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Lunes 28 de Diciembre de 2015

El plagio del billete de 50 pesos

Ilustra el reverso del billete de 50 pesos y es la imagen por excelencia con la que el mundo virtual vincula al gaucho Rivero y su hazaña en las islas Malvinas en el siglo XIX. Pero el autor de esa imagen se enteró de todo esto recién la semana pasada. 

Ilustra el reverso del billete de 50 pesos y es la imagen por excelencia con la que el mundo virtual vincula al gaucho Rivero y su hazaña en las islas Malvinas en el siglo XIX. Pero el autor de esa imagen se enteró de todo esto recién la semana pasada. Y no sale de su asombro."Nunca supuse que alguien pudiese usar una imagen sin pedir autorización, y menos aún para un billete", dijo a LA NACION el fotógrafo Marcelo Royo Celano, cuyos abogados, en tanto esperan respuesta a un correo electrónico enviado al Banco Central, analizan presentar una denuncia por plagio.
Quienes también enviaron dos pedidos de información a ese banco sobre la misma imagen fueron los responsables del diario digital El Malvinense. La imagen del reverso del billete de 50 pesos es, dicen desde esa publicación, "copia idéntica de la que nos acompaña en El Malvinense desde hace ocho años. Es portada de nuestra cuenta de Twitter; fue el logo durante la campaña de firmas en 2008 y del banderazo en 2009".
Conocido como Mark, de 51 años y nacido en Buenos Aires, Royo Celano vive en Mar del Plata y se especializa en fotografías de fauna marina, aves pelágicas, pesca y tormentas en altamar. Tiene varios libros publicados, trabaja para el World Wildlife Fund (WWF por su sigla en inglés) y periódicamente expone sus imágenes en alguna ciudad europea.
"Yo no sabía ni siquiera quién era el gaucho Rivero. Me desayuné de todo esto hace pocos días cuando vi un billete de 50 pesos y reconocí un arte que hice en 1994", contó Royo Celano. Y agregó: "En ese momento fui a buscar los CD con el backup de mis trabajos, escaneé el billete, monté las imágenes y verifiqué que se trataba del caballo y el gaucho que fotografié en una jineteada de la agrupación El Lazo, en San Isidro, a la que había ido con mi familia".
Movido por su asombro, posteó las imágenes en su muro de Facebook y rápidamente se difundió por esa red social. La polémica reinstala el aún no debidamente reconocido derecho de autor o propiedad intelectual de las imágenes y producciones digitales.

El laberinto de la web
En diálogo con LA NACION, Royo Celano reconstruyó la trayectoria de la fotografía que, está seguro, es la base de la imagen del billete de $ 50 cuyo diseño y confección, según informaron voceros del Banco Central, es responsabilidad de la Casa de la Moneda, con cuyas autoridades no fue posible comunicarse en este período de transición.
En aquella jineteada organizada por la agrupación gauchesca El Lazo, en San Isidro, donde participaba un primo de Royo Celano, el fotógrafo tomó una secuencia de imágenes. En una de ellas se ve un caballo con sus patas delanteras levantadas montado por un gaucho, imagen de sorprendente similitud con la del billete de $ 50.
Esa fotografía original fue trabajada por Royo Celano con las primeras herramientas digitales de las que se disponía a principios de los años 90. Aisló el caballo y el gaucho, escaneó una remera de la Argentina y se la colocó en lugar del fuste que ostentaba el jinete. Subió esa imagen al sitio web que abrió con su nombre en 1997.
"Calculo que lo vieron allí y lo bajaron", se lamenta el profesional. Y recuerda algo que dice haber aprendido en la India, donde vivió durante dos años: "Lo correcto es correcto aunque nadie lo haga y lo incorrecto es incorrecto aunque lo hagan todos".
El abogado Oscar Finkelberg, especializado en propiedad intelectual, afirmó que, ante la hipótesis de un plagio hay que demostrar la autoría (probar que la imagen usada y su obra original tienen una identidad común), probar la lesión y determinar, a través de un proceso judicial, quiénes son los responsables. Es decir, "habrá que esclarecer la cadena de responsabilidades para definir a quién presentar el reclamo", dijo.
A pesar de la evidente similitud entre el arte de Royo Celano y la imagen del billete de 50 pesos, la autoría de ese artista no es reconocida tampoco por el "inteligente" buscador del Google.

Indefectiblemente la imagen aparece asociada al correntino Antonio Rivero que, según cuenta algún historiador argentino, en 1833 "lideró una revuelta que arrebató las islas Malvinas a los ingleses a fuerza de cuchillo e hizo que flameara la bandera azul y blanca en ese sur, que muchos pretendían que fuera de todos y ahora es de otros".
Según Patricio Mendiondo, director de El Malvinense, la asociación de esa imagen con las islas Malvinas hay que adjudicársela a ellos. Cuenta: "Cuando abrimos nuestro sitio web, en 2006 o 2007, elegimos esa imagen y se difundió por todos lados".

¿Cómo llegó a sus manos?
"Nos la dio un muchacho que tenía un fotolog. Creímos que era suya, al punto de que cuando vimos el billete de 50 lo buscamos para presentar el reclamo, pero no lo encontramos. Lamentablemente no recuerdo su nombre", argumentó Mendiondo en diálogo con LA NACION.
"Nosotros nunca dijimos que éramos los dueños, sino que difundimos la imagen que nos dieron a nosotros", aclaró.
En su sitio (www.elmalvinense.com) se ven los distintos flyers o afiches en los que la controvertida imagen es el foco principal. En algunas sólo es distinta la bandera que enarbola el gaucho.
"Cuando vimos la presentación que hizo la ex presidenta Cristina Kirchner del billete de 50 reconocimos la imagen y nos dio bronca que no nos comunicaran nada. Por eso enviamos dos notas al Banco Central, pero no obtuvimos respuesta. Estábamos esperando el cambio de gobierno para ver si nos recibían", informó.
Royo Celano desconocía todas estas vicisitudes. "Será que en Mar del Plata no me llegan muchos billetes de 50. No leo diarios, ni me entero de cosas como éstas. Vivo en el mar. Me encanta navegar y tengo súper bajo perfil", se justifica el fotógrafo, quien admite que si alguien le hubiese consultado "seguramente habría autorizado la utilización de mi arte sin problemas".
Irritado por lo que llama "una sucesión de avivadas", el artista afirma: "Me siento mal porque ésta no es la forma correcta de proceder. Cuando era chico mi papá me dio la mano y me dijo: «Cuidame el apellido»". De comprobarse su autoría estaría también cuidando su trabajo. Y el de sus colegas.

Fuente: La Nación