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Viernes 29 de Abril de 2016

Crece la demanda en tratamientos complementarios y alternativos

Las terapias energéticas vienen ganando terreno y cada vez más personas las eligen. Una tendencia que seduce tanto a jóvenes como a adultos mayores que solo buscan sentirse mejor

En los últimos años, el crecimiento de tratamientos alternativos o complementarios ha sido constante. El hecho de contar con un mayor caudal de información favoreció para que una disciplina como el reiki dejara de ser una palabra tabú y difundirse entre los pacientes que acuden a un tratamiento de tipo energético o marcado por una fuerte influencia metafísica.
Y en el que persiste la creencia de que el ser humano es un todo (cuerpo y alma), y en el cual el estado de su alma es fundamental para tener buena salud, de lo contrario el cuerpo enferma y padece los efectos del malestar.
En la actualidad, las terapias en las que se busca trabajar con la energía de los pacientes ganan terreno, ya sea por necesidad o por moda, el número de personas que opta por estos tratamientos es cada vez mayor y en un amplio espectro etario.
Para evidenciar esto Diario UNO dialogó con la licenciada Carina Asselborn, quien desde hace diez años se dedica a incursionar en el mundo de las energías y de las neurociencias. Primero de forma particular y hace seis años con su propio instituto, la Lic. Asselborn afirmó que el número de personas que acuden a su consultorio sigue creciendo.
En los inicios, el prejuicio estuvo presente, ya que en el caso del reiki era algo desconocido y nuevo sobre lo cual poca gente tenía información o lo había practicado. Algo que no sucedía con otros servicios que la profesional brindaba al mismo tiempo, como eran los masajes y técnica de reflexología. En la actualidad el abanico de opciones se amplió y conviven un importante número de técnicas energéticas.

Cómo funciona el reiki
El reiki es energía universal, cuando las energías del cuerpo se van bloqueando por las emociones negativas que la persona vive se bloquean los canales de energía y de esa manera se da lugar a los desequilibrios a nivel biológico. El cuerpo está conformado por chakras, el cual envía energía a una determinada área del cuerpo, al bloquearse el área no recibe la nutrición energética que corresponde y empieza a debilitarse y puede aparecer con el tiempo la enfermedad o el síntoma. Al trabajar con técnicas energéticas como la imposición de manos a través del reiki que canaliza la energía universal por medio de la persona iniciada y transmitir la energía, se puede desbloquear y nutrir energéticamente por lo que el paciente empieza a aliviarse y a mejorar. Desde su perspectiva personal Asselborn sostiene que hay otra causa aparte de la energía, que la persona debe tomar conciencia de cuál es ese cambio que debe hacer.

Curar desde adentro
“El síntoma es el mensajero del alma que viene a indicar que hay algo que no está correcto y que debo tomar una acción, realizar un cambio en algo. Si la persona logra ese cambio, el síntoma se va a ir, de lo contrario seguirá siendo persistente”, explicó la consultada quien aseguró que si bien la técnica del reiki es muy buena, debe ser acompañada con un enfoque también terapéutico.
En esa línea, la especialista sostiene que el incremento de personas que optan por estas terapias es resultado de los casos testigo, es decir la comprobación de los resultados a través de conocidos.
“Creo que la comprobación a través de los hechos es lo que permitió que se pueda ir abriendo aquello que antes era más cerrado”, afirmó Asselborn. Además hay un importante número de instituciones médicas que cuentan con consultorio de reiki y eso permite realizar investigaciones y evaluar a los pacientes clínicamente a medida que reciben esta terapia. 
“A mí me gusta hablar de complementaria, ya que lo alternativo solo te deja elegir entre dos opciones, mientras que lo complementario es un tratamiento médico convencional y es esto”, diferenció la entrevistada. 
Los cambios se dieron desde varios aspectos que incluyen el nivel de información y la difusión de la misma como en la edad de las personas que deciden dejar de lado la medicina tradicional. “Al principio era la gente más joven la que primero venía. Hoy se ha abierto a la gente mayor, a los abuelos que antes estaban más cerrados porque no conocían estas herramientas”, relata Asselborn. En esa línea agregó que los pacientes que acuden al instituto que dirige van desde los 20 años en adelante, pero la mayor cantidad de público está entre los 30 a 60 años.
En esa línea, la consultada explicó que muchos de los pacientes que asisten para comenzar un tratamiento con características holísticas o metafísicas lo hace buscando algo para sentirse mejor, solo por el hecho de querer estar mejor, evolucionar y comprender su proceso. También están aquellos que no se encuentran muy bien de salud y habiendo probado los tratamientos convencionales no encontraron otra alternativa, generalmente son este tipo de casos los que atraen más pacientes.
“Casos hay un montón, desde parejas que no podían quedar embarazadas y hoy está a punto de dar a luz vinieron otras personas a tratarse”, relató Asselborn a modo de ejemplo.
En base al proceso que esté atravesando la persona se le orientará a recibir el tratamiento que mejor se adapte a sus necesidades, desde una sesión de reiki, biodecodificación, masajes, sanación pránica, entre otras. 
Si bien la duración del tratamiento dependerá de cada persona y de su propio proceso, se estima un tiempo que va desde dos a tres meses para que el paciente adopte nuevos hábitos y pueda salir de la situación que lo ofusca. “Necesitamos empezar a hacer algo diferente, si se persiste en el hábito nuevo pasa directamente al inconsciente operando por sí solo”, explicó la consultada. 

La gente busca alejar la “mala onda”
En sintonía con el aumento de la demanda en las terapias complementarias, la venta de los insumos vinculados a las cuestiones energéticas también marcó un crecimiento importante. Así lo confirmó Nanci Ramos Dorch propietaria de un local abocado a la venta de regalería mística desde hace más de doce años.
Lo que antes era visto como algo raro hoy se convirtió en algo común. “Son distintas herramientas las que tenemos acá, ya sean piedras, aromas, algún objeto o símbolo, cada cosa está cargada simbólicamente y tiene una explicación y una historia”, sostuvo la propietaria del comercio.
Es común que la gente acuda al local en la búsqueda de aquellos elementos que sirven para sacar la negatividad, tanto propia como ajena. En ese marco, las velas y sahumerios son los productos que más salen ya que la forma de utilizarlos es simple. Ya que para utilizar una piedra es necesario contar con asesoramiento.
La frase que más se escucha es “quiero alejar la mala onda”, aclaró la propietaria. “Siempre la gente lo que busca es una salida rápida y no es tan sencillo, hay que dedicarle tiempo”, aseguró la comerciante. 
Con una clientela que se divide en un 60% de mujeres y un 40% hombres, sorprende ver la cantidad de señores mayores de 40 y 60 años. En tanto al estatus social se encuentran los rockeros hasta las señoras de barrio sur.