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Sábado 13 de Febrero de 2016

La temperatura del cuerpo devela si una persona se encuentra o no perdidamente enamorada

A un día de celebrarse San Valentín, científicos de la Universidad de Granada determinaron que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la boca, el pecho y los genitales.

Científicos de la Universidad de Granada pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento han desarrollado un método basado en la termografía, que permite determinar objetivamente si una persona está enamorada o no, según ha informado este viernes la Universidad de Granada.

Este trabajo ha determinado los cambios de temperatura que sufre el cuerpo de los participantes cuando contemplan la imagen de la persona amada. Se trata, según sus autores, del primer "mapa térmico del amor" que se realiza. Por ejemplo, los resultados han demostrado que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la zona de la boca, el pecho y los genitales entre uno y dos grados centígrados.
Los científicos han analizado las diferencias térmicas que se producían entre personas que contemplaban fotografías de su pareja frente a otros que se exponían a otro tipo de imagen que les generaba alguna respuesta emocional, como ansiedad, calma o empatía, pero no romántica.
 
En el trabajo han tomado parte 60 personas sanas, entre hombres y mujeres de 24 a 47 años, que afirmaban estar enamorados de modo romántico (con pasión e intimidad) y haber iniciado una relación pocas semanas antes. Tras acceder al Laboratorio de Termografía, los participantes permanecían desnudos durante 20 minutos para aclimatarse, y luego se procedía a registrar su temperatura base.
En diferentes sesiones, el grupo experimental veía en la pantalla del ordenador fotos elegidas por ellos mismos de su relación de pareja, frente al grupo control, que contempló fotos que generan ansiedad del denominado Sistema Internacional de Imágenes Afectivas, o fotografías de amigos y familiares.
Aunque los autores han advertido de que "el patrón térmico del amor es muy complejo", dado que incluye la coexistencia o no de pasión y deseo sexual, frente al predominio de la intimidad y la empatía o del compromiso y el contrato social. Por ejemplo, los resultados demostraron que el amor sube la temperatura en las mejillas, las manos, la zona de la boca, el pecho y los genitales entre uno y dos grados centígrados.
 
En los últimos años, los investigadores del Laboratorio de Termografía de la Universidad de Granada, dirigido por los profesores Emilio Gómez Milán y Francisco Tornay Mejías, han logrado construir el mapa térmico de sentimientos complejos como el amor, la felicidad o la empatía, pero también de emociones básicas como la alegría, la tristeza, el miedo o la ira.
Gómez Milán ha explicado que "la termografía nos indica que la pasión sube la temperatura en las manos y la cara, mientras que la empatía (la capacidad de sintonizar con el otro como sujeto, no sólo como objeto de deseo) la baja, sobre todo en la nariz".
Es como si la pasión fuera "un acelerador que encendiera nuestro cuerpo y la empatía, un freno de la activación", ha señalado el investigador, que explica que, en resumen, el amor romántico sería una mezcla de pasión con empatía.