Judiciales
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Caso Alarcón: la defensa del policía dijo que no aceptará que le planten testigos

"No vamos aceptar que nos planten un testigo. Hay un policía que se jugó la vida, de casualidad está vivo", de esa manera, Martín Ávalos, el abogado defensor del agente, Emiliano Navarro, hoy con prisión preventiva por ultimar a un ladrón que había asaltado una rotisería en 2016, se refirió al testigo que incriminó al efectivo que el día del suceso prestaba servicios en la Seccional 3ª de barrio Candioti.

Para el abogado –quien tomó la defensa junto con Martín Risso Patrón– el relato que hizo el testigo clave que incriminó a Navarro de matar a Walter Alarcón (17) cuando este presuntamente se estaba rindiendo tras una furiosa balacera, luce "increíble, salido de la realidad y fuera de la lógica".

"Hoy Navarro está vivo nada más porque las balas –del arma que manipuló Alarcón– no salieron. El delincuente lo quiso matar. Primero de diez y quince metros y después de cuarenta metros que fue el último momento en el intercambio de disparos", sostuvo en diálogo con UNO Santa Fe, Ávalos.

—¿Cree que el testigo conoce a Navarro y quiere perjudicarlo?

—No tenemos ninguna duda de que él lo conoce. Es una persona con muchos antecedentes. Pero desde Fiscalía dicen que no cuenta con ninguno.

"Los fiscales analizan antecedentes, condenas efectivas, remitidas al Registro Nacional de Reincidencia, pero del nuevo sistema penal. ¿Qué pasa con el residual de causas? ¿desapareció?, ¿lo archivaron? Bueno, nosotros averiguamos. El testigo tiene muchísimos hechos, inclusive por abuso sexual. No es una persona de bien", marcó Ávalos.

—¿Cree que el testigo clave cambió su versión?

—No tenemos duda de que tiene un asesoramiento hasta por la forma de declarar. Él declara primero en Fiscalía. Después lo vuelve hacer, también en Fiscalía, pero cambia su relato. Finalmente es ahí donde dice que se efectuaron cinco disparos. El jueves, cuando se hizo la prueba anticipada –para un juicio– vuelve a cambiar su relato y dice –ante el juez Octavio Silva– que no fueron cinco disparos, fue solo uno. Además cambió la posición del cuerpo. Lo hizo en tres oportunidades. Primero Alarcón estaba con las manos en alto rindiéndose con una pistola del lado derecho. Después, que el arma estaba del lado izquierdo. En tanto, indicó en otra oportunidad que Alarcón se encontraba de espalda.


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El momento en que Alarcón era trasladado con un tiro en la cabeza al hospital Cullen. 
El momento en que Alarcón era trasladado con un tiro en la cabeza al hospital Cullen.


—¿Qué otra situación cuestionan en torno a lo que fue aquel suceso del 11 de marzo del 2016?
—En primer lugar, este hombre dice que estaba en Belgrano y Maipú y cuando ve los disparos se acerca hacia el lugar de los primeros disparos –Belgrano y Bulevar. Es decir, corre desde Belgrano y Maipú hasta Castellanos –en sentido hacia Bulevar Gálvez. O sea que vuelve para ver el tiroteo desde por los menos diez metros, por lo que no tiene lógica.

Después el testigo narró que siguió al policía y al ladrón –desde atrás– y dijo que sobre calle Castellanos –entre Las Heras y Belgrano– no hubo disparos, cuando hay varios testigos de que sí hubo varios tiros y además se encontraron vainas servidas en la zona. El peritaje dice que se encontró una vaina servida, un impacto de bala y una bala sin disparar. Evidentemente ahí existió un intercambio.

—¿Cuál es su punto de vista en torno a lo sucedido en el lugar donde Alarcón fue impactado?

—La realidad es que el delincuente llegó hasta calle Maipú, dobla –en sentido este– y hace unos metros. Allí lo espera al policía que venía detrás y cuando el efectivo arriba a la esquina, Alarcón gatilla dos o tres veces por lo que Navarro se cubre en la ochava. Luego sale de nuevo a perseguirlo, hace dos o tres pasos y el delincuente estaba a mitad de cuadra.
"Fue ahí cuando Alarcón tira de nuevo a Navarro y este último le pega un disparo. Esa es la realidad de la situación", afirma el letrado.

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Crónica de una noche de locura

El caso fue en la noche del viernes 11 de marzo del año pasado. Alarcón se dirigió hasta una rotisería ubicada en Belgrano entre Bulevar y Balcarce. Allí sacó un revólver y pidió el dinero de la caja. Tras la tensa situación, una de las propietarias accionó el botón de pánico por lo que llegó inmediatamente un patrullero con dos agentes –uno de ellos era Navarro– de la Comisaría 3ª.

Alarcón huyó del lugar y antes de ser interceptado por los policías sacó su arma y disparó contra los mismos. El caos se hizo se sentir en los restoranes ubicados por Belgrano entre Bulevar y Castellanos.

La secuencia continuó por Castellanos, donde, según la defensa de Navarro, continuaron los cruces de disparos. Al llegar a calle Las Heras, Alarcón dobló en sentido norte hasta Maipú. Al llegar a la esquina siguió en sentido este y a mitad de cuadra fue interceptado por un disparo de Navarro, el cual ingresó por la zona del temporal derecho.

Alarcón quedó tirado en el suelo y fue inmediatamente trasladado al hospital José María Cullen, lugar en donde, cuatro horas después, se constató su fallecimiento.

El inicio de la causa

Un año después del suceso, el padre de Alarcón se presentó en el Centro de Asistencia Judicial (CAJ) para denunciar que a su hijo lo mataron cuando el mismo intentaba entregarse a la fuerza policial.


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Con el paso de los meses, apareció un testigo –A. D.– quien narró otra versión de los hechos y que fue contraria a la plasmada en los registros oficiales del suceso. A partir de ese testimonio, más que clave, el caso fue investigado por los fiscales del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Ezequiel Hernández y Cristina Ferraro.

El pasado martes 19 de septiembre, se pidió la captura de Navarro y fueron los efectivos de Asuntos Internos quienes lo aprehendieron. Un día después, fue imputado en tribunales por homicidio calificado por el uso de arma de fuego.

Dos días después, el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Octavio Silva, ordenó que permanezca detenido, con prisión preventiva, hasta que se realice el anticipo de prueba de parte del testigo clave antes de que se desarrolle el juicio. Dicha medida fue solicitada por los fiscales del caso ante una eventual situación de que el testigo sufra algún tipo de represalia.