Ovación
Domingo 05 de Abril de 2015

La violencia goleó al básquet

La serie playoffs que sostienen Unión y Echagüe por los cuartos de final de la Conferencia Norte del Torneo Nacional de Ascenso está empatada en dos. Eso es en el plano deportivo, con un quinto duelo por disputar (será la 11ª vez oficial que se verán las caras esta temporada) el próximo martes, a las 21.30, en el estadio Ángel Malvicino.

Pero aún con un ganador por determinar y un perdedor que se irá de vacaciones, la eliminatoria ya tiene un claro ganador: la violencia. Esa que está enquistada en la sociedad y en la que el básquet tampoco está ajeno. El viernes santo la previa ya era un síntoma de lo que lamentablemente se vio después en el Luis Butta de la capital entrerriana.

Por error, omisión, mala intención o lo que fuere, los colectivos que llevaban a hinchas de Unión (hubo casi 500 personas en el gimnasio del AEC) fueron conducidos por la policía por el acceso principal de calle 25 de mayo, es decir, pasaron frente al mismo ingreso donde estaban apostados todos los hinchas de Echagüe que pugnaban por ingresar a ver el cuarto punto. Conclusión: piedras y botellas que impactaron en los colectivos con la consiguiente rotura de vidrios. 

Es simplemente el preludio pues a pesar de que Unión arrancó con todo en los primeros 4’ (parcial de 11-4), los hinchas de Unión frenaron el trámite porque movían el canasto sobre el cual atacaban los locales. Con la intervención policial, la dupla arbitral (Cristian Alfaro-Maximiliano Moral) junto al Comisionado Técnico (Alberto Battistella) continuó con las acciones. Los de Barsanti ganaron claramente (86-73) y mientras ambos planteles se retiraban, los parciales locales insultaron y agredieron a Sergio Ravina. Esa gota colmó el vaso para que durante casi 15’ pase de todo. La barra de Unión saltó a la cancha, los de Echagüe también, el Comisionado Técnico empezó a filmar a los Tatengues con su celular. La policía en otra actitud incoherente e inoperante corrió a los hinchas visitantes con gas pimienta. Y ni siquiera el equipo de Siemienczuk pudo bañarse porque “no había agua” en el vestuario visitante. Perdieron todos. Ahora actuará el Tribunal de Disciplina de la AdC pero el daño que se le hizo al básquet es una mancha negra que resta mucho más de lo que suma.

 

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