Santa Fe
Miércoles 31 de Agosto de 2016

Jardín Santa Lucía: 25 años trabajando por los más chicos

La comunidad celebró su aniversario con un acto que reunió a autoridades, familias y vecinos. El establecimiento, que surgió gracias al sacerdote Gasparotto, aún se no se recupera de la inundación de 2003 pero proyecta en grande

El jardín de infantes Nº 1.364 Santa Lucía, obra impulsada por el sacerdote Edelmiro Gasparotto, celebró el martes su 25º aniversario con la inauguración del nuevo gimnasio. El acto contó con la participación de autoridades del Ministerio de Educación y representantes de la comunidad educativa.

Beatriz Poi, directora del jardín, explicó a Diario UNO que se trabajó durante todo el mes con los chicos y los lenguajes artísticos, y que el acto del martes fue el corolario con la inauguración formal del gimnasio. "Si bien pusimos la placa con el nombre Padre Gasparotto y ya lo estamos utilizando, no está terminado porque falta impermeabilizar las paredes que dan al oeste y al sur y, luego, pintar", explicó y señaló que para eso necesitan la colaboración de todos los que quieran ayudar.

El jardín recibe a niños de dos, tres y cuatro años y cuenta con dos sedes, la que está en Juan de Garay 4151 y el anexo que funciona en el centro comunitario Madre de la Divina Providencia. En ambas ofrecen el servicio de copa de leche para todos los chicos y el de comedor para todos los del anexo y para quienes muestren que lo necesitan en la sede central.

Para la comunidad, que aún no ha logrado recuperarse del todo de la inundación de 2003, este aniversario permite no solo ver con satisfacción todo lo que se ha superado sino también plantearse nuevas metas para seguir ofreciendo mejores oportunidades a los niños de la zona.
Poi destacó el compromiso de las familias y los vecinos del barrio con la institución, así como de una gran cantidad de artistas que a lo largo del mes prestaron su tiempo y sus trabajos para que los chicos pudieran conocerlos.

Los desafíos

"La violencia antes era más notoria porque se concentraba en la zona periférica pero ahora no hay tanta diferencia con el resto de la ciudad. Acá, nosotros rescatamos que la mayoría de los vecinos y de nuestras familias son gente de trabajo, no violenta. No tenemos grandes problemas de violencia. De hecho, hace por lo menos cinco años que no sufrimos robos", señaló Poi.

Además, agregó que la mayor dificultad que enfrentan es la económica porque, pese a ser una institución de gestión privada y contar el ciento por ciento de aporte estatal, más de la mitad de las familias no paga el arancel mínimo.

Los problemas edilicios son importantes, en parte porque aún quedan huellas del embate del Salado y por las características propias del terreno. "La escuela se está expandiendo mucho y necesitaría hacerlo más", reconoció Poi y confió en que con solidaridad todo se pueda lograr.

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