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Sábado 30 de Abril de 2016

La historia de este chico y su bicicleta te harán llorar

Las epilepsias lo tenían mal a Nacho, pero no bajó los brazos. Hoy se gana la vida de una forma muy particular.

A Nacho los inventos le llenan la cabeza, la habitación de su casa y toda la vida. Con 32 años su historia tiene esa mezcla imparable de ingenio y superación. Desde los 2 años lucha contra la epilepsia; enfermedad que en su caso no le permite trabajar y debe cuidarse por los frecuentes ataques o desorientaciones. “Yo no puedo andar en moto ni en auto, así que cuando me compre la bici se hizo mi amiga, mi compañera inseparable”, cuenta Ignacio Monzón a diario Día a Día.
Este joven vive en la ciudad de Rio Tercero. Se divierte al explicar que sueña despierto y que las ideas le brotan a cada minuto. Este modo de vivir le llevó a transformar sus dificultades en una gran oportunidad. “Me encanta la música entonces mezclé con mi bicicleta esas pasiones. Primero le puse unos parlantes a batería y ahora tiene luces, guiño y le incorporé la pantalla solar que no se agota”, detalla sobre el invento del que no se conoce antecedente. Encima, recarga con la luz del sol.

Esa vida que rueda
Manubrio y horquilla de moto, asiento y ruedas originales. Guiño, espejos y reflectores, además de bocina para pedir el paso, completan esta “Bici-propaladora” que también cuenta con baulera, dos bafles y una pantalla solar. “Yo pensaba que se iba a cansar, pero no hay forma. Busca y busca. Inventa de todo”, reconoce con honestidad Eduardo, papá del inventor cordobés. 
Entre decena de anécdotas relata que los miembros de la familia lo apoyan: “Tenemos la casa repleta de cosas”, dice bromeando acentuando el orgullo que siente por su hijo: “Le pone garra a su enfermedad y nada lo detiene. No se deja vencer fácilmente y tiene ese carácter luchador. Además se hace cargo y mucho de lo que gana con este trabajo es para poder costearse los medicamentos que realmente son muy caros”, remarca. 
La Propaladora, ha sido y es, en muchas ciudades un medio de difusión cercano entre vecinos, instituciones y comercios. Actualmente es muy común escuchar anuncios propalados por grandes parlantes sobre autos o camionetas. Pero en Parque Monte Grande, barrio de Rio Tercero, los vecinos prefieren los servicios de Nacho.
Él recorre a diario las calles haciendo sonar en su “bici-propaladora” las promociones de los negocios de la zona. “Los comerciantes me piden horarios y muchos eligen el servicio porque la bici va más despacio y entra en todos los barrios. Siempre me llaman, además que les parece divertido”, subraya con la experiencia de divulgar publicidades también en tiempos de campañas políticas. 

Todos quieren su voz
La resiliencia – palabra de moda– es eso que llaman el arte de transformar las dificultades en impulsos de vida. Nacho es de manual, podríamos decir. Es una de esas historias que contagian alegría cada vez que se cuenta. A él las ideas lo salvan, ya que avanzan con mucha más fuerza y entusiasmo que la enfermedad. 
“Ahora me armé un estudio de grabación en casa. Con maples de huevo, micrófonos y algunos equipos. Es que en el servicio también ofrezco grabar las publicidades y ponerles música”, comparte el nuevo desafío que lo llevó a iniciar un curso de locución para perfeccionar la tarea. 
Como reconoce su familia, a este ingenioso propalador nada parecer detenerlo. Y por las tardes busca entre las herramientas eso que lo lleve a mejorar el particular invento. Mientras, lucha cuerpo a cuerpo con su enfermedad. 
“Es un poco cansador pero yo ya estoy acostumbrado. Además los vecinos están contentos con el servicio. La bici es mi sueño y me hace feliz mejorarla”, admite.

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