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Martes 12 de Enero de 2016

El tiempo que viene

El zodíaco occidental, el Horóscopo Chino y la numerología predicen lo que nos espera este año a nivel personal y colectivo. Qué debemos atender y qué hay que evitar para cumplir nuestros sueños y proyectos.

La bola de cristal no existe, pero ¿a quién no le tienta espiar el futuro? Algunos se hacen los desentendidos (vamos…), sin embargo no son pocos los que tienen casi la necesidad de descubrir qué es lo que nos aguarda a la vuelta de la esquina. “El ser humano es controlador por naturaleza. Queremos saber cómo será nuestro próximo año para ser más felices o estar más alerta. La realidad es que las cosas pasan, suceden. El factor sorpresa no se puede manejar”, advierte Jimena La Torre, autora de Predicciones 2016: diosas, vírgenes y santas. 
La renombrada astróloga adelanta que este es el año de Virgo, que andará de parabienes: será recompensado y podrá alcanzar las metas perseguidas. Claro que los restantes signos no se quedarán atrás: “Los de Aries sentirán, todo el tiempo, la mirada del Universo y el pasado se les hará presente. Los taurinos tendrán la gran chance de evolucionar, mejorar y abrazar los objetivos. Y los geminianos deberán comprender que si no son unidireccionales, y no dirigen la fe hacia un solo proyecto, no llegarán a ninguna parte”, anticipa La Torre. 
Los que tienen que arremangarse de cara a lo que viene son Cáncer, Leo y Escorpio. Quienes pertenecen al primero de estos signos tienen que aprovechar el momento y brillar (aunque no les agraden demasiado las luces); los segundos deberán ser más pacientes; y los terceros, discernir lo que es relevante y lo que no, y conformarse con un puñado de triunfos (que no serán tantos, así que a no empacharse de entusiasmo).
“Para Sagitario, por ejemplo, el 2016 será una ocasión para mostrar toda la sabiduría y el aprendizaje que tuvieron años anteriores. Al final del camino los espera algo muy especial. El esfuerzo de los capricornianos también será premiado. Sentirán que un ángel los protege: se les dará todo lo que piden”, augura La Torre. Y cierra: “Los de Piscis gozarán de mayor libertad –les encanta lanzarse, sin importarles que los sigan ni lo que piensen los demás–, y los de Acuario, de una justicia sinigual que estará de su lado para resolver inconvenientes cotidianos y profesionales. En la última parte del año, las oportunidades se abrirán para los de Libra. Así que solo tienen que estar tranquilos. ¡A no enloquecer por nada!”.
En lenguaje matemático
La numeromancia es un arte antiguo. Los hindúes la consideraban una ciencia sagrada, y los hebreos le atribuían un profundo significado, relacionándola con lo cósmico. “La numerología facilita el hecho de conocernos más a nosotros mismos. Si escuchamos lo que tiene para decirnos, seremos capaces de sembrar en el momento apropiado, para que la cosecha sea abundante”, explica el numerólogo Héctor González.
En lo que refiere a la Argentina, pero también al mundo, los números aconsejan realizar acuerdos para poder potenciar las posibilidades de cada sector, mejorando así la calidad de vida de cada habitante. “Los números aportarán una vibración óptima para alcanzar la comprensión, el entendimiento y la unión de fuerzas. Naturalmente, la urgencia por querer resolver estas cuestiones puede acarrear tensiones, nerviosismo, impaciencia e inquietudes. Por eso, el desafío en este 2016 pasa por controlar las emociones, separar la paja del trigo y no repetir errores pasados. Hay que ser responsables y decidir poner los caballos delante de la carreta... y no al revés”, grafica González.
Según la numerología, soplan buenos vientos para superar los obstáculos que se nos presentan. “Hay que desplegar las alas para aprovechar ese vendaval. Nos tenemos que colmar de esperanza y actitud positiva, y, sobre todo, trabajar en equipo. Esto será muy valioso si le queremos sacar el máximo jugo a este período de crecimiento”, redondea González.

Zoológico predictivo
El próximo 8 de febrero, comenzará el año del mono. Al que se lo presiente antes de conocerlo. Al que se lo espera sin presionarlo ni invadirlo. Pero en este 2016 recién salido del horno, no será cualquier mono, sino uno de fuego, transformador e inspirador de cambios. ¿El único requisito? Animarse. Al menos eso se desprende del Horóscopo Chino, texto oracular predictivo que combina varias disciplinas taoístas con el pensamiento filosófico, moral y religioso del budismo y el confucionismo.
Ludovica Squirru Dari sabe de lo que habla. Lleva más de tres décadas prediciendo nuestro futuro. Ahora, le toca al mono. “Todo representa una excusa para aprender y crecer. Los seis meses inaugurales del año serán una hecatombe. Este es el punto de quiebre: no hay manera de ocultar la verdad bajo la fachada de la perfección. Hay que asumir lo bueno y lo que no lo es, lo puro y lo absoluto”, destaca quien reside en el bellísimo valle de Traslasierra (Córdoba) y acaba de editar Horóscopo Chino 2016.
Por supuesto, la afamada astróloga se ocupa también de los restantes once animales, que no son más que metáforas de dos comportamientos: el humano y el de la energía –que todo lo envuelve–. “El mono tendrá un cómplice: la rata, que se subirá al carruaje del éxito. El 2016 se traduce en riqueza, tranquilidad financiera y salud. Se les recomienda ahorrar, guardar y preservar. Por otro lado, el epílogo del año será ideal para el dragón. Estará sociable, más atlético, reestablecerá lazos rotos, se enamorará perdidamente y tendrá tanto vigor que no sabrá cómo canalizarlo”, ahonda Ludovica.
Los que la tendrán más cuesta arriba son los conejos, los chanchos y los gallos. Los primeros alternarán períodos de sosiego con sorpresas desagradables, amén de que deberán ponerse de acuerdo con familiares y amigos para no pasar por alto ninguna oportunidad y equilibrar las fuerzas. Los segundos tendrán que manejar con inteligencia y astucia un calendario complicado, en el que es primordial evitar confrontaciones y soslayar la competencia. 
Para los gallos, este nuevo año vendrá con chismes, injurias, mentiras, robos menores y falta de independencia (tanto económica como emocional). Sí, adivinó, su paciencia y su salud estarán a prueba de balas.
“Los búfalos serán víctimas de los malos entendidos provocados por los rumores. Será un tiempo de despedidas, reflexión y enseñanzas. Para los tigres se prevén viajes, mudanzas, rupturas y reconciliaciones. Y las serpientes sufrirán altibajos en cuanto a sus vínculos y su energía”, aporta Ludovica. Y profundiza: “Los caballos querrán quemar las naves y modificar su vida entera. A las cabras, la inocencia y la alegría que las caracteriza las hará procesar mejor los tragos amargos –su intuición estará un poco torpe, por lo que podrían enamorarse sin medir las consecuencias–. Y el devenir de los perros dependerá de con quién se asocien y del estado de su sistema respiratorio, que deberán cuidar mucho. La primera mitad del año, reaccionarán a todo intensamente; en la segunda, serán más testarudos y les demandará trabajo concentrarse”.

Estaciones astrológicas
En estos días de enero, se puede escuchar la siguiente versión de la historia de los Reyes Magos: que eran tres astrólogos, tres sabios que observaban el mensaje de las estrellas para encontrar una sincronicidad en la Tierra, un nuevo nivel de amor, donde el resto veía, simplemente, un niño arropado en un pesebre. 
Beatriz Leveratto se entusiasma con lo relatado y acota: “Comúnmente, se asocia a la astrología con la posibilidad de ‘predecir’ el futuro, con la idea de ‘adivinar’ lo que va a suceder. Nuestra cultura y nuestras religiones están plagadas de símbolos astrológicos. Saber sobre este tema es trocar la concepción de cada evento, es comprobar que cielo y Tierra están íntimamente conectados. Es descubrir una danza cósmica planetaria y traducirla en ciclos, climas y oportunidades”.
La astróloga y tarotista, autora de Cada siete años: la vida y sus estaciones astrológicas, divide los signos en tres grupos: “cardinales” (los que comienzan cada estación del año), “fijos” (los que las acentúan) y “mutables” (los que preparan el cambio hacia la próxima estación). 
“Los ‘cardinales’ son Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Desde el 2008, cuando Plutón entró en Capricornio, estos signos experimentan una profunda trasmutación. En los primeros meses del 2011 –cuando Urano ingresó en Aries–, el destino los precipitó a encarar una vida todavía más libre y creativa.
Cuanta más memoria tengan de esa etapa, más convencidos estarán para resolver los desafíos que se irán presentando a lo largo de este 2016”, revela Leveratto. Y prosigue: “Urano continuará llevándolos por el camino de la autenticidad. Toda crisis requerirá de su valentía para despojarse de roles innecesarios, para animarse a sincerar sus vínculos, y para resignificar situaciones laborales –ya no deberán permanecer en espacios solo por seguridad, temor o costumbre–. A partir de septiembre, Júpiter entra en Libra, lo que les insuflará valor para superar aún más estos miedos que generan ataduras superfluas. Sí, ¡crecerán y se expandirán!”. 
Por su parte, los “fijos” –Tauro, Leo, Escorpio y Acuario– finalizaron un período (octubre 2012 - septiembre 2015) de maduración, construcción y mucho esfuerzo. Lo que se avecina es una chance única para trazar un balance sobre autonomía y solidez que les permita transitar el 2016 a pura confianza. Una vez obtenida la claridad mental, uno puede liberarse de las fantasías y los hechizos desmedidos (los anhelos desproporcionados traen consigo frustraciones excesivas). O sea, es un tiempo de rearmar proyectos, ponerles “fichas” a las relaciones plausibles y reencausar deseos.
“Los ‘mutables’: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, tendrán una temporada dura, de exigencia y cimentación. Durante los primeros ocho meses del año, estarán ayudados por el viento a favor de Júpiter en Virgo que los incentivará para apostar a la consolidación ­–subraya Leveratto y luego concluye–: Como telón de fondo, estarán extremadamente sensibles, debido a circunstancias movilizadoras. Es el momento de bajar los sueños al llano, para enterarse de si podrán –o no– concretarlos”. 

La carta natal de Argentina*
Nuestro país tiene Luna en Capricornio. La Luna simboliza la vivencia emocional más primitiva, nuestra identidad y aquello que da seguridad a los ciudadanos. La Luna en Capricornio representa a un pueblo que se acostumbró a la escasez y a la austeridad, que se adapta a situaciones extremas, y que se refugia en el lamento o en el reclamo a las autoridades –a quienes les proyecta excesivo poder–. También nos otorga el talento de “arreglarnos con poco” y de salir adelante ante circunstancias difíciles. El Sol de la Argentina está en Cáncer. El Sol es aquello que conocemos como “el signo zodiacal”: nuestra personalidad. El agua canceriana nos conecta con los dones de una sociedad receptiva, amorosa y solidaria, que, a su vez, necesita tener líderes carismáticos a quienes admirar. El tercer factor importante es el signo del Ascendente, pues sugiere el destino: nuestro país tiene Ascendente en Libra. Libra indica un camino de vida asociado a la vincularidad; es un signo de aire que nos propone aprender a relacionarnos, a reconocernos como una nación que se enriquece cada vez que sabe incorporar al otro (diferente). En el presente período, la carta natal de la Argentina está atravesando una etapa de profunda transformación. Urano –el planeta de la libertad, la igualdad y la fraternidad– y Plutón –el de la resurrección y la potencia– están generando tiempos de cambios radicales, de grandes desafíos y de nuevos renacimientos. 

*Por Beatriz Leveratto.
Fuente: Revista Nueva