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Domingo 03 de Abril de 2016

Carlos Giusti: “Sin dudas, la deuda impagable del psicoanálisis es la pretensión de felicidad”

Para el psicoanalista local, tanto la suya como el resto de las disciplinas humanas y sociales, no han podido cumplir con todas sus promesas. En diálogo con Diario UNO, un análisis de actualidad

El 6 y 7 de mayo se realizarán en la ciudad de Santa Fe las jornadas El Psicoanálisis en la Actualidad, Homenaje a Sigmund Freud a los 160 Años de su Nacimiento. Para profundizar sobre algunos de los temas que se debatirán, Diario UNO dialogó con el psicoanalista local Carlos Giusti, uno de los coordinadores de la actividad. 
—Más allá del homenaje a Freud ¿por qué es necesario pensar en la actualidad del psicoanálisis?
—Para quienes sostenemos nuestra práctica desde el discurso del psicoanálisis, el compromiso no es solo con la “aplicación” en el campo de la clínica de una teoría, que ya tiene más de 120 años desde que Freud realizó sus primeras conceptualizaciones sobre el sufrimiento humano y sus relaciones con lo que fue su gran descubrimiento: las determinaciones del inconsciente. También se trata de reconocer y tratar de incidir en las diversas modalidades que, en cada época y lugar, esa trama subjetiva se interrelaciona con la trama social y política que nos toca vivir. Ya en su momento, Freud produjo algunas de sus principales reflexiones sobre este intertramado subjetivo-social, las que fundamentalmente fueron desarrolladas en sus textos “Psicología de las masas y análisis del yo” (1920) y “El malestar en la cultura” (1923). 
“Luego, la enseñanza de Lacan produjo una recreación de aquellos conceptos al enunciar que la posición del analista en su trabajo con pacientes no podía desconocer las manifestaciones sintomáticas relacionadas con la subjetividad de la época”, agregó. 
“Hoy es innegable –consideró Giusti–, aunque las resistencias al psicoanálisis permanecen y se renuevan desde su creación, que en tanto práctica de un discurso, que es el del psicoanálisis, su actualidad se manifiesta en los múltiples ámbitos de nuestra realidad donde es requerido su accionar: en la clínica, en las instituciones, en lo comunitario, pero también interviniendo ante hechos culturales en los que el sujeto reclama su lugar ante el poder del Otro: la segregación, la violencia, el sojuzgamiento, las modas y tendencias, la pobreza material y subjetiva”. 
—Hay corrientes muy críticas del psicoanálisis...
—Las pretendidas “superaciones” del psicoanálisis por “novedosas” concepciones neurobiológicas y cognitivas, que reeditan el imperio de lo biológico-farmacológico (y los intereses de los laboratorios) y del viejo conductismo racionalista y directivo, no dejan de exponer hoy en el mundo globalizado las falsas conclusiones y las mismas resistencias ante lo que el psicoanálisis tiene de “subversivo”, tanto para el sujeto como para el lazo social”. Pero por lo dicho, en nuestra aldea o zona (Sudamérica, Argentina, Santa Fe), el psicoanálisis no solo resiste, sino que insiste en la transmisión de un saber-hacer con “eso-lo real”, que se intenta negar o excluir, lo que sintomáticamente no deja de manifestarse en los “trastornos”, “inhibiciones”, “angustias” y “fenómenos” característicos de nuestra época y lugar.

Lo político y lo subjetivo 
—¿Qué aporte podría o debería hacer el psicoanálisis al pensamiento político?
—Si consideramos que lo político, más allá de lo partidario, es el modo de organización, funcionamiento y manejo de la “polis”, en la que nos constituimos, vivimos y nos relacionamos los sujetos, la noción de lazo social y la teorización de los cuatro discursos realizada por Lacan: el del Amo, el de la Histérica, el del Universitario y el del Analista, constituye una herramienta para diferenciar los distintos modos de relación que se establecen “entre” los sujetos y el ordenamiento social. Al referirse al discurso del Capitalismo, como una variante del discurso del Amo, Lacan plantea que lo que prevalece es la tendencia a excluir lo que es más esencial del sujeto, como son “las cosas del amor” en tanto tiene que ver con el deseo, que es la función de la falta como constituyente del orden subjetivo y social. Por lo cual, desde el discurso del Analista lo que se propone es restablecer esa relación, que es renegada y taponada por otros objetos, como son los de consumo, en lugar de los que son causa del deseo. Para no ilusionarnos con un optimismo vano, debemos tener en cuenta los límites de lo posible para seguir insistiendo en nuestra posición de incidir ante ese imposible que se impone.
—¿Cómo se integra el psicoanálisis en el campo amplio de la salud mental –desde lo interdisciplinario y en los equipos de salud– para el aporte concreto de soluciones al sufrimiento humano?
—Lo que, inicialmente, llevó a Freud a investigar, teorizar y establecer la praxis psicoanalítica, fue el enigma que planteaba lo “humano”, no solo en lo que se consideraba psicopatológico, sino también en la vida cotidiana, en los vínculos amorosos, y hasta en otras manifestaciones gozosas, creativas, en las que esa “otra escena”, como llamó al inconsciente se le imponía al “ser humano”. Hoy, esa misma concepción es la que guía la práctica analítica en los distintos dispositivos en los que interviene, proponiendo desde su campo una acción específica con el sufrimiento en los tratamientos que conduce, en las intervenciones con practicantes de otras disciplinas, en las instituciones de las que forma parte: suponiendo un sujeto y apostando a su emergencia y sostenimiento en la dialéctica con el Otro.
—¿Es una articulación eficaz? 
—De su posible eficacia dan cuenta las modificaciones en los posicionamientos subjetivos y en la resolución de los síntomas, cuando la experiencia del análisis tiene lugar, como también las rectificaciones en los lazos sociales y organizacionales que promueve su participación con otros, haciendo lugar al encuentro interdiscursivo, donde cada uno sostiene un saber-hacer, sin ninguna supuesta totalidad.
—En el programa de las Jornadas citan a Lacan proponiendo una lectura e interpretación “literal” de Freud. ¿Es eso posible? ¿Fue posible en la historia del psicoanálisis?
—Quizás hoy podemos decir que porque fue posible ese rescate de los fundamentos conceptuales y prácticos de parte de Lacan, en lo que llamó en su momento el Retorno a Freud, cuando algunos post-freudianos proponían volver a instaurar una psicología del Yo, es posible que el psicoanálisis haya permanecido fiel a la letra de Freud, pero dando lugar a una revitalización de su práctica con nuevos conceptos que, en la enseñanza de Lacan, se articulan con los anteriores. Actualmente, ante algunos post-lacanianos que en nombre del “ultimísimo Lacan” proponen nuevas desviaciones, se está gestando un movimiento de “Retorno a Lacan”, no desconociendo la articulación de sus primeras teorizaciones, con las siguientes y con las últimas.

Desafíos
—¿Qué “materias pendientes” o “deudas” tiene el psicoanálisis en su desarrollo como disciplina y en su capacidad de dar respuestas al malestar de la gente? 
—Como parte del campo de la ciencias humanas, sus desarrollos teóricos y prácticos no pueden proponerse como concluidos. Por lo cual, no dejan de ser inciertos los conceptos que puedan producir una nueva recreación de la praxis psicoanalítica. De todas maneras, como cualquier práctica, discurso, o disciplina, su deuda impagable es la pretensión humana de la felicidad. Pero más vale no engañar ilusoriamente al sujeto con una totalidad imposible, para reconocer ese malestar estructural, por ser parte de la cultura, para con eso hacer algo no sufriente, sin quedar en la impotencia, y así encontrar algún cauce a otros goces. Lo cual no puede ser una promesa, sino la apuesta de la práctica del discurso del psicoanálisis; y su permanente actualidad. 

Las jornadas
Las organizan Litoral Agrupación Psicoanalítica de Santa Fe y la Secretaría de Cultura de la UNL. Tendrán lugar en el Foro Cultural Universitario de Santa Fe, 9 de Julio 2150, con entrada libre y gratuita.
Por Mariano Ruiz Clausen - mruiz@uno.com.ar / De la Redacción de UNO Santa Fe