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Sábado 16 de Abril de 2016

La clásica barba retorna y gana terreno entre los más jóvenes

Reinventarse. En la ciudad, las peluquerías de hombres empiezan a agregar el recorte de barbilla para aquellos que optan por adornar sus facciones. Los veinteañeros son quienes más se animan a adoptarla

Las modas van, vienen y se transforman, desde hace años se puede percibir una vuelta de lo que se pensaba que ya había sido olvidado por la sociedad. 
 
Sin embargo, e impulsado por los más jóvenes, las tendencias que en la década del 70 habían ganado terreno vuelven a ocupar su lugar como protagonistas en un escenario ecléctico. Ya sean al ras, abundantes o con delgadas líneas, la moda de la barba se observa en los que se animan a lidiar con ella. 
 
De la mano de esta moda, se encuentran aquellas profesiones que colaboran a que esta se mantenga, como las peluquerías que adosan el servicio de barbería para atraer a los clientes a su silla.
 
En la ciudad se pueden encontrar tanto locales atendidos por jóvenes que arrancan en el inicio de la actividad, como también con aquellos que con sus años, y con la simple observación de los instrumentos que aún emplean, desprenden anécdotas por doquier.
 
Con el frente cercado por las rejas que protege el vidrio donde se puede leer “Salón”, Rubén Ortellao más conocido por sus amigos y vecinos como Cacho mantiene su local desde hace 61 años.
 

Reconocido. Cacho y su sillón tienen más de 60 años de trabajo en barrio Candioti / Foto: Mauricio Centurión - Uno Santa Fe
 
“Acá llegué en el 55, vine a aprender el oficio cuando la peluquería estaba instalada en Necochea y Chacabuco”, recuerda Cacho, quien siempre se mantuvo por la zona. A fines de 1961 y luego de terminar lo que en ese momento era el servicio militar, Cacho pudo comprar en cuotas el negocio que todavía hoy posee.
 
Los sillones hidráulicos, el asiento para los pequeños, los espejos y mobiliarios instalados en el pequeño local invitan a trasladarse tiempo atrás. “Todo llegado de EE.UU., nunca los cambié”, relata el peluquero del barrio. 
 
Los sillones son los mismos que antaño se usaban para a los clientes, quienes se recostaban hacia atrás luego de que Cacho alcanzara una posición cómoda para trabajar.
 
“Yo afeitaba en ese tiempo con una máquina a vapor que cuando terminabas ponían toallas con vapor calentito sobre el rostro y después vos apretabas la piel y salían todas las impurezas”, recordó Cacho con un dejo de nostalgia y sin dejar de agregar que “es todo un arte el afeitar”.
 

Foto: José Busiemi - Uno Santa Fe
 
Sin embargo el hombre que en poco tiempo cumplirá 76 años ya no ofrece este servicio como antes, lo hace a pedido exclusivo del cliente. Con la llegada de las máquinas de afeitar tanto eléctricas como descartables, este servicio ya no era solicitado.“La gente venía cada vez menos a afeitarse pero el otro día, vino un hombre que me pidió que lo afeitara”, relata. En primer lugar le ofreció realizar el trabajo con la máquina pero al observar el buen estado en que el cliente tenía su piel, cambió de plan y optó por usar la navaja. “Hacía años que no lo hacía, porque afeitar a otro es más delicado. Hay que tener cuidado”, explica el peluquero que aseguró que años atrás usaba la navaja con los ojos cerrados.
En el día a día trabaja todo a tijera, ya que le gusta hacerlo a su ritmo y con este instrumento puede amoldar el cabello de una forma que con la máquina no se obtiene.
 
Consultado sobre una técnica para poder emplear la navaja de una mejor manera, Cacho no dudó en afirmar que si bien no es fácil hacerlo, tampoco es algo de otro mundo. “Tenés que tener mucho cuidado. Estirar bien la piel, mirar la barba porque a veces puede nacer en sentido contrario y ahí ya tenés que tener mucho cuidado”, fue la explicación de Cacho al momento de brindar los consejos para realizar una buena afeitada al ras. 
Primero, el sentido tiene que ir hacia arriba, para en la segunda pasada tomar el sentido contrario. “Firme pero suave y el pulso es esencial”, agregó sobre la técnica que le permitió trabajar años atrás en las caras de los clientes que se acercaban a su local.
 

Foto: José Busiemi - Uno Santa Fe
 
La tendencia en los jóvenes
En una galería céntrica de la ciudad se puede hallar, un poco escondido, un local que anuncia en su vidriera los servicios de peluquería y barbería. A pesar de que es atendido por un joven que no alcanza los 30 años, el estudio está equipado con elementos antiguos como mesas y sillas de bar, entre los que se destacan un juego de sillones hidráulicos que tienen un tiempo importante. 
 
Hace dos años, Marcos Mosso empezó a trabajar de lo que hoy disfruta a diario en su comercio. De a poco fue aprendiendo para hoy empezar a definir su estilo propio. La ubicación en la que se encuentra le permite contar con una variada cartera de clientes que abarca desde adolescentes hasta adultos.
 
“Hay personas grandes que vienen a hacerse arreglo de barba o los cortes tradicionales”, cuenta Marcos quien aclara que lo que hoy llevan los jóvenes en sus melenas es calificado como “fade”, una tendencia marcada por el degradé y que adaptan tanto hombres como mujeres. 
 
Mientras que la barba se observa en mayores de 20 años, estos clientes pueden acceder a una importante variedad de productos que van desde aceites, jabones hasta shampoo. “Cuando trabajo con los clientes, lo que hago es ponerles un aceite y después se pueden llevar un jabón exfoliante, un aceite, hay marcas que venden shampoo o bálsamo para la barba”, relata el joven profesional.
 

Foto: Mauricio Centurión - Uno Santa Fe
 
 
En esa línea, Marcos aseguró que más allá de los deseos de algunos, no todos los hombres pueden tener barba. Ya que están aquellos que no cuentan con una cantidad de pelo tupido para que asome, así como otros que tienen muchos agujeros. “Hay cosas que no quedan”, sostuvo Marcos. Punto y seguido recomendó el uso de aceite para que la barba quede más lacia o natural. “No es una moda para todos, porque tenés que tener pelo. Hay gente que no le crece y tiene la fe de que en algún momento la tendrá”, aclaró Marcos que en su local trabaja con hombres que buscan recortar su barba. 
 
Para poder trabajar con tranquilidad y seguridad sobre la cara de sus clientes, el joven opta por utilizar como herramienta la tijera en caso de que solo deba emparejarla o delinearla. Mientras que para hacer un trabajo al ras emplea una navaja con hojas intercambiables. “Paciencia y un peine, porque hay que peinarla para que los pelos vayan para abajo y no se desordenen”, enunció el peluquero al dar pautas para los hombres que estén pensando en adoptar esta moda en los próximos meses.
 
En ese sentido explicó que es importante darle tiempo para que esta crezca sin realizar ningún retoque, ya que de esta manera es difícil llegar al objetivo que se anhela. “Para llegar a una barba tupida hay que dejarla crecer para darle forma. Yo les recomiendo para empezar, que se la dejen un buen rato, hasta que haya lo suficiente para trabajar y darle la forma”, finalizó Marcos.
Romina Elizalde / relizalde@uno.com.ar / De la Redacción de UNO

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