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Domingo 06 de Diciembre de 2015

Los argentinos beben la cuarta parte del agua aconsejada por día

Es el resultado de una investigación internacional. Deportólogos y nutricionistas opinan y brindan consejos, teniendo en cuenta el clima imperante en Santa Fe

El estudio, denominado Ingesta de  Agua y Otras Bebidas en la Población Adulta de 13 Países, fue publicado en la Revista Europea de Nutrición e indagó durante siete días consecutivos a 7.580 hombres y 8.696 mujeres de entre 18 y 70 años de Alemania, Argentina, Brasil, China, España, Francia, Indonesia, Irán, Japón, México, Polonia, Reino Unido y Turquía.
Entre sus principales conclusiones, se encontró que en España, Francia, Turquía, Irán, Indonesia y China, la “jarra de consumo” está compuesta mayoritariamente por agua, y que lo mismo sucede en Alemania, Japón, Polonia y Reino Unido, donde está integrada en su mayoría por agua e infusiones.
En tanto, en la Argentina, Brasil y México el 50 por ciento de esa jarra son bebidas e infusiones azucaradas, y entre el 60 y el 66 por ciento de las personas consume una cantidad mayor de calorías que la recomendada como límite por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“La investigación arrojó que en nuestro país bebemos solo 0,39 litros de agua pura por día (dos vasos), mientras que la recomendación actual de las nuevas Guías Alimentarias para la Población Argentina hablan de ocho vasos diarios”, dijo Esteban Carmuega, pediatra y director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni).
Grupos más susceptibles 
Por su parte, el médico generalista y deportólogo Julio Rico, en diálogo con Diario UNO,  dijo que en primavera y verano esta preocupación por los malos hábitos en la hidratación se renueva, atento al calor creciente. Y enfatizó que los cuidados deben estar puestos especialmente en los lactantes, los adultos mayores, los deportistas o quienes practican actividad física de manera recreativa.
“En la mayor parte de Santa Fe, el clima cálido se incrementa y eso significa que millones de personas están al aire libre expuestas al calor ya sea  trabajando o haciendo deportes. La participación en carreras de ruta, deportes de equipo o simplemente como espectadores, los expone a una  variedad de problemas médicos”, dijo.
Y si bien explicó que “algunas afecciones por el calor son menores y pueden ser atendidas con simples enfoques de sentido común, otras son verdaderas emergencias médicas”.
“De hecho –aseveró– enfermedades relacionadas al calor son la causa más común de muerte no traumática entre los deportistas de muchos países. No es difícil ver por qué los deportistas o quienes practican actividad física de manera recreativa,  sean particularmente propensos al desarrollo de enfermedades por calor”.
Para Rico, otra categoría de personas en riesgo de enfermedades por el calor son los que toman ciertos medicamentos que ponen en peligro la capacidad del cuerpo para responder al estrés térmico. También  “personas con impedimentos mentales o físicos pueden ser incapaces de entender  que necesitan hidratarse, o pueden ser incapaces de responder una vez que se dan cuenta de que algo está mal”.
Profundizando, dijo que “muchas personas que reciben medicamentos cardiovasculares interrumpen la capacidad del cuerpo para producir vasodilatación y la derivación de sangre a las extremidades, lo que limita su capacidad de enfriamiento”.
Por último, señaló que algunas formas de estimulantes pueden aumentar la tasa metabólica basal, el aumento de la carga de calor endógeno a niveles peligrosos.

Agotamiento y golpe por calor
El deportólogo explicó que la enfermedad por calor es una categoría médica amplia, que comprende dos diagnósticos principales. Primero, el agotamiento por calor, que es una forma leve de enfermedad por calor que suele ser autolimitada.
“Un paciente con agotamiento por calor normalmente tiene una serie de síntomas inespecíficos, tales como mareos, fatiga, náuseas y síntomas asociados, como la taquicardia y fiebre (aunque su temperatura central es rara vez por encima de 40° C). Los pacientes que tienen agotamiento por calor no suelen necesitar traslado a una sala de emergencia y rara vez son hospitalizados. Enfriarlos pasivamente  (dejar que descanse en un lugar fresco y fuera del sol y el calor), lo que les permite beber si tienen sed y posiblemente de refrigeración con toallas húmedas suelen ser suficientes para lograr su recuperación después de 30 minutos”.
Mientras que el diagnóstico de golpe de calor se basa en dos signos físicos importantes: la temperatura central superior a 40° C y el deterioro del sistema nervioso central. Aunque las víctimas de un golpe de calor se encuentran con frecuencia que la temperatura central es muy elevada, esto no es siempre el caso.
Para el profesional, la herramienta de diagnóstico principal es la presencia de deterioro neurológico, que puede tomar cualquier número de formas diferentes. “El paciente en las primeras etapas de un golpe de calor puede parecer confuso, agitado, e incapaz de mantener el equilibrio. Los que están en una condición más grave puede ser de respuesta mínima o incluso en estado de coma. La duración de tiempo que un paciente está inconsciente se piensa que es un indicador de pronóstico negativo”, ilustró.
“Debido a que el diagnóstico diferencial de la insuficiencia del sistema nervioso central es amplia, la sospecha inicial de un golpe de calor es esencial para hacer el diagnóstico e iniciar un tratamiento rápido”, enfatizó.
Una vez que un paciente es sospechoso de padecer un golpe de calor, la refrigeración debe comenzar de inmediato, ya que la investigación sobre los casos sugiere que el pronóstico es inversamente proporcional a la cantidad de tiempo que se mantiene por encima de una temperatura crítica”, según Rico.
“Los expertos coinciden en que el enfriamiento inmediato es esencial para reducir la mortalidad y la morbilidad asociada con un golpe de calor”, dijo. 

Cuánto se debe beber
Para saber cuánta agua debe tomar una persona por día, hay que tener el consumo de calorías como referencia. La ciencia determinó que lo ideal para que una persona esté bien hidratada es que consuma un milímetro de agua por cada caloría.
El cálculo se reduce a una cuenta fácil que determina la cantidad exacta de líquido para cada persona: dividir el peso corporal por 30 (peso/30). “Es un error creer que todas las personas tienen que tomar dos litros de agua. Ni todas las personas miden o pesan lo mismo, por eso hay que saber cuál es el número de cada uno”, explicó la nutricionista Florencia Cugliari en diálogo con Diario UNO.  Para dar un ejemplo claro: una mujer que pesa 60 kilos, dividiendo su peso por 30, debe tomar aproximadamente dos litros por día.
“El agua es fundamental para el transporte de nutrientes y oxígeno a todas las células del cuerpo, como también para la eliminación de desechos y toxinas. Además, hace posible que se desarrollen reacciones químicas vitales en el organismo”, recordó Cugliari.
El agua interviene en varios procesos fisiológicos. Entre ellos está la digestión, la absorción y la mencionada distribución de nutrientes y oxígeno. Su importancia es tal que logra que los riñones y todo el sistema digestivo cumplan con sus funciones, interviniendo en la eliminación de las toxinas.
También, es la encargada de lubricar las articulaciones y mejorar la resistencia de los ligamentos. Entre otras cosas, protege de traumatismos a un órgano tan delicado como es la columna vertebral.
“El agua también actúa sobre la piel, que merece tener una lupa más grande sobre ella. Al respirar, se eliminan impurezas desalojando lípidos y ácidos extra del cuerpo. Si la capacidad depuradora de los otros órganos se reduce, la piel se obstruye y engrasa perdiendo elasticidad y suavidad. El agua actuaría, en este caso, como un excelente factor antiarrugas demorando el envejecimiento”, aseguró la nutricionista.
La capacidad de controlar la temperatura del cuerpo es realmente esencial. Esta se regula a través de la transpiración y el agua, en este caso, oficia como refrigerante. “Tomar agua antes de las comidas provoca saciedad y suprime el apetito de manera natural sin aportar calorías, ayudando al organismo a metabolizar las grasas acumuladas”, agregó Cugliari.
Tomar los litros de agua necesarios por día es una meta difícil. No todo el tiempo se tiene un vaso o una botella al alcance ni tampoco se da la situación por la cantidad de tareas o responsabilidades que aparecen durante el día. Sin embargo, hay algunos puntos a tener en cuenta para que esto se transforme en algo automatizado y no se vuelva tedioso alcanzar la meta diaria.
Colocar una botella o un vaso cerca del ámbito en donde se trabaja hará que el pensamiento en el agua esté siempre latente. Sin darse cuenta, esto se volverá algo natural.

Mariano Ruiz Clausen / mruiz@uno.com.ar