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Martes 14 de Abril de 2015

El amor incrementa la actividad en el cerebro de los enamorados

Es el primer estudio que registra la actividad del cerebro en estado de reposo de jóvenes enamorados y compara esta actividad cerebral con la de jóvenes que sin pareja.

Es el primer estudio que registra la actividad del cerebro en estado de reposo de jóvenes enamorados y compara esta actividad cerebral con la de jóvenes que sin pareja.
¿Qué provoca estar enamorado en nuestro cerebro? Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hanui (China) determinó que el amor cambia literalmente el cerebro, ya que más de diez áreas del cerebro sufren modificaciones en sus niveles de actividad cuando las personas se encuentran en ese estado motivacional.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores realizaron un experimento con 100 alumnos de la universidad que fueron divididos en tres grupos: los que afirmaban estar enamorados, los que no tenían pareja y los que habían terminado una relación hacía poco tiempo. A todos ellos se les pidió que dejaran la mente en blanco y se les realizó una prueba de resonancia magnética funcional (fMRI) para registrar los niveles de actividad en las distintas áreas del cerebro.
El examen de los datos publicado en la revista Frontiers of Human Neurosicence reveló que el cerebro de los participantes enamorados presentaba al menos una docena de zonas de forma distinta, que se activaban de manera coordinada solo en ellos y que registraban un aumento de actividad constante. En el resto de participantes, la única actividad destacada fue la del núcleo caudado. Estos resultados evidencian que el amor incrementa la actividad en las áreas del cerebro relacionadas con la motivación, las redes cognitivas, la recompensa o las aptitudes sociales y, cuanto más tiempo ha transcurrido desde
una ruptura sentimental, más baja es la actividad en estas zonas, según los resultados de los escáners cerebrales.
"Es la primera prueba empírica de que el amor altera la arquitectura funcional del cerebro", apuntaron los autores. Y es que es el primer estudio que registra la actividad del cerebro en estado de reposo de jóvenes enamorados y compara esta actividad cerebral con la de jóvenes que sin pareja.