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Domingo 24 de Julio de 2016

Saber y hacer, las pautas que pueden modificar la vida

Está demostrado que muchas veces "sabemos" algo, pero no "sentimos" hacerlo. ¿Cuáles son las repercusiones de esa actitud? Un análisis de situación que invita a reflexionar

¿Sabés lo que tenés que hacer en algún área de tu vida pero no lo hacés?, ¿tenés hijos que no hacen lo que les conviene hacer? Una cosa es saber algo "racionalmente" y otra muy distinta es saberlo "emocionalmente".
La ciencia ha demostrado que los seres humanos no nos movemos por la razón sino por la emoción; es decir, lo que nos motiva para hacer algo en la vida es la emoción, entonces, muchas veces "sabemos" algo, pero no "sentimos" hacerlo. Por ejemplo, sabés que tenés que llegar en horario al trabajo, pero no lo hacés; sabés que no tenés que apurarte para elegir una pareja porque corrés el riesgo de equivocarte, sin embargo, conocés a un hombre y a los dos días se van a vivir juntos; racionalmente sabés que tenés que dejar de comer comida chatarra, sin embargo, seguís comiendo mal; sabés que tenés que ir al médico todos los años a hacerte un chequeo completo, pero no lo hacés. Racionalmente sabés que tenés que hacer o dejar de hacer determinadas cosas, pero eso que sabés desde la razón no te motiva a hacer lo correcto, y por eso necesitás encontrar algo emocional que te impulse a hacerlo.
No nos motiva lo racional sino lo emocional; esta es la razón por la que tenemos que aprender a trabajar en nuestras emociones. Una mujer me escribió: "Alejandra, estoy harta de los celos de mi esposo, ¡me persigue constantemente! Voy a volverme loca si sigo así". Esta joven sabía racionalmente cómo se sentía y cómo iba a terminar si no hacía algo. Ahora, la pregunta que debe hacerse es: "¿Por qué estoy con un hombre celoso?". Ella está con él por emoción, porque el hombre celoso le da una sensación falsa de seguridad. La única manera en que ella siente que es mirada, querida y atendida es a través de los celos de él, ¡por eso mantiene esa relación conflictiva y no puede ponerle límites a la situación! Esta mujer necesita trabajar en ella, en su seguridad; tiene que descubrir por qué necesita tener la mirada del celoso, por qué necesita ser deseada y sentirse amada a través de los celos.
Empezá a darte el motivo emocional por el cual no hacés lo que tenés que hacer. Y cuando te des ese motivo emocional, preguntate: "¿No será que me merezco algo mejor?". Por ejemplo, una mujer me contaba que ella sabía que tenía capacidad para ascender en su trabajo, que si hacía un esfuercito más el jefe la ascendía. Racionalmente tenía todos los argumentos para esforzarse un poco más y así ganar más dinero, trabajar menos horas, obtener un mejor puesto, ¡pero ella no hacía el esfuerzo! ¿Por qué? Cuando lo pensó mejor encontró la explicación emocional: le gustaba un compañero, y si la cambiaban de sección no lo iba a ver más. Cuando esta mujer se dio cuenta de que su ascenso se trataba de algo emocional, empezó a preguntarse: "¿No será que me merezco algo mejor?, ¿y si en otra oficina hay un muchacho mejor que este?". Parece un argumento tonto, pero es emocional, ¡y eso es justamente lo que nos motiva! ¡Tenés que descubrir qué es lo que te bloquea!
La mujer que estaba con el hombre celoso sabía todo racionalmente, sin embargo, no entendía por qué se sujetaba a una persona que la estaba volviendo loca. Necesitaba encontrar la explicación emocional, porque las emociones son las que nos motivan.
Entonces, empezá a buscar cuál es la emoción que explica por qué no estás haciendo eso que sabés que tenés que hacer, porque cuando la descubras vas a poder preguntarte y plantearte a vos misma si realmente merecés algo mejor para tu vida o vas a estar atada a eso por una emoción durante toda la vida. ¿Cuál es la emoción? ¿Será miedo?, ¿será bronca?, ¿será amor?, ¿será inseguridad? ¿Qué emoción es la que te mantiene en tu zona de confort? ¡Empezá a trabajar en vos misma para quebrar esa emoción!
Tenemos que aprender a cambiar nuestra manera de pensar y transformar los "tengo que hacer" en un "quiero hacer". Tenés que cambiar el "tengo que llegar temprano al trabajo" en un "quiero llegar temprano al trabajo"; ya no digas "tengo que ponerle límites porque me está arruinando la vida", sino "quiero ponerle límites porque me estoy transformando en una persona segura". ¡Convertí lo que tenés que hacer en lo que querés hacer!
Cambiá tus "tengo que hacerlo" por "quiero hacerlo". ¿Y por qué querés hacerlo? Porque te lo merecés, porque querés avanzar en la vida, porque haciendo eso vas a ganar más dinero. ¡Date razones emocionales que te motiven, porque en lo racional no vas a encontrar motivación!
Descubrí cuál es el motivo emocional que te detiene, que te tiene atrapada, paralizada en el lugar donde estás, porque cuando lo hagas empezarás a usar las emociones a tu favor y no en tu contra, romperás las barreras que te limitaban, saldrás de tu zona de confort y serás libre para ir por más.