Ovación
Jueves 16 de Julio de 2015

La fuerza del corazón

Los jugadores Fausto Montero y Nereo Fernández fueron recibidos por los integrantes del fútbol del Club Atlético Deportivo El Pirata y se convirtieron en los padrinos de una institución fundada con mucho sacrificio y amor por la gente de la zona.

El pasado viernes 3 del corriente, la gente del paraje Los Zapallos, que desde el 2013 le dieron vida con mucho sacrificio y dedicación al Club Atlético Deportivo El Pirata, recibieron en su humilde lugar en donde habitualmente se reúnen y albergan en cada práctica a más de 150 chicos de la costa, a dos de los máximos referentes que tiene el plantel profesional de Unión: Fausto Montero y Nereo Fernández.
Los jugadores Tatengues arribaron cerca de las 21.30 y fueron recibidos por Javier Gianfelice, el presidente y referente máximo que tiene ese grupo de personas que se están desviviendo para darle vida, día a día al Pirata, joven institución que participa de la Liga Paivense de Fútbol.
Pero a Javi no le gusta que se lo encasille como el presidente de la institución: “La verdad que nombrarnos como una comisión o directiva es mucho, acá somos un grupo de padres y madres que nos propusimos darle un lugar a los chicos de la costa; brindarle ese espacio de esparcimiento que los saque de algunos vicios que lamentablemente hoy se dan en la sociedad… Nuestra meta es sacar a los pibes de la calle y creo que lo estamos logrando”, fue el primer comentario de Gianfelice.
Antes de hablar sobre lo que significó para todos los presentes la asistencia de Memo Montero y Nereo Fernández, una de las cosas que remarcó el directivo fue el trabajo que están realizando para mejorar día a día una institución que no para de crecer, donde sus integrantes persiguen el sueño de seguir por el camino de un asentamiento como institución deportiva y en la que no solo se practique fútbol.
“Estamos todos muy metidos en lo que queremos para este club, somos todos humildes y acá nadie se cree nada. Todos nos apoyamos y si hay que ir a pintar se hace, o levantar postes para las luces también, si hay que marcar la cancha con frío o calor nadie dice nada y lo hace con amor. Eso hace que tengamos las metas bien claras de lo que queremos para El Pirata”.
—¿De dónde sacan dinero para conseguir materiales de construcción y las otras cosas que necesitan?
—Con rifas, ahora estamos armando los carnés para asociarnos y pagar una cuota, pero para eso también se necesita dinero y las mujeres hacen tortas fritas, empanadas y salimos a venderlos. Todo es a pulmón, por eso cada cosa que logramos es una satisfacción doble para cada uno de los chicos, de los padres de ellos y más todavía de la gente que estamos todos los días pensando en crecer… Es verdaderamente emocionante.

El reconocimiento
Y después de que Javier contara cómo es el día a día de toda la gente que colabora con esta humilde institución, llegó el momento de hablar sobre la presencia de Memo y Nereo.
“Es una cosa de locos, que ellos se hayan acercado hasta acá la verdad que nos puso muy felices. Se acercaron sin problemas, viste que cuando la Reserva estaba practicando fueron hasta la cancha, los saludaron, se sacaron fotos y les hablaron”, manifestó.
A lo que luego añadió: “La emoción que tuvieron los chicos por estar con dos jugadores que significan mucho para Unión y que son profesionales fue algo maravilloso, por eso los declaramos como nuestros padrinos. Tener dos referentes y que se identifiquen con nuestro club no tiene precio”.
Después de tener la palabra del directivo, también Ovación habló con los protagonistas de esa noche, Fausto Montero y Nereo Fernández. El primero en dejar sus sensaciones de lo que vivieron fue el mediocampista entrerriano.
“Apenas me comentaron de lo que tenían pensado para nosotros no lo dudé, esta sí que es gente que se rompe el alma trabajando por los niños. La verdad que emociona enterarse de cómo luchan para mejorar el club y que nosotros seamos los padrinos con Nereo nos pone muy contentos”, manifestó Memo.
Mientras que el arquero titular rojiblanco sentenció: “Yo soy de la costa, nací en La Brava y sé lo que es vivir cerca de ella; lo que hacen estas personas para alejar a los chicos de la calle es para imitar por varios… Me siendo muy contento por la manera en que nos recibieron y si le podemos dar una mano con Memo lo haremos con gusto porque esto también nos acerca más a la sociedad. Ser padrino es un orgullo”.

Por Claudio Cáplan / claudio.caplan@uno.com.ar

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