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Jueves 16 de Julio de 2015

Consejos para que las parejas no limiten sus momentos de intimidad al encuentro erótico

Una sexóloga recomienda incrementar el tiempo juntos, conversar, promover la cercanía, la complicidad, la confianza, admiración y no reducir la intimidad al coito-penetración.

Eso depende de qué entendamos por sexo y qué queremos decir cuando digo "yo no necesito sexo" para estar bien con mi pareja.
La atareada rutina del día a día facilita que muchas parejas antepongan una larga lista de responsabilidades laborales, familiares o sociales)que poco a poco terminan por distanciarlos como pareja. Distancia de la cual no son conscientes o de la que no se hacen cargo hasta que aparece alguna sintomatología en el área sexual que pone al descubierto que algo no anda bien.
 
Hay quienes ante la aparición de algún tipo de trastorno sexual muestran angustia y aprensión por resolverla lo antes posible, ya que consideran la intimidad erótica como algo fundamental del bienestar de su relación. Sin embargo, también son muchos y muchas los que creen que no necesitan "tener sexo" para estar bien con su pareja; opinión que la pareja no suele compartir y consultan un especialista.
La sexóloga Constanza del Rosario asegura en su blog que la experiencia profesional le ha demostrado repetidamente que "reducir la sexualidad al coito-penetración, es lo que tiene a muchas y muchos desmotivados y reacios al contacto íntimo, escudándose en el cansancio para no tener que llegar a la situación coital que perciben desde el agobio, presión y deber, temerosos de que la fisiología no acompañe las expectativas ajenas".
"Asimismo, he podido corroborar que las parejas que amplían su visión de la actividad sexual al placer mutuo, de diferentes fuentes y libre de metas rígidas, suelen tener una mejor disposición y motivación a la intimidad erótica, así como una percepción más positiva de la experiencia vivida y de la relación de pareja en sí misma", dice.
"Considero tan clave el ampliar la visión de la intimidad en lo que refiere a posibles fuentes de placer y disfrute no coital y coital, como entender que intimidad no es sólo lo que sucede en la privacidad de nuestra habitación sino todo lo que diariamente ocurre fuere de ella y que propicia una disposición de cercanía, complicidad, conexión, confianza, admiración y positivismo hacia el otro", agrega.
"A veces me preguntan cuántas veces por semana uno debería mantener relaciones sexuales. Eso me genera cierto nivel de impotencia, porque la pregunta suele ir dirigida a cuantos coitos semanales tenemos que realizar. Cuestionamiento que suele avivar el mito y la ilusión de las masas de que el mecánico 'mete-saca' es lo que define mayormente la felicidad en pareja. En vez de dirigir la mirada a cuán seguido deberíamos de cultivar nuestra intimidad de pareja si es que queremos crear el ambiente propicio para motivarnos a la intimidad erótica", señaló.
"De ser así, las preguntas serían ¿Cuánto tiempo diario deberían las parejas destinar a conversar sobre ellos mismos y no de los problemas ni de los hijos? ¿Con qué frecuencia deberían de piropear, agradecer, valorar o motivador al otro? ¿Cuántas veces deberían de sonreír y acariciar a su compañero? ¿Cuánta atención diaria debería dedicarle a actividades compartidas? ¿Cuán importante es que cada quien adopte una actitud proactiva en su relación? ¿Cuán relevante es mirar el vaso medio lleno, para tener ganas? ¿Cuántas veces a la semana deberíamos tener un espacio y tiempo exclusivo de dos?", cuestionó.
"La experiencia clínica me lo demuestra una y otra vez que el construir una intimidad afectiva de calidad es el botón que pone en marcha las ganas y crea la antesala propicia para subsanar disfunciones sexuales varias; pero por sobre todo es la clave de la satisfacción en pareja, no lo digo yo, lo dicen mis pacientes que tras el proceso terapéutico terminan situando lo sexual-coital como el 10 al 30% de su satisfacción de pareja", concluyó.
"Quien más añoraba frecuencia coital termina haciéndose consciente que lo que realmente quería era conexión y cercanía, y que quien tenía menos disposición se siente motivado al erotismo porque su deseo es encendido por la intimidad alcanzada. Podemos vivir sin sexo, claro que sí, pero no podemos ser felices sin un vínculo armónico con nuestra pareja y en este sentido la sexualidad corona y se renueva en esa experiencia de gratificante unión. Intimidad afectiva e intimidad erótica se nutren mutuamente, al dejar frecuentemente de atender a alguna termina por debilitar a la otra. Para mí, no es un tema de frecuencias es un tema prioridades", finalizó.

Fuente: La Capital