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Domingo 20 de Marzo de 2016

La sonrisa como tratamiento y de la mano de los Payamédicos

Esta organización está en Santa Fe desde 2011. La integran unos 50 voluntarios. Está abierta la inscripción para sumar más personas a este grupo cuyo único objetivo es ayudar a sanar. Quiénes son y qué hacen

Payamédicos es una ONG sin fines de lucro fundada en 2002 por el doctor en psiquiatría José Pellucchi y desde allí se fue replicando en distintos puntos del país. En Santa Fe, nació en 2011 de la mano del cardiólogo Mario Sejas. La misión de estas personas es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado. Para tal fin se utilizan recursos psicológicos y artísticos relacionados con el payaso teatral, juegos, música, teatro, magia y el arte humorístico en general.
En la ciudad hoy son aproximadamente 50 los voluntarios, cada año desde que se formó la agrupación, se hace una convocatoria para los interesados en integrar la ONG. Los requisitos son ser mayores de 18 años y tener el secundario completo. En abril empieza el taller de Payateatralidad que se extenderá por tres meses. Para inscripciones o más información se puede enviar un mail a payamedicoscursossantafe@gmail.com. Se podrá cursar los jueves en dos horarios: de 14.15 a 16.15 o de 17 a 19, en el espacio LOA, en calle 25 de Mayo 1867, 2º piso.
El doctor Mario Sejas, conocido como el “payafundador”, es también el “payaformador” y en diálogo con Diario UNO, fue el responsable de contar detalles sobre cómo nació esta organización en Santa Fe, el crecimiento que tuvo año a año y las metas trazadas para el futuro. “Soy médico cardiólogo y además pertenezco a una fundación que es Fundavida y un día se estaba dando un curso de payamédicos en Paraná, Entre Ríos, y participé. El profe que venía de Corrientes nos propuso hacerlo en Santa Fe; y en 2011 empezamos a dictar el curso en la ciudad y desde entones se hace todos los años”, detalló.
El profesional resaltó la premisa de que no necesariamente el interesado en ser payamédico tiene que ser médico. “Durante tres meses se hace este curso de payateatralidad, que es de payaso, después se aprueba el vestuario que es el traje para luego hacer las visitas al hospital o las otras intervenciones. Después desde Buenos Aires viene un capacitador especializado en payamedicina que son dos meses más”, agregó más adelante Mario Sejas. 

Las distintas etapas
Los payamédicos Santa Fe tienen varias acciones, pero la principal son las visitas al Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia que realizan todos los martes y sábados. “Lo más fuerte que tenemos es la payamedicina, nosotros como payasos vamos al hospital, pero con una misión distinta, no vamos a hacer un espectáculo sino que tratamos de incorporarnos al sistema de salud, nos convocan los médicos y formamos parte del tratamiento y la recuperación del paciente. No solo lo hacemos con niños sino también con adultos”, explicó.
La visita del payamédico consta de cuatro etapas: la primera es el Paya-pase, luego está la Paya-intervención; en tercer lugar, el Paya-balance; y por último el Cuarto Tiempo. Para arrancar, el equipo médico les brinda información sobre el paciente, lo que les permite personalizar la intervención, con el diagnóstico médico, por cuestiones de higiene sanitaria y posibles limitaciones; la evolución de la enfermedad, el estado actual y pronóstico; la situación anímica del paciente y su familia, entre otras. Con todo eso se elabora una estrategia y su formato escénico-terapéutico.
La intervención está dirigida al paciente, a los familiares o acompañantes, a los profesionales de la salud y al personal del hospital. Los Payamédicos se dirigen ya con sus vestuarios adonde está el paciente. Una vez que sale del lugar donde se coloca el vestuario, ya deja de lado el “yo” y va con su payaso que es un encuadre protector. El objetivo principal del payamédico es el paciente hospitalizado para el cual previamente elaboró en forma grupal, una estrategia. No obstante las intervenciones incluyen a todos los existentes que se le cruzan en el camino.
El payamédico interviene dentro del campo perceptivo del paciente, allí donde éste los pueda percibir. Si el paciente está en condiciones de moverse o deambular, se incentiva esa posibilidad para facilitar el paso a la actividad lo cual desarma rigideces regresivas. “Nosotros consideramos que formamos parte del sistema de salud, no somos una terapia alternativa sino complementaria. Vamos siempre de a dos y con toda la información que nos da el equipo médico de paciente surge la improvisación cuando se hace la intervención. A nosotros nos mueve el deseo y no el deber, el querer hacerlo es nuestro motorcito y nos movemos por eso, y esto es sumamente potente en nuestra intervenciones”, agregó el doctor Sejas.
El juego es lo primordial en la intervención. “Las dos personas que vamos improvisamos y la intención es jugar. Lo que hacemos es desterritorializar el lugar. Para el paciente es un hospital, y tal vez para nosotros es un submarino o un helicóptero y a partir de ahí empieza el juego no solo con el niño sino con la familia o quien este ahí en ese momento. Si sale la risa mejor, pero por lo general cuando se juega la persona está contenta y por ende sale sola, pero no somos generadores de sonrisas. Luego se hace un seguimiento y tratamos que los mismos payamédicos regresen”, contó el profesional.
El paya-balance, es justamente eso, hacer una evaluación sobre lo actuado. “Es una de las instancias de mayor crecimiento. Cada dupla reconstruye la paya-intervención, analizando la payaética de lo abordado, los momentos de producción y los de captura”, dijo. Y la última instancia es el Cuarto Tiempo donde está la denominada Cartografía donde los promotores de la intervención exponen lo vivido y todo el grupo de payamédicos analiza y saca las conclusiones, ya sin el equipo de salud.

La imagen es importante
Una vez concluido el curso de payateatralidad se aprueba el traje que el mismo recién incorporado diseña y crea. Los colores son esenciales y su elección es importante. Se sigue una serie de parámetros y se cumple con algunos requisitos. “No usamos el negro por su asociación con el luto, tampoco el rojo por la sangre y por eso cambiamos la nariz de ese color por el naranja; el blanco forma parte de los guardapolvos, pero se intenta también evitar; tampoco las alas, por la connotación que tiene; en definitiva usamos colores cálidos y dentro de los pasteles, pero sí vibrantes, que llamen la atención y sean alegres”, contó el profesional.
Una vez que la vestimenta es aprobada, el nuevo integrante comienza su residencia con un payamédico experimentado, arranca con las prácticas en el hospital. De todas maneras, cada año se hace un acto de colación donde reciben sus diplomas como payamédicos. “Le llamamos aprobación de los trajes porque lo que buscamos es la perfección en la teoría del color que tenemos como premisa, pero cada uno después recibe su certificado”, agregó Sejas. 
“Ser payamédico tiene que ver con la solidaridad, pero es un ida y vuelta. Esto lo comprobamos cada vez que vamos al hospital. Va más allá de lo solidario, cuando uno ayuda al otro también se ayuda a sí mismo. Cuando vamos llegamos con todas las expectativas y nos vamos llenos de alegría a pesar de que a veces es un lugar triste. Cuando se hace un balance nos damos cuenta de que recibimos más de lo que damos. Es muy gratificante poder cumplir con esta acción”, describió Sejas sobre lo que es ser payamédico.

Luciana Dall´Agata / ldallagata@uno.com.ar

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