Santa Fe
Jueves 01 de Septiembre de 2016

La conmovedora carta de dos profesores a sus estudiantes del magisterio

La docente rosarina, les hablan del significado educativo que tiene el reclamo público, en referencia al paro docente que se lleva adelante en la provincia.

s profesores rosarinos escribieron una emotiva carta dirigida en especial a los estudiantes del magisterio. Les explican el valor que tiene la lucha emprendida por mejores condiciones de enseñanza y aprendizaje, invitándolos a acompañarla. También es un llamado a la reflexión a las alumnas y alumnos de los profesorados que en el último paro fueron llamados a reemplazar a los docentes adheridos a la medida de fuerza.

Silvia Vaisman es maestra de educación inicial, profesora en ciencias de la educación y se desempeña en formación docente. Julio Llanan es coordinador del Programa de educación para la paz, no violencia y los derechos humanos (UNR). Los dos son los autores de esta carta y profesores de ética profesional, derechos humanos y trabajo en carreras de formación docente.

Algunos colegios privados suelen contratar suplentes para reemplazar a los docentes que adhieren a la medida de fuerza. Una decisión que viola todo tipo de leyes laborales y educativas, denunciado ante los organismos del Estado. El último paro, realizado el 24 de agosto pasado, no fue la excepción. Lo "novedoso" es que un establecimiento privado de Rosario llamó a los estudiantes del nivel superior, que cursan el profesorado docente, a realizar esas suplencias.

"Muchachas, muchachos, maestro en lucha no se reemplaza. En realidad no hay nada que reemplazar porque no hay mayor presencia que "esa ausencia", y quien igualmente lo hace, ya también va definiendo su propio andar en la educación", expresan a propósito de este hecho los profesores en su carta.

A continuación, el texto completo de la carta.

"Carta a mis alumnos, futuros docentes: Maestro que lucha está trabajando"

"Son tiempos difíciles para los trabajadores de la educación estos que estamos transitando. Tiempos en que los encuentros educativos se producen tanto en las aulas como en las calles junto a otros que, como nosotros, sueñan un país posible para todos. Esto que probablemente suene utópico ha sido el sueño y la lucha de muchos antes de nosotros. Maestros y estudiantes que dispusieron no sólo de sus tiempos sino también en muchos dolorosos casos hasta de sus vidas para que los derechos que gozamos hoy y damos por hecho fueran posibles. La lucha por los derechos es permanente y en educación se hace imprescindible. Los maestros solemos decir, no dejamos de enseñar, enseñamos a luchar. Es que al luchar decimos NO a quienes pretenden pauperizar la educación y, de esa manera, enseñamos a no bajar la cabeza ni los brazos y, al hacerlo, enseñamos a crear lazos con los otros con quienes luchamos por los derechos de todos. Luchamos porque no hay contenido de enseñanza que no se sostenga en redes de sentido. ¿Qué país queremos? ¿Qué presente y futuro posibles? ¿Queremos un país donde entren unos pocos o queremos uno que nos abrace con trabajo ofreciendo futuro para todos? En las políticas educativas de un país se desentrañan parte de las respuestas a estas preguntas. Y en nuestras prácticas cotidianas y en la lucha que encaramos definimos parte de nuestras propias respuestas. ¿Quiénes somos? ¿Quiénes somos como educadores? Maestro que lucha, entonces, no deja de enseñar. Sale a la calle a grito pelado para que la educación de todos sea una realidad, para que los derechos logrados no se pierdan. Y lo hace con el mismo compromiso con que enseña a leer y escribir o a leer la realidad. Por lo tanto, maestro que lucha no se ausenta, está trabajando. En ese día ofrece su clase en otro lado, en la calle, junto a otros compañeros con los que teje un país que en vez de expulsar incluya, que en vez de empobrecer ofrezca posibilidades de crecimiento para todos. Sí. Para todos.

Muchachas, muchachos, maestro en lucha no se reemplaza. En realidad no hay nada que reemplazar porque no hay mayor presencia que "esa ausencia", y quien igualmente lo hace, ya también va definiendo su propio andar en la educación.

Por todo esto, para que dejen huellas de derechos en sus estudiantes, queridos futuros maestros, los invitamos a sumarse a esta lucha que ha de ser siempre colectiva, nunca individual. Ustedes son nuestra posta en este enseñar."

Fuente: LaCapital

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