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Sábado 05 de Marzo de 2016

Mitos y verdades sobre la alimentación durante el embarazo

Evitar el pescado y hasta la cerveza sin alcohol son dos de los mitos más comunes a la hora de hablar de la alimentación de las embarazadas, a las que también se les recomienda "comer por dos", otra de las consignas que está cuestionada y que numerosos especialistas prefieren reemplazar por el lema "cuidarse por dos". 
"Casi todos los pescados y mariscos contienen algo de mercurio, metal que durante el embarazo atraviesa la placenta habiéndose demostrado que la exposición a altas concentraciones en esa etapa puede afectar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del bebé", explicó a Télam la nutricionista Marina Torresani. 
La también directora de la carrera de Especialización en Nutrición Clínica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) aclaró que como el metal no es nocivo en pequeñas cantidades, "la mayoría de los expertos asegura que los beneficios de comer pescado son mayores que los riesgos". 
"La FDA (Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos) y la EPA (Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos) informaron que está bien comer hasta dos porciones de pescados y mariscos, y de ellas una puede incluir pescados azules, como tiburón, caballa, anchoa, trucha o salmón", precisó. Los pescados son además una "fuente importante de ácidos grasos omega-3 (grasas insaturadas y dentro de ellas poliinsaturadas), fundamentales para el desarrollo del cerebro y el sentido de la vista del bebé. 

Tienen bajo aporte en grasas saturadas y alto en proteínas, vitamina D y otros nutrientes que son esenciales para el bebé en desarrollo y para un embarazo saludable", remarcó. "Si no se consumen pescados, puede ayudar a obtener esos nutrientes el agregado de suplementos de aceite de pescado (que son libres de mercurio) o de otros omega-3 como los huevos, la leche, las bebidas de soja o productos comerciales enriquecidos con omega-3", apuntó. Con respecto a las bebidas, la especialista distinguió entre aquellas "no alcohólicas", que pueden contener rastros etílicos, y las llamadas "sin alcohol", que no lo tienen. 
"Aunque algunas bebidas se califiquen como no alcohólicas, ese término puede resultar un tanto engañoso. La realidad es que todas las cervezas no alcohólicas y muchos de los vinos así denominados contienen algo de alcohol, normalmente menos del 0,5 por ciento", apuntó. Y completó: "Probablemente el escaso alcohol que contiene un vaso de cerveza no alcohólica tomado ocasionalmente no dañará al bebé, pero aún así hay que tener cuidado, especialmente si se toman esas bebidas a menudo o en grandes cantidades". 
Consultada sobre los antojos y las náuseas, consideradas por muchas mujeres como un "rechazo psicológico al embarazo", Torresani dijo que si bien los primeros no pudieron probarse científicamente, alrededor del 85 por ciento de las embarazadas refiere el deseo de un tipo de comida durante esa etapa. 
"Las hipótesis más firmes es que se deben a carencias de nutrientes o a cambios hormonales. Y si bien son situaciones normales, es importante que se prefieran aquellos alimentos que son saludables y buscar alternativas para los que no lo son, de manera tal de evitar el aumento de peso fuera de lo esperado", señaló. Respecto de las ganas de vomitar, la especialista desmintió el mito: "Las náuseas en el embarazo son muy comunes, presentándose en menor o mayor medida en la mayoría de las mujeres, y generalmente son un indicativo de que las hormonas propias del embarazo se encuentran en niveles elevados". "Otra de las causas por las que se producen náuseas y vómitos es que el sentido del gusto y del olfato aumentan considerablemente y cualquier olor o sabor puede provocar una sensación de asco y rechazo. Aparecen, sobre todo, a primera hora de la mañana, al levantarse de la cama o durante el desayuno, y en algunos casos se prolongan todo el día", agregó. 
La especialista recordó que "todos los alimentos son necesarios en el embarazo para un aporte adecuado de todos los nutrientes. Una alimentación completa, sana y equilibrada es la clave del buen desarrollo del feto y del bienestar de la madre durante el embarazo". "En ningún caso -salvo prescripción médica- se debe realizar algún régimen restrictivo durante el embarazo, etapa en la que hay mayor necesidad de proteínas, vitaminas y minerales para el desarrollo del feto. Se deberá hacer un consumo moderado de carbohidratos y grasas para controlar el aumento del peso", concluyó.

Télam