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Martes 03 de Mayo de 2016

Descubren tres planetas, a 40 años luz, que podrían ser habitables para los humanos

Orbitan en torno a una estrella enana ultrafría. El hallazgo se produjo a través de un telescopio belga montado en un observatorio de Chile. Entusiasmo entre los investigadores del espacio.


Tres planetas potencialmente habitables que orbitan alrededor de una estrella enana ultrafría, a tan sólo 40 años luz de la Tierra, fueron descubiertos por un equipo internacional de astrónomos desde el Observatorio La Silla, 470 kilómetros al norte de Santiago de Chile.
El hallazgo se hizo con el telescopio Trappist, aparato robótico belga de 0,6 metros operado desde la Universidad de Lieja y basado en el Observatorio La Silla, donde dedican gran parte de su tiempo al seguimiento de la luz de unas 60 estrellas enanas ultrafrías.
Estas estrellas tienen tamaños y temperaturas similares a las de Venus y la Tierra, y son los mejores objetivos encontrados hasta ahora para la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar.
El equipo de astrónomos observó que esta estrella se desvanecía ligeramente por intervalos de tiempo, lo que indicó que varios objetos pasaban entre ella y la Tierra. Un análisis detallado confirmó luego la presencia de tres planetas con tamaños similares al de la Tierra.
Se trata de un descubrimiento "sumamente importante" ya que los planetas son "potencialmente habitables", explicó la astrobióloga argentina Ximena Abrevaya.
"Desde el punto de vista de la búsqueda de vida en el universo es un descubrimiento muy importante, ya que es la primera vez que se detectan planetas orbitando una estrella enana ultrafría, cuando hasta ahora la existencia de planetas orbitando ese tipo de estrellas era meramente teórica", señaló a la agencia de noticias Télam Abrevaya, quien es también investigadora del Conicet.
La científica apuntó que los niveles de radiación que los planetas reciben de la estrella que orbitan los coloca en lo que se conoce como "zona de habitabilidad", es decir que "podrían tener agua líquida y condiciones aptas para la vida".
"Cuando buscamos vida siempre intentamos encontrar formas similares a las de la Tierra, porque al no conocer otras en el universo nos basamos en la biología terrestre", explicó.
"Sin embargo, no sólo el agua líquida es un requerimiento necesario, también se requiere que el planeta sea rocoso", detalló.
La científica agregó que además deben existir "condiciones favorables para el ensamblado de moléculas orgánicas compatibles con la vida, fuentes de energía y que otros factores como los niveles de radiación y temperatura estén dentro de límites adecuados".
"Existen chances de que esos planetas puedan ser habitables por algún tipo de forma de vida, sin embargo se requieren muchos estudios para determinarlo", completó.
Por su parte Emmanuël Jehin, uno de los científicos involucrados en el descubrimiento, afirmó que se trata de "un cambio de paradigma", mientras que su colega Julien de Wit, del Instituto de Tecnología de Massachussetts (el afamado y respetado MIT), en Estados Unidos, aseguró que se trata de "un paso gigante", según reportó la agencia española EFE.
"Si queremos encontrar vida en otros lugares del Universo, ahí es donde debemos comenzar a buscar", completó el responsable del equipo de astrónomos, Michaël Gillon, del Instituto de Astrofísica y Geofísica de la Universidad de Lieja, Bélgica.
Según los científicos la Trappist-1 (bautizada así por el nombre del telescopio), que está en la constelación de Acuario, es una estrella enana débil, más fría y roja que el Sol y de un tipo muy común en la Vía Láctea.
Además se descubrió que del trío de planetas, dos tardan 1.5 y 2.4 días respectivamente en completar su órbita, mientras que el tercero demora entre 4.5 y 73.
"La consecuencia de esos períodos orbitales tan cortos es que los planetas están entre 20 y 100 veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol", explicó Gillon.
Actualmente se están construyendo telescopios gigantes con los que los astrónomos creen que podrán estudiar esos planetas y su atmósfera, "primero en busca de agua y luego de trazas de actividad biológica", señaló De Wit.
Los autores centrales del estudio son Gillon y Jehin, quienes construyeron el telescopio para observar 60 de las más cercanas estrellas enanas superfrías. El esfuerzo dio sus frutos, coincidieron ayer varios de sus colegas.