pensar que se te están pasando los años y no lograste nada en la vida.
Ahora bien, ¿dónde estamos cuando no estamos en nuestro propio camino avanzando hacia lo que queremos lograr? Cuando no estás en tu propio camino estás en el camino de alguien más, entregando tu tiempo a otra persona, esforzándote por alcanzar objetivos que no son tuyos. Muchas mujeres me han dicho: "Alejandra, yo dediqué toda mi vida a tratar de sanar el alcoholismo de mi marido", "perdí de conquistar mis propios logros porque me pasé la vida encerrada trabajando en el negocio de mi marido, tratando de que no quiebre la empresa que él tanto ama" o "mi única meta en la vida fue criar a mis hijos". Y el problema no es tratar de sacar al marido del alcoholismo, ayudar a que la empresa del esposo no quiebre u ocuparse de criar a los hijos, el problema es que eso se transforme en el único objetivo en su vida. El verdadero conflicto está en que hayas puesto tu vida entre paréntesis, que no hayas podido seguir un camino, porque pasan los años y un día te das cuenta de que tenés sueños pendientes, cuentas impagas que tenés que saldar con vos misma.
A veces las mujeres nos debemos muchas cosas a nosotras mismas, y llega un momento en que nos preguntamos: "¿Cuándo voy a empezar a construir para mí?". Quiero compartirte dos pasos sencillos para que puedas comenzar a construir tu propio camino.
1. Entender y aceptar que tenías otros objetivos, y aprender a valorarlos.
Si dedicaste tu vida a intentar sacar a tu marido del alcoholismo, a trabajar en la empresa de tu esposo o a criar a tus hijos, necesitás entender que trabajar en esos objetivos implicó que decidieras no estudiar la carrera que anhelabas, no trabajar en tu profesión, no dedicarle tiempo a tus sueños. Si profunda y conscientemente elegiste tener esos objetivos en tu vida, priorizaste, y ahora necesitás valorar ese pasado para poder estar en paz con él y no vivir recriminándote por haber perdido tantos años. Tenés que hacer las paces con el pasado, porque mientras estés en guerra con él no podrás proyectar.
¿A qué dedicaste tu vida? Valorá esa decisión que tomaste, ponete en paz con lo que resolviste en el pasado y determinate a empezar otra etapa. Decí: "Dejé mucho tiempo mi vida en suspenso, y ahora quiero lograr otras cosas, quiero alcanzar los sueños que hay en mi corazón". Es tiempo de que empieces a caminar tu propio camino, es hora de que empieces a construir eso que siempre anhelaste para vos y que no pudiste llevar a cabo porque te dedicaste a hacer otras cosas. No es tarde para que comiences a trabajar por tus sueños, pero empezá a construir de una vez, porque si no lo hacés, nunca vas a llegar a ningún lado.
2. Manejar la frustración. Necesitás aprender a manejar la frustración de que ahora no tenés el dinero, la edad ni la fuerza que tenías antes, la frustración de que va a haber cosas que no vas a lograr, la frustración de que ya no tenés la vitalidad que solías tener, que tu cuerpo no responde como antes. Para manejar la frustración tenés que resignificar tu situación, es decir, debés darle un nuevo significado, un nuevo sentido a tu realidad. Por ejemplo, a los dieciocho años una mujer soñaba con ser modelo, pero luego se casó y tuvo hijos. Decidió criar a sus hijos y dedicarse a las tareas de la casa. Pasó el tiempo, los hijos crecieron y ahora, a los cincuenta, ella se da cuenta de que al final nunca va a poder alcanzar su sueño de ser modelo, porque ya no tiene el cuerpo que tenía a los dieciocho. Esta mujer tiene que aprender a manejar la frustración y necesita resignificar su situación. ¿Cómo lo hace? Bueno, ya que no puede ser una modelo publicitaria de trajes de baño, va a trabajar para convertirse en una mujer de cincuenta años elegante, con clase y mucho glamour. ¡Eso es resignificar!
Necesitamos entender que el tiempo pasó y quizás ya no podemos obtener el ciento por ciento de lo que soñábamos, pero debemos esforzarnos por alcanzar ese cuarenta, veinte o diez por ciento como si fuera nuestro cien. Cuando aprendas a resignificar tu realidad descubrirás que todo el esfuerzo que hoy hagas, que el camino que hoy empieces a caminar, no solo va a traerte alegría fuerzas y crecimiento, sino que va a ser tu herencia para las próximas generaciones.