Policiales
Miércoles 22 de Junio de 2016

La querella pidió imputaciones por la explosión de la panadería Colella

La familia de Antonella Olmedo, la joven de 21 años que murió por las graves quemaduras que sufrió, pidió al fiscal Marchi que acuse formalmente al dueño del local, a la encargada y a otras dos personas

La muerte de Antonella Olmedo, ocurrida el 15 de octubre del año pasado, tras agonizar un mes por las quemaduras que sufrió cuando una pérdida de gas hizo explotar la panadería donde trabajaba, podría tener en los próximos días cuatro personas imputadas por estrago culposo.
Al menos así lo pidió la familia de la joven que presentó, por medio de su abogado querellante Leandro Corti, un pedido al fiscal Andrés Marchi para que impute al dueño de la panadería, a la encargada, al propietario del inmueble donde funcionaba el negocio y al comerciante del local lindero.
La explosión se produjo el domingo 13 de septiembre del 2015, a las 20, en la sucursal de la panadería Colella, ubicada en la esquina de la avenida Juan José Paso y 4 de Enero. Durante toda la tarde, una boca de gas natural sin tapón había estado perdiendo y cuando Antonella desenchufó un aparato eléctrico para ahuyentar mosquitos, detonó. La onda expansiva fue tan fuerte que la chica de 21 años fue expulsada del local comercial casi siete metros hacia la avenida y otras cuatro personas resultaron con heridas de distinta gravedad.
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Pero lo que quiere demostrar la familia de Antonella es que la fatalidad no fue un accidente sino una irresponsabilidad –sostenida en el tiempo– por parte de los empleadores y propietarios del comercio. Y es que los testimonios recabados arrojaron que distintas empleadas de la panadería dieron aviso a sus superiores sobre la pérdida de gas entre enero del 2014 y septiembre del 2015.
Hasta el momento, la investigación penal preparatoria le permitió a los querellantes juntar un cúmulo de pruebas lo suficientemente precisas como para estar en condiciones de pedirle a la Justicia provincial cuatro imputaciones según las negligencias en las que incurrieron.
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La encargada

En primer lugar, piden que se formalice la acusación contra la encargada de la panadería. N.S. o "Nacha", como le decían las chicas, siempre minimizó la fuga de gas. Para el abogado Leandro Corti, la encargada debería haber requerido la presencia de un gasista matriculado para que constate las deficiencias en las instalaciones y tendría que haber llamado a la empresa Litoral Gas, prestadora del servicio. El criterio de la querella es que estuvo en condiciones de prever que la fuga de gas podía desembocar en la producción de una explosión.

El dueño de la panadería

Respecto del dueño de la panadería, N.C., los querellantes consideraron que omitió cumplimentar con los deberes de cuidado inherentes a garantizar las condiciones de seguridad en las que se debía desarrollar el trabajo.

El propietario del inmueble

En el caso del propietario del inmueble, M.W., la familia de Antonella consideró que antes de entregarle el inmueble a N.C no pidió una verificación o inspección de la instalación de gas a fin de detectar posibles deficiencias, aun cuando el hombre que alquiló el local lindero le advirtió de la fuga. En este sentido, concluyeron que la responsabilidad de M.W en la muerte de Antonella consistió en entregar en comodato un inmueble de su propiedad cuya instalación de gas era a todas luces irregular.
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El comerciante lindero

Por último, en el caso de G.A., el comerciante del local lindero, su responsabilidad radica en que cuando se detectó la pérdida de gas, ante el miedo y la preocupación de tener una instalación de gas de estas características en el local pegado al suyo, procedió a colocarle un tapón a la boca de alimentación de la cañería. Es decir, él mismo manipuló la instalación sin poseer ningún tipo de conocimiento técnico, cuando debería haber denunciado dicha irregularidad a Litoral Gas o, en su caso, convocar a un profesional idóneo para realizar la intervención.

Cómo fue la explosión

El día de la explosión, Antonella llegó al negocio a la mañana. La habían llamado para cubrir el turno que le correspondía. Ese día, desde temprano, el olor a gas alcanzó una magnitud tal que el dueño del local contiguo también lo sintió. Cerca de las 20, Antonella se acercó al lugar donde se encontraba el caño empotrado sin el tapón, y al manipular un artefacto eléctrico mata insectos, que se encontraba detrás de la heladera, se produjo una descarga eléctrica. El arco voltaico al entrar en contacto con la gran cantidad de gas que se había acumulado en el aire durante todo el día, produjo la explosión.
La onda expansiva hizo que Antonella saliera despedida desde adentro de la panadería hacia la calle, unos cinco o seis metros. Ya tenía toda la ropa y el cuerpo prendido fuego. Dos muchachos que caminaban por la vereda de la panadería también fueron despedidos por la explosión. Uno de ellos, que justo estaba por entrar a la panadería también resultó quemado: "...en el momento que voy a ingresar a la panadería, veo a una chica agachada, al lado de la heladera. Allí siento el grito, un estruendo y vi un gran fogonazo. Por tal motivo cerré los ojos mientras la onda expansiva me arrastró al cantero central de la avenida", contó.
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Algo parecido les pasó a las cuatro personas que estaban en el maxikiosco ubicado al lado de la panadería: "... Una compañera mía me pregunta si sentía olor a gas y justo en ese momento se produce una gran explosión proveniente del costado derecho del kiosco y ahí la onda expansiva nos sacó hacia afuera quedando tendida en la cinta asfáltica. Al abrir los ojos miré alrededor y vi que una chica de la panadería tenía su ropa prendida fuego", recordó.
Antonella murió el 15 de octubre del 2015. Su cuerpo batalló un mes intentando reponerse de las gravísimas quemaduras.

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