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Viernes 31 de Julio de 2015

Qué son los orgasmos de piel

"Era mi tercer año en la universidad y estaba en la habitación de un amigo", recuerda Psyche Loui. "Pusieron el concierto de piano número 2 de Rachmaninov en la radio y me cautivó al instante". Y cuenta que un escalofrío le recorrió la columna vertebral, que sintió mariposas en el estómago y se le aceleró el corazón.
Y al día de hoy escuchar la canción le provoca la misma reacción. "Los sutiles giros melódicos y armónicos de la segunda mitad me siguen atrapando", se justifica.
Loui es una consumada pianista y violinista, pero no es necesario ser un experto para que una canción te altere los sentidos de esa manera. Puede ocurrirle a cualquiera y en cualquier momento: en una catedral o en un centro comercial, en un casamiento o en el subterráneo. A esos escalofríos o cosquilleos en el estómago tras escuchar una melodía, algunas personas los experimentan con tanta fuerza que los describen como "orgasmos de la piel".
Años después de su experiencia con el concierto de Rachmaninov, Loui se convirtió en profesora de Psicología, Neurociencia y Comportamiento de la Universidad de Wesleyan, en Connecticut, EE UU. Y recientemente revisó junto a su alumno Luke Harrison las teorías con las que se trató de explicar el fenómeno. Juntos vieron que, más allá del escalofrío que se suele mencionar, las sensaciones pueden ser extraordinariamente variadas. Por ejemplo, unos músicos llevaron a cabo un estudio sobre la cuestión en 1991 y descubrieron que cerca de la mitad de los voluntarios que se sometieron a él experimentaron temblores y sudoración, incluso excitación sexual, al escuchar su piezafavorita. Esas reacciones podrían explicar el origen de la expresión "orgasmos de la piel".
De hecho, muchas culturas en el mundo reconocen abiertamente las similitudes entre esas sensaciones experimentadas con las del orgasmo con el que suele culminar el acto sexual.
Los sufíes del norte de India y de Pakistán, por ejemplo, discutieron durante mucho tiempo sobre la dimensión erótica de escuchar música. Aun así, la profesora Loui y su alumno Harrison prefieren usar el término "escalofrío" y ahorrarles así las connotaciones incómodas a aquellos que les describen sus experiencias musicales. Algunos de estos, tal como le ocurre a la propia experta con el concierto de Rachmaninov, suelen ser capaces de distinguir qué es exactamente lo que les provoca la reacción.
Y basándose en esa información los investigadores pudieron identificar las características que desencadenan cada tipo de sensación durante el escalofrío musical.
Los cambios repentinos en la armonía, los saltos dinámicos y las apoyaturas melódicas son al parecer los que provocan las reacciones más poderosas. Haciéndoles un escáner a los voluntarios mientras escuchan su canción favorita, los neurocientíficos fueron capaces de dibujar el mapa de las regiones del cerebro que reaccionan y trazar así el mecanismo tras el fenómeno.
Una de los claves del mecanismo parece ser la forma en la que el cerebro monitorea nuestras expectativas, asegura la científica.
Desde el momento en el que nacemos empezamos a aprender ciertas reglas sobre la composición. Si una canción sigue las convenciones al pie de la letra, resulta sosa y no suele captar nuestra atención. Pero cuando la composición de una melodía está en el límite de lo familiar y lo desconocido, es entonces cuando existen más posibilidades de que se produzca el fenómeno.
Es la misma reacción que pueden generar las drogas o el sexo, lo que podría explicar por qué resultan tan adictivas las canciones que producen tales reacciones, concluye Loui. Así que, como diría la misma Loiu, ¿quién necesita el sexo o las drogas cuando se tiene a Rachmaninov?
Hipótesis
La profesora Psyche Loui. considera que la música nos ayuda a ejercitar nuestra comunicación emocional. Y en ese sentido el orgasmo musical sería la recompensa al esfuerzo de ejercitar la mente y nuestras sociedades. Esto podría ser la demostración neurológica de la importancia social de la música.