La columna para la mujer
Domingo 10 de Septiembre de 2017

La importancia de quererse, para cuidarse más

¿Por qué es importante que lo hagamos? Sencillo, porque no somos una producción en serie, no somos como una colección de carteras o de zapatos: cada una de nosotras es única, exclusiva e irrepetible.

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No somos copias ni repeticiones, sino diseños únicos y exclusivos, y justamente por eso tenemos que aprender a cuidarnos y querernos.

Lamentablemente, hoy nuestra cultura nos lleva a tener un estilo de vida en el que todo se produce en serie, y parece que si no seguimos esa forma, quedamos afuera. Esta es la razón por la que somos lo que la sociedad actual nos exige. Por ejemplo, según los mandatos culturales, siempre tenemos que estar ocupadas, agotadas. Si no estamos estresadas es porque somos unas vagas. Estar exhausta está de moda. La mujer también tiene que tener un romance, pero sin demasiada profundidad.

Se usa tener relaciones cortas, superfluas, que no demanden mucho tiempo ni compromiso. Físicamente también las mujeres estamos seriadas: tenemos que tener los labios hinchados, la nariz pequeña, la cola redonda y prominente. La mujer seriada de moda viene, además, equipada con soledad. Es independiente, tiene su departamento, amigas para vivir cosas locas. Y no está mal vivir sola, tener amigas para irte de mochilera o hacerte una cirugía, lo que ocurre es que no todo lo que está de moda es para vos, porque sos única, porque sos especial, porque tu propósito es diferente al del resto.

Veamos algunos tips para cuidarte y quererte:

No sientas lástima por los demás

Sé una mujer, no una supermujer

Elegí con cuidado lo que te vas a comprometer a hacer para poder llevarlo a cabo sin excusas

Adoptá una mentalidad de satisfacción y no de supervivencia

Levantate del fracaso

Usá el silencio con sabiduría

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Hoy quiero detenerme a reflexionar los últimos tres puntos de esta lista:

En primer lugar, hay mujeres que sobreviven. Se levantan cada mañana a ver qué les depara el día y si van a tener fuerzas para enfrentarlo. Pero vos no tenés que ser sobreviviente, sino que necesitás aprender a desarrollar una mentalidad de satisfacción constante, una mentalidad de darte gustos no de manera aislada, sino de forma permanente, para que te lleven siempre a mejorar tu vida.

Para ser una mujer con mentalidad de satisfacción tenés que considerar tus derechos y también tus responsabilidades. Por ejemplo, si decidís darte el gusto de comer todo sin medida porque ese es tu único placer, después vas a tener que arreglar un problema físico. Darte placeres sueltos, individuales, no es cuidarte, por eso, necesitás ser sabia y construir una cadena de placeres completos en las que incluyas derechos y también responsabilidades.

En segundo lugar, para quererte y cuidarte un poco más tenés que levantarte de los fracasos. Cuando estás pasando por un problema, un fracaso, una crisis, mantenés el motor funcionando; es decir, a pesar de las circunstancias desfavorables, hacés todo lo que tenés que hacer —vas a trabajar, te encargás de la casa, de los chicos, de las macotas, hacés las compras, vas al banco, etc.— pero te descuidás a vos misma, te olvidás de vos. Dejás de arreglarte el cabello, de combinar la ropa, de pintarte las uñas, de visitar a tus amigas, de salir a ver vidrieras. Esta es la razón por la que necesitás aprender a levantarte del fracaso.

Para levantarte del fracaso es indispensable que en medio de tu crisis puedas pensar en lo que estás aprendiendo de esa circunstancia, en cuánto estás creciendo con eso que te toca pasar, en lo mucho que está ganando interiormente, en experiencia, en actitud, en habilidad para resolver conflictos. De esta manera estarás dando vuelta el problema y convirtiéndolo en un aliado para tu evolución.

Por último, necesitás aprender a usar el silencio con sabiduría. Las mujeres solemos hacer silencio o explotar. Lo cierto es que en ciertas oportunidades es mejor no hablar, pero tenemos que tener mucha sabiduría para que ese silencio sea un silencio activo, un silencio que provoque algo. Hay mujeres que creen que no decir nada es un acto de nobleza, pero eso es un error. A veces necesitamos ponerles los puntos a ciertas personas para que no nos molesten más. Esto nada tiene que ver con pelear o ser violentas, se trata más bien de no "malespiritualizar" ciertos asuntos de manera que la gente nos "atropelle" mientras guardamos silencio. Necesitás aprender a defenderte de las injusticias, porque si no lo hacés, vas a guardar en tu interior toda la bronca y te terminarás enfermando.

Querida mujer, sos única, irrepetible, y hay cosas en esta vida que solo vos podés hacer. Por eso, tenés que amarte y cuidarte más.