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Lunes 04 de Enero de 2016

Cómo debe ser el calzado para que no haga mal a la salud

La moda de plataformas y estiletos de gran altura puede ser estéticamente muy atractiva, pero su mal uso entraña desde pequeñas molestias a afecciones crónicas en las articulaciones. Qué pasa con el calzado masculino y el de niños.

Las personas usan los zapatos para proteger sus pies, evitar heridas y por cuestiones culturales. Pero hay que ser cuidadosos con lo que la moda impone para que el calzado no termine afectando a la salud. En diálogo con Diario Uno y en línea con esta consigna, Ignacio Dallo, especialista en Ortopedia y Traumatología, Cirugía Artroscópica y Medicina del Deporte de la ciudad de Santa Fe, expresó: “Para que los zapatos cumplan su función deberán calzar bien; si son demasiado angostos, chicos o grandes, resultan incómodos, lastiman y deforman los pies”.
Agregó además que para poder comprar calzados que le queden bien a todos los miembros de la familia, “hay que entender cuáles son los componentes de estos accesorios”. 
“Al elegir un zapato, muchas veces consideramos el estilo, pero lo más importante, desde el punto de vista práctico, es que sea duradero, proteja los pies y sea cómodo”, explicó en ese sentido y sintetizó: “Es el calzado el que se debe adaptar a la forma del pie; y no el pie al calzado”.
Si eso no ocurre, habrá consecuencias a corto, mediano o largo plazo: “Terminaremos con dolor, ampollas, callos. Podrán ser temporales o permanentes”, describió el especialista. 
Parte por parte según Dallo, el zapato está compuesto de varias piezas “y debemos comprender cómo se constituye para que así podamos elegir de manera inteligente entre miles de estilos diferentes”. 
La puntera del zapato es el espacio que hay para los dedos. Puede ser redondeada o puntiaguda, explicó. La cabellada (empeine) es la parte superior adonde generalmente se encuentran los cordones.
La suela está compuesta de dos piezas, la interior y la exterior. “La interior está dentro del zapato y la exterior es la que está en contacto con el suelo: cuanto más suave sea la suela, mejor absorbe los golpes”, advirtió. 
El tacón o taco es la parte posterior inferior y es lo que le brinda altura al zapato.“Cuanto más alto el tacón, mayor es la presión que se ejerce sobre la parte anterior del pie”, explicó. 
“La última parte es la curva leve que se encuentra cerca del arco del pie y que se ajusta a la forma del mismo. Esta curvatura permite distinguir el zapato derecho del izquierdo”, explicó.
Posteriormente, dijo que el material del calzado también puede afectar a la forma en que se ajusta y a la comodidad. “Los materiales suaves disminuyen la presión del calzado sobre el pie y los materiales duros puedan causar ampollas. Se puede colocar un contrafuerte (parte trasera superior del zapato) para dar más dureza a la zona del talón y sujetar más el pie”, aconsejó el traumatólogo. 

No es lo mismo un pie que otro
El especialista santafesino aseguró que, en una persona, esta extremidad puede variar de tamaño. “Por eso hay que pedirle al vendedor que le mida el largo y el ancho de cada pie”, dijo y recomendó: “Éste se ensancha al colocarle peso: párese cuando se lo mida”.
Otro consejo es medirse el pie (o probarse el calzado) finalizando el día, porque con el correr de las horas se va ensanchando e hinchando.

La puntera y el talón
Recapitulando, los zapatos deben quedar bien cuando el pie está ensanchado y alargado. Si hay demasiado espacio en la puntera, la extremidad se deslizará y se formarán ampollas y/o raspaduras.
Aunque “debe quedar bien no solo en la puntera sino también en el talón”, explicó Dallo y aconsejó: “Asegúrese que su talón no se salga por la parte trasera del zapato. Camine con el calzado nuevo el tiempo que sea suficiente y controle que sean realmente cómodo”.
 Y enfatizó: “No se guié solo por el número. Un 10 o 40 de una marca o estilo puede ser más pequeño o más grande que el mismo número 10 o 40 de otra marca o estilo. Compre el que sea para usted”.
“Mídase el pie regularmente porque el tamaño cambia a medida que pasan los años. Si siente que el zapato le queda muy ajustado no lo compre, no existe un período de «amoldamiento»: el pie puede llegar a estirar el zapato, pero causará dolor y heridas. Si un pie es mucho más grande que el otro, coloque una plantilla en el zapato del pie más pequeño”, enumeró.

Alta en el suelo
El calzado de taco “ideal” médicamente hablando debe ser de una pulgada (2,54 cm), o menos y con puntera ancha. “Esta parte debe ser amplia y permitir acomodar bien la zona delantera del pie. Esto es tan importante como el talón”, dijo. 
Y aseguró: “Los zapatos de tacón muy alto y puntiagudos causan muchos problemas ortopédicos, son incómodos, lastiman los dedos, los tobillos, las rodillas, las pantorrillas y la espalda”. 
“¿Por qué? Porque al ser puntiagudos, altos y con puntera angosta –que junta los dedos y pone en una posición triangular incómoda– estos distribuyen el peso del cuerpo de manera despareja; colocan mucho peso en la parte delantera de la planta del pie y en los dedos; y esta distribución irregular hacen que la persona esté molesta, con dolor y termine con juanetes, dedo martillo y otras deformaciones”, ilustró el especialista en ortopedia y traumatología santafesino.
También, consideró que los zapatos muy altos y de plataforma que se usan en este momento, pueden provocar caídas y golpes. 
Por otra parte, explicó que la altura de los tacones influye en la presión que se siente en la planta del pie. Porque cuanto más alto es el taco, mayor será la presión que se sienta en esa zona; se puede duplicar y esta presión se traslada hacia la punta del pie”. 
“Aún los zapatos de tacones bajos si no quedan bien pueden causar problemas; y con el correr del tiempo se puede terminar con deformaciones permanentes”, completó Dallo. 

Un estudio en 40 mujeres
Según publicó recientemente bbc.com, una investigación mostró que el uso regular de tacos altos puede causar un desequilibrio en los pies.
“Los científicos examinaron el efecto sobre las mujeres que utilizan tacones altos regularmente para el trabajo. Encontraron que a pesar de que inicialmente se produce un fortalecimiento de los músculos alrededor del tobillo, después de tres años, los zapatos provocaron la dominancia de algunos músculos aumentando el riesgo de esguinces”, afirma la publicación de junio de 2015. 
“Como los tacones altos están de moda y en ocasiones se requieren para determinadas profesiones, muchas mujeres no son conscientes de que su uso regular puede debilitar su equilibrio”, dijo Yong-Seok Jee, de la Universidad Hanseo en Corea del Sur y agregó en la citada publicación: “Con el tiempo, se pueden producir accidentes como caídas y esguinces de tobillo graves”.
El equipo de Jee estudió a 40 mujeres profesionales que usan tacones de 10 cm o más, por lo menos tres veces a la semana. Midieron regularmente la fuerza del tobillo de las mujeres, y encontraron que dos de los cuatro músculos principales comenzaron a hacerse dominantes después de entre uno y tres años de uso regular.
“Estos resultados sugieren que el uso de tacones altos puede fortalecer los músculos del tobillo al principio, pero el uso prolongado (de más de tres años), provoca un desequilibrio muscular que puede derivar en lesiones graves en el mismo”, según la publicación. 

Atlético
Finalmente, Dallo hizo un repaso por los distintos tipos de accesorios que nos ponemos en los pies. “El calzado atlético se utiliza para proteger los pies de ciertas presiones que se desarrollan al practicar un deporte y se trata de dar más tracción al deportista –por ejemplo, el que se usa para correr es diferente del que se usa para hacer gimnasia aeróbica–”, explicó. 
Existen diversos diseños, variedad de material, peso, tipo de cordones y otros factores que tienden a proteger los pies y la consulta profesional siempre se recomienda previa a elegir un calzado. 

Para niños
Dallo explicó que los chicos no necesitan zapatos hasta que comienzan a caminar, entre los 12 y 15 meses. “Solamente deben usarse medias o escarpines de lana para proteger los pies al gatear y para mantener los pies calientes. Cuando el niño o niña comienza a pararse y a caminar entonces el zapato le protege de heridas. Después que comienza a usar zapatos lo puede dejar caminar descalzo dentro de la casa, con mucho cuidado”, aconsejó el traumatólogo y enfatizó: “Nunca hay que obligar a una niña o un niño a usar un par de zapatos que no le queden bien”.
 Luego recordó en relación a los pequeños, que hay tiendas especializadas en calzado para ellos que ofrecen una gran variedad de tamaños y estilos; y que en general se aseguran de que les queden bien.
“Compre zapatos suaves, maleables con mucho espacio, como por ejemplo zapatos deportivos que son ideales para niños de toda edad, asegúrese que haya suficiente espacio en la puntera para permitir que el pie crezca y que el niño puede mover los dedos dentro del calzado (el pie puede llegar a crecer el ancho de un dedo cada tres a seis meses, aunque esto varía según el niño)”, aconsejó. 
“Si se quita los zapatos frecuentemente, tal vez le sean incómodos: asegúrese de que no le aprieten demasiado, fíjese si hay zonas rojas en los pies, si aparecen callos o ampollas y acuérdese de medir los pies frecuentemente y fijarse si necesita zapatos más grandes. Recuerde que el primer objetivo del usar los zapatos es evitar heridas, son pocas las veces en que se corrigen deformidades de pies por medio del calzado, en general para corregir problemas graves se utiliza yeso, soportes metálicos o cirugía. Lleve al niño o la niña al médico ortopédico si nota algún problema”, se extendió Dallo.

Para varones
Los zapatos para varones se adaptan a la forma del pie y tienen más espacio en la puntera –tanto horizontal como vertical– y tienen tacón bajo (generalmente, media pulgada de alto).
Las suelas pueden ser de material duro como el cuero, o de material suave como el crepe; sin embargo los de suela más suave tienden a ser más cómodos. 
“Si debe estar parado por mucho tiempo, los zapatos de suela suave y maleable le protegerá más los pies y serán más cómodos”, concluyó el traumatólogo.

Mariano Ruiz Clausen / UNO Santa Fe/ mruiz@uno.com.ar