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Lunes 11 de Enero de 2016

Una estima de hierro, la clave contra la agresión

Herramienta. La violencia no cede. Existe en sus más diversas manifestaciones y se extendió a diferentes ámbitos. Una persona con una estima fuerte es capaz de poner el límite.

Vemos cómo día a día crece la agresión verbal a nuestro alrededor. Sin embargo, suele darse en secreto, ya que tiene lugar principalmente en el seno familiar. También por lo general no se ve, lo que decimos no deja marcas corporales pero lastima el alma, ¡y mucho! Las palabras producen heridas que no se ven pero tardan en sanar. Quien recibe maltrato verbal es víctima de un gran sufrimiento.
La violencia no cede. Existe en sus más diversas manifestaciones y se ha extendido a diferentes ámbitos. Mobbing: el acoso en el lugar de trabajo. Bullying: el acoso en las escuelas entre niños y jóvenes. Ciberacoso: el acoso en internet, que consiste en robar fotos o videos para publicarlos y ser objeto de burlas y maltrato. 
También hay gente que intimida a otros para obligarlos a vender una propiedad, lo que sería un acoso inmobiliario. La violencia tiene lugar entre padres e hijos y entre los miembros de una pareja. Muchas personas sufren de acoso en diversos lugares en todo el mundo; a veces conocen a su agresor, a veces no tienen idea de quién se trata. 
Estas son algunas de las acciones que realiza el acosador: burlarse, descalificar, insultar, ofender, ignorar, ejercer control, acusar, chismear.
Este es el objetivo que persigue el acosador: demostrar que tiene poder sobre aquel que maltrata. Cualquier persona puede ser un acosador, desconocida o conocida, lejana o cercana y el maltrato puede ocurrir una única vez o en forma repetida. 
Ya sea de manera consciente o inconsciente, el mensaje que busca transmitir el acosador, que golpea, se burla, grita, es: “Yo ejerzo poder sobre vos, te guste o no”. Y se da cuenta de que ha cumplido su propósito chequeando la reacción de su víctima. 
Dos son las posibles reacciones. Por un lado, mantenerse pasivo y callar, sonreír, llorar, reprimir la rabia. Y por otro lado, enojarse. Alguna de estas dos actitudes indican que la persona maltratadora ha logrado su cometido y tiene poder sobre el otro.
Si alguna vez te encontrás siendo víctima del maltrato y la descalificación en cualquiera de sus formas, tendrás que decidir de qué manera vas a reaccionar: si permitirás que el otro ejerza maltrato y mostrarte totalmente pasivo; o enfrentar la situación y ponerle fin al acoso, lo cual te hará salir fortalecido. Todos debemos ponerle límites a lo malo. 
Una persona con una estima sana y fuerte es capaz de mostrar estas actitudes frente al acoso:
—Usa sus fuerzas para reírse de sí misma y de la situación.
Una manera de desbaratar el poder del maltratador es aprender a reírse de uno mismo y de las circunstancias. Un hombre que de niño había sido muy alto, a tal punto que todos le preguntaba si era jugador de básquet, usaba una remera con la siguiente leyenda: “No juego al básquet”. 
Todo el mundo que se cruzaba por su camino era movido a risa. Su madre le dio este consejo: “Si no puedes luchar contra alguien, únete a esa persona”. Y le hizo una remera donde podía leerse: “Tengo un 1,92 m de altura. ¡Gracias!”. Cuando iba por la calle, todos lo miraban. Aprendé a reírte de vos mismo y nadie te volverá a maltratar y menospreciar. 
—Usa sus fuerzas para prepararse y ser mejor.
Si querés ser libre del maltrato, preparate para ser mejor cada día. No hay otro ser humano igual a vos en toda la Tierra y lo que marca la diferencia en vos es tu arma para triunfar y ascender en la vida. Tus talentos son únicos, nadie puede hacer lo que vos viniste a hacer. Por eso, gastá tus fuerzas en entrenar, mejorar y poner en marcha eso que te diferencia del resto. Tu diferencia no le hace mal a los demás, al contrario los enriquece y les facilita las cosas. Aun aquellos que no te quieran, aceptarán y apreciarán tu diferencia, ¡porque la necesitan!
—Usa sus fuerzas para aprender a expresarse
Hablar correctamente no consiste en decir aquello que siento o lo primero que viene a mi mente, sino en soltar palabras llenas de fe y positivismo que te habilitan y te conducen al lugar que querés conquistar.
Una persona sana en su estima, que se ama y se valora a sí misma, puede enojarse por alguna determinada situación y sentir indignación frente a la violencia y la injusticia, incluso ser lastimada. 
Pero tiene en claro cuál es su meta a alcanzar, su propósito en la vida, y hacia dónde camina. De modo que no cae en la trampa del acosador, el descalificador, el burlador. Sabe que nadie tiene poder sobre ella porque ella misma controla su vida y posee la sabiduría para elegir hacer aquello que es lo mejor para ella y la llevará hasta la cima.
No mendigues, no te creas indigno de recibir y recibir cosas buenas. Sos merecedor de lo mejor. Sos digno por el solo hecho de ser un ser humano, de poder vivir dignamente, en abundancia, a crecer, a prosperar en todo lo que hagas y a ser tratado con respeto y afecto como merecés. 
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme abernardoresponde@gmail.com.

Bernardo Stamateas/Especial para Diario UNO/ redaccion.santafe@uno.com.ar