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Sábado 15 de Agosto de 2015

La bandera de EEUU volvió a flamear frente al Malecón de La Habana

El secretario de Estado, John Kerry, presidió la ceremonia, en la que admitió que el camino no será fácil, y pidió mayor democracia en la isla. Crean un comité bilateral para seguir negociando.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dejó ayer formalmente reabierta la embajada de Estados Unidos en Cuba, luego de más de 54 años, con un discurso frente al Malecón en el que instó a La Habana a que "cumpla sus obligaciones" por los derechos humanos, y en el que también expresó su "deseo" de que en la isla haya una mayor "democracia" aunque admitió que "el futuro de Cuba será moldeado por los cubanos". Kerry pronunció un discurso de 17 minutos ante una multitud convocada dentro y fuera del perímetro de la embajada, todos bajo el inclemente sol que caía sobre el Malecón habanero, con algunos tramos en un esforzado castellano, como cuando dijo que "Estados Unidos acoge con beneplácito este nuevo comienzo con el pueblo y el gobierno cubanos". El funcionario estadounidense llegó a la embajada directamente desde el aeropuerto José Martí y agradeció en sus primeras palabras que hayan dejado estacionar su automóvil blindado cerca de la reja del edificio, ya que se desplaza ayudado por un bastón.

Kerry pidió una "democracia auténtica" en Cuba y dejó claro que queda mucho camino por recorrer para el completo restablecimiento de las relaciones entre los dos países, enemigos durante más de medio siglo. "Estamos convencidos de que los cubanos estarán mejor con una democracia auténtica, en que las personas puedan elegir a sus líderes con compromiso y justicia social", dijo Kerry, quien se convirtió en el primer secretario de Estado que visita Cuba en siete décadas.

 

Simbólico. La bandera fue entregada a tres marines que la izaron por tres militares que la habían retirado en 1961, cuando ambos países rompieron lazos diplomáticos, mientras una banda del Ejército estadounidense interpretaba el himno nacional de ese país, marcando un punto de inflexión en el camino iniciado en diciembre cuando ambos países anunciaron la normalización de sus relaciones.

Kerry también destacó la decisión del presidente Barack Obama de pedir al Congreso estadounidense que levante el embargo económico a Cuba, impuesto en 1962, aunque afirmó que las autoridades cubanas también deben dar pasos al respecto. "El embargo ha sido siempre una calle de doble vía", expresó Kerry en presencia de decenas de invitados en la ceremonia, entre ellos algunos cubanoestadounidenses llegados desde Miami.

 

Viejo error.EN_SPACEKerry reconoció que "el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante". "Esto no significa que olvidemos el pasado. ¿Cómo podríamos? Al menos para mi generación, las imágenes son imborrables", dijo.

Destacó que la política de aislamiento hacia Cuba mantenida durante medio siglo por Washington, no funcionó, algo que ya había reconocido Obama en diciembre pasado. "A pesar de décadas de buenas intenciones, las políticas del pasado no llevaron a una transición democrática en Cuba", indicó Kerry, quien también expresó que "después de todo, el futuro de Cuba depende de los cubanos". "Estamos seguros que éste es el momento de acercarnos dos pueblos ya no enemigos ni rivales, sino vecinos", expresó al cerrar su discurso con varias citas en español.

 

Comisión. Tras la histórica ceremonia en la embajada, funcionarios de la isla y Washington anunciaron que crearán una comisión para la normalización completa de la relación entre ambos países enemistados por más de 50 años. "Hemos acordado establecer este mecanismo para, no sólo hablar de la relación, sino tomar los pasos necesarios para ver que vaya madurando", expresó Kerry durante una conferencia de prensa conjunta con su colega cubano Bruno Rodríguez. Los funcionarios, sonrientes y de a rato de trato afectuoso, llegaron juntos al legendario Hotel Nacional de Cuba, que en tiempos anteriores fue uno de los sitios favoritos de los actores de cine de la época dorada.

La comisión binacional trazará una hoja de ruta y comenzará a reunirse en la primera o segunda semana de septiembre, para lo cual una delegación del país norteamericano viajará a la isla, informó Kerry. En este grupo de trabajo se hablará de temas tan disímiles como derechos humanos, seguridad marítima o las compensaciones que tanto piden Estados Unidos por sus empresas nacionalizadas o Cuba por los daños de cinco décadas de hostilidades. Pero junto con el anuncio también salieron a relucir algunas diferencias: durante su discurso en el izamiento de la bandera en la nueva embajada de Estados Unidos en la isla, Kerry aseguró que su gobierno esperaba ver "una auténtica democracia" en Cuba, donde la gente sea "libre de elegir sus líderes, expresar sus ideas, profesar su fe". Rodríguez, que no había asistido a la ceremonia frente al Malecón habanero, replicó que "en efecto tenemos concepciones distintas sobre diversos temas y profundas diferencias. Por ejemplo en relación con el ejercicio de la soberanía nacional, la democracia, los derechos humanos, los modelos políticos y las relaciones entre los Estados". Ambos países mantienen profundas diferencias. Sobre todo, en espinosos temas como los derechos humanos y la situación de los disidentes cubanos, pero también el pago de compensaciones o el fin del embargo, que solo puede aprobar el Congreso estadounidense. La base naval estadounidense de Guantánamo, es otro punto de discordia.

Disidencia. Más tarde, Kerry sostuvo un encuentro a disidentes cubanos en la residencia del embajador estadounidense, sin acceso a la prensa. Sin embargo, la jefa de las Damas de Blanco, crítica de la nueva política de Washington, no asistió a la reunión. A su vez, el precandidato presidencial republicano Marco Rubio, hijo de padres cubanos que emigraron a Estados Unidos, criticó que en el acto no participaron "aquellas personas que han luchado en favor de la democracia en Cuba". Organizaciones anticastristas en Miami repudiaron la visita de John Kerry para izar la bandera en la embajada estadounidense en La Habana como un "abandono" de la política de Washington de luchar por los derechos humanos en la isla.

Cuba y Estados Unidos rompieron relaciones el 3 de enero 1961 en el fragor de la revolución castrista. Sin embargo, desde 1977 mantenían Secciones de Intereses bajo la protección de Suiza, una cooperación que Kerry resaltó en un breve encuentro en La Habana con el canciller helvético, Didier Burkhalter.

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