Lunes 08 de Agosto de 2016

Iván Noble: "Para mí, nunca es gratis escribir una canción"

Nuevo disco. El ex-Caballeros de la Quema llega a la ciudad para mostrar las canciones de Perdido por Perdido. Será el jueves, desde las 21, en el Centro Cultural Provincial

El pasado abril Iván Noble presentó su nuevo material. Perdido por Perdido, el show, contó con dos invitados ilustres: David Lebón, con el que cantó Llenemos las Petacas (de su nuevo disco) y una versión del clásico de Seru Giran, Esperando Nacer, y Ramón "Palito" Ortega, con el que cantó una versión muy particular del tema Bienbenito y Estoy Perdiendo Imagen a tu Lado.

Perdido por Perdido es el sexto álbum de estudio de Iván Noble como solista. Fue grabado en los Estudios Charquito y en los Estudios Igloo Music en California, entre los músicos invitados figuran Aaron Sterling (batería), Sean Hurley (bajo), músicos de John Mayer, y Mark Goldenberg (guitarra), músico de Hugh Laurie.
Perdido

El cantautor llegará en formato de trío acústico a la ciudad para mostrar sus canciones el jueves, a las 21, en el Centro Cultural Provincial Francisco Paco Urondo.

Escenario charló con el ex-Caballeros de la Quema sobre su reciente trabajo, lo que significa componer y su pasado como rockero.

—Ya pasaron varios años desde que empezaste a componer. Con este paso del tiempo, ¿es más fácil o es más complicado?
—Debería ser más fácil porque uno tiene más oficio y como todo lo que se aprende tendría que salir de taquito. Pero en realidad uno se pone más quisquilloso con lo que escribe. Si uno conserva cierta mirada cruel, por decirlo de alguna manera, tal vez cuanto más canciones hacés menos te gustan. Te das cuenta que de 10 canciones se supone que dos o tres van a ser mínimamente memorable. Igual no es un mal número.

—Vos sos un tipo que te gusta ir a lo profundo de la cuestión y calar hondo. Imagino que cuanto más años hay más para cavar.
—Sí, es así. En primer lugar trato de prestarle atención a la birome. Para mí nunca es gratis escribir una canción. Siempre quedan ahí para toda la vida y hay que dar la cara por eso. Pero uno cree que cuanto más vive más hondo podés ir. Pero a veces pasa y a veces no. Es más del día a día. En ocasiones, las cosas se dan por momentos que viviste en un día y no son tan retrospectivos.

—¿Es un disco autobiográfico como los anteriores?
—En algún punto sí. No sé si tanto como los otros pero siempre hay cosas que me pasan. Creo que algunas canciones son como autopsias o fotos. Lo que sí pasó en este disco es que volví a escribir tres canciones en tercera persona y eso hace que salga un poco de mi frasco o que no se note tanto. Quería hacerlo, hace mucho que no componía así.Pero hay canciones en las que sí estoy "escaneado".
Abrazame

—Recién hablabas de autopsias... Es una imagen fuerte...
—Sí, es por lo exhaustivo. Podríamos decir un mapeo. Son en vida por suerte. Calan hondo y creo que dejan algo concreto. Pero a veces eso sale y a veces no. Es la disposición que uno tiene al principio pero no siempre dan ese resultado. Cuanto más leo canciones o libros más me doy cuenta de que a veces hay que ser menos pretencioso y dejar que la canción tome el vuelo propio y que cada persona tome de ella lo que le sirva.

—¿De esas autopsias podés salir más muerto que nunca o todo lo contrario?
—Las canciones son armas de doble filo, por ahí te acarician y también te dan una puñalada.

—Hay canciones que hablan del amor o desamor. A tu edad, ¿cantás por la gran oferta que hay o como dice el tango hay algo de "la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser"?
—(Risas) No. Ni tengo tanta vergüenza por lo que fui ni me duele tanto lo que ya no soy. El amor es el tema que me interesa tocar siempre. Es lo que me conecta con el mundo. Al fin y al cabo para escribir canciones no hay mucho, son dos o tres cosas. Una de ellas y la más importante es el amor.
Minuto

—¿Cuando componés pensás en pintar tu aldea y a la vez buscar empatía con los que te escuchan?
—Yo cuando escribo no me pongo a pensar en los demás, en cuánta empatía va a provocar una canción o no. Pero sí me doy cuenta de que si uno habla de la soledad, el amor o el desencuentro, casi inevitablemente va a haber algún cristiano ahí escuchando el disco que se va a sentir hermano de esa situación. Son sentimientos universales, qué sé yo. Cuando era más joven pensaba más en pintar la aldea, y hacer canciones que tenían más que ver con el afuera y el mensaje social, pero hoy en día, más que pintar mi aldea, hago autopsias personales con las canciones, me miro para adentro, digamos.

—En una canción decís "mis cincuenta espero sean mis ochenta germinando". ¿Al ver más cerca los 50 años surgen cada vez más preguntas?
—Exactamente, cuando uno crece coleccionás preguntas y cada vez tenés menos respuestas a mano. En ese tema del final del disco, que es uno de los que más me gusta, es un repaso de mi vida hasta ahora y lo que trato de contar es que ojalá que esto dure mucho y que pueda morir de viejo acampado en el escote de una enfermera.

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