informacion_general
Sábado 30 de Abril de 2016

Por qué los perros ladran y corren más a los autos que a los gatos

El lobo gris es considerado el antepasado más inmediato del perro. Las pruebas arqueológicas demuestran que el perro ha estado en convivencia cercana con los humanos desde hace al menos nueve mil años, y, desde entonces, los canes se han convertido en animales domésticos.
Sin embargo, en otros tiempos, los perros, o, más precisamente, sus antepasados, eran cazadores, por lo que atrapaban todo lo que se movía lanzándose hacia las patas de su presa para inmovilizarlas. Este instinto, al igual que muchos otros, habría pasado de generación en generación y alcanzado a los animales domésticos que, al no necesitar la caza para conseguir su comida, pacificaron su instinto depredador pero sin extinguirlo del todo. 
Esa sería una de las explicaciones más confiables de por qué los perros ladran y persiguen no sólo a los autos, sino también a las motos, a las bicicletas y a cualquier otro medio de transporte, objeto o incluso ser vivo que se mueva velozmente o no tanto.

Presas
Al ver un automóvil en movimiento, los perros lo persiguen porque es una especie de presa que deben atrapar, aunque por su domesticación surge más bien como una forma de diversión o de distracción.
En la actualidad, los perros se han acostumbrado a convivir con gatos porque muchas familias los han criado juntos desde cachorros, pero con los autos persiste ese instinto de querer atraparlos como si fueran una presa.
De todos modos, algunos especialistas relacionan este comportamiento como una neurosis o manía. También lo relacionan con un “sistema de defensa” ante lo desconocido. Así, al relacionar el ruido y el movimiento de los coches con un objeto peligroso, surge el instinto de ladrar y “atacar” al vehículo.

Fuente: Revista Maipú