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Domingo 16 de Agosto de 2015

Vida tranquila: el yoga y la meditación se vuelven cada vez más masivos

Distintos especialistas lo observan como un signo de estos tiempos: hacer un alto en los agitados quehaceres cotidianos. Cada vez más jóvenes lo practican, incluso derivados por sus médicos.

Hace tiempo que la práctica de yoga dejó de ser una actividad exclusiva de centros de jubilados. Con nombres tan variados como Integral, Clásico, Ashtanga, Hatha o Power Yoga, la milenaria disciplina nacida en la india se instaló con tanta comodidad en los gimnasios de la ciudad.. Y cada vez son más los jóvenes que la practican, algunos incluso derivados por sus médicos.
Pasar por el encuentro de yoga artístico puede ayudar a entender los extraños caminos por los que puede transitar esta disciplina indú. No hay música suave, mantras, ropa de lino ni señoras mayores. En el piso del gimnasio, niñas, adolescentes y jóvenes, vestidas con mayas de colores brillantes, presentan sus posturas (asanas) solas, en duplas y como parte de coreografías.
“El yoga deportivo es una especialidad muy llamativa que exige un grado de entrenamiento y una destreza mayor al de cualquier practicante; pero la base espiritual, la búsqueda personal y de la meditación que se requiere es la misma”, explica la especialista rosarina Ivana Carnaza.
Ver a estas chicas, en su mayoría son mujeres, practicando sus movimientos no conformaría a los puristas del yoga más tradicional. Tanto como asomarse a salones de hot yoga. La práctica consiste en realizar una serie de 26 posturas y 2 ejercicios de respiración con la particularidad que se realiza en una sala a 40 grados.
Por las clases pasan tanto mujeres como varones entre los 15 y los 50 y pico. “Gente a quien le gusta el yoga, pero quiere hacer algo más intenso o mucha gente que practica deportes, corre maratones o hace hockey o rugby, y necesita elongar. Como complemento de esas actividades el yoga es excelente”, señalan los especialistas.

Más allá de las marcas
El yoga es una técnica completa de entrenamiento físico, mental y espiritual. “Es la unión de lo individual con una energía superior a la cual cada uno puede ponerle el nombre que quiera. Es una disciplina única, después su paso a occidente y los diferentes gurús que se dedicaron a enseñar abrieron distintas escuelas y, últimamente, se ven también muchas marcas registradas, lo cual no está mal siempre y cuando se le explique esto a la gente”, advierte Graciela Palomeque, instructora de yoga desde hace 35 años y responsable del curso de formación y capacitación en yoga y técnicas de integración de la facultad de Ciencias Médicas de la UNR.
La actividad, justamente, busca “nivelar” ese heterogéneo mundo de profesores, practicantes y profesionales de la salud que encuentran en el yoga una buena herramienta para sus tratamientos. El primer curso comenzó con apenas una docena de alumnos, actualmente hay dos grupos de 30 personas y ya están casi completos los cupos para los módulos que se dictarán el año próximo.
“Cada vez esto despierta más interés, no sólo entre médicos y docentes, sino que también hay psicólogos y kinesiólogos”, apunta Palomeque y se remonta a algunos años atrás para explicar la creciente atención que despierta el yoga. “Cuando empecé a estudiar y enseñar venían a la clase sólo adultos mayores, ahora están llenas de gente mucho más joven. Y las primeras derivaciones médicas las recibía en general del área de la traumatología o la gastroenterología, ahora tambíen los cardiólogos y los neumonólogos están interesados, sobre todo en lo que hace a la meditación, la relajación y las técnicas respiratorias”.
Para Palomoque este auge en la práctica del yoga está relacionado con un signo de estos tiempos, la vida extremadamente agitada. “En este momento la juventud está pasando una situación de distrés terrible y se da cuenta de que esos espacios conectados con la respiración, la relajación conciente y la meditación mejoran su calidad de vida”, dice, aunque aclara que “de ninguna manera los profesores de yoga pueden reemplazar a ningún prosional de la salud. “Cuando hablamos de esto no hablamos de curar, sino de hacer prevención en salud”, explica.