Educación
Domingo 02 de Octubre de 2016

La violencia y la convivencia, según la mirada de los santafesinos

La ONG Foro Santafesino organizó una encuesta para conocer la opinión de los ciudadanos sobre los dos ejes. La necesidad de reconocer el problema para empezar a buscar las soluciones

La llegada de los gendarmes a la ciudad acaparó todas las miradas y se presenta no solo como la solución al problema de la inseguridad y la violencia que vienen padeciendo los santafesinos en los últimos años, sino como la única forma de resolverlo. Sin embargo, hay otros enfoques sobre el tema que plantean la necesidad de promover buenas prácticas de convivencia entre los vecinos para encontrar los caminos que lleven a soluciones integrales.

La ONG Foro Santafesino elaboró una encuesta a la que llamó "Miradas sobre convivencia y violencia social en nuestra ciudad". Allí se consultó a 400 santafesinos de diferentes barrios cómo percibían y vivían a diario la violencia y la convivencia social.

"Trabajamos en el empoderamiento del ciudadano y sobre sus posibilidades de incidir o no en la realidad que lo rodea. La autopercepción, el cómo aporto a la convivencia en el barrio, qué puedo hacer. La motivación fueron los accidentes violentos, como forma de resolución no pacífica de conflictos, que están sucediendo tanto a nivel intrafamiliar como interinstitucional, público. No solo hablamos de robos y homicidios, sino de todas las violencias. Esos no son hechos aislados, sino que se dan en un contexto de comportamientos violentos", dijo Valeria Viñals, psicóloga y una de las autoras del estudio junto a la abogada Silvina Francezón.

"A nosotros –acotó Francezón– nos interesaba conocer qué decíamos las personas que sufríamos y padecíamos violencias y cómo nos mirábamos. El primer dato significativo que da cuenta de que tenemos muchas cosas para pensarnos tiene que ver con que no nos autopercibimos como violentos. Los índices de valoración, tanto de hombres como mujeres, incluso los de los jóvenes de 18 a 24 años –que se supone la franja etaria de los autores de violencias–, un porcentaje muy bajo reconoce que puede realizar actos violentos. El resto lo niega".

Luego continuó: "Si uno no puede darse cuenta que no siempre establece vínculos comunicacionales saludables o gestiona los conflictos de manera racional, tenemos un problema importante. La gente consultada, en general, ubica la violencia fuera de sí y elige culpar a otro como puede ser la institución policial, la fiscalía, la escuela, entre otras de lo que nos pasa".

Sobre las causas a las que se vincula la violencia, Francezón dijo: "Son las que aparecen en espacios públicos como drogas, narcotráfico (42%); robo, delitos e inseguridad (22%); falta de educación (10%); desempleo, falta de trabajo (9%); Falta de solidaridad, indiferencia, egoísmo, ausencia de valores (9%); pobreza (5%), entre otros. Lo notable es la falta de implicancia que tenemos en la responsabilidad. Uno puede cambiar la realidad en la medida que se da cuenta de que es parte y que tiene algún poder sobre eso. Al tener una ciudadanía que en general piensa que la solución la tiene el otro, en una actitud de víctima o de comodidad, tenemos una dificultad social grave para hacer un cambio real".

Sobre cómo revertir esa situación, las profesionales coincidieron en la necesidad de que los ciudadanos se autosensibilicen. "Hay que dejar de naturalizar la violencia como una conducta permitida. La violencia es cualquier acto que yo ejerzo sobre el otro impunemente y le produzco un daño de cualquier tipo, no necesariamente físico. Es usar el poder para conseguir algo. Primero tenemos que reconocer que la violencia genera más violencia. Por ese camino no cosechamos nada valioso para la vida, sino todo lo contrario", aseguró Francezón.

"Nosotros crecimos en patrones de violencia. La crianza por la vía del castigo, hoy en gran parte del mundo está prohibida. Eso es trasladado a la escuela, donde el método tradicional también está pensado en el castigo y no en el reconocimiento y el respeto del otro. Los docentes crecieron en esa tradición, por lo cual lo primero que hay que cambiar es la cabeza del adulto. Al niño se lo puede sensibilizar en pautas de convivencia donde ponemos nuevas reglas de juego, pero si el adulto se maneja bajo pautas autoritarias, no cambia nada", añadió.

En tanto, Viñals agregó: "Otro punto a considerar es que la indiferencia puede ser violencia. Ahí hay todo un camino a recorrer que es la construcción del semejante en toda su diversidad y totalidad. A veces el sujeto siente que si se abstrae de este sistema no hace mal a nadie, pero esa posición de indiferencia, de anular al otro, contribuye enormemente a esta violencia que se vive hoy".

El informe, que en días estará disponible en el perfil de Facebook del Foro Santafesino, indica que el 56% de los encuestados dijo que siente que su barrio está más violento que el año pasado. En tanto, al ser consultados sobre qué acciones ciudadanas realizarían para enfrentar la problemática de la violencia la primera respuesta (28,4%) fue acciones socioeducativas. Pero la segunda respuesta fue "ninguna", con el 20%.

"Darnos cuenta y hacernos parte. Esa es la cuestión. Tenemos que ser conscientes de que si quiero vivir de otra manera tengo que hacer algo. Pero yo tengo que hacer algo y no esperar a que el otro haga algo. Cuantos más seamos, mejor", concluyó Francezón.



El Estado y las ONG como parte de la solución
Al momento de buscar las soluciones, la psicóloga Valeria Viñals sostuvo que es necesario sumar a todas "las ONG, las organizaciones civiles e instituciones de los barrios", como espacio común y de vínculo entre los vecinos. "Ahí hay un trabajo muy importante que las instituciones ya están haciendo. El Estado ahí tiene que hacer su aporte fortaleciendo las instituciones que ya existen y favoreciendo la conformación de las que están surgiendo", aseguró.

Por su parte, el comunicador Gustavo Martínez, integrante del Foro Santafesino, acotó: "Hay que seguir trabajando en infraestructura. Hay barrios donde la intervención estatal, tanto del Estado provincial como el local, demostró que hay cambios".

La abogada Silvina Francezón dijo que hay que entender que la violencia es multicausal, por lo tanto la solución también tiene que ser con múltiples propuestas. "No puede la sociedad civil sola, ni el Estado garante, ni la policía sola. Para salir, hay que salir entre todos", afirmó.

En ese sentido, Martínez añadió: "La violencia se ejerce cotidianamente, por eso las prácticas no violentas tienen que ganar todos los días. Lo que nos llamó la atención es que por tener temor dos de cada 10 personas hayan cambiado una práctica cotidiana, como salir a caminar, nos debería encender una luz amarilla".

"Cuando nos reconocemos con un vínculo cordial con el vecino, no solo tiene que ser en un trato cordial cotidiano, sino también en un vínculo solidario que implica estar comprometido con lo que le pasa al otro. Por eso es importante tener espacios públicos inclusivos. Eso no implica que haya que correr al Estado de su función de control del espacio público, de garantizar medidas preventivas para que no nos ocurran hechos delictivos", dijo Martínez y concluyó: "También encontramos que el ciudadano tiene una mirada negativa sobre las fuerzas de seguridad y de la Justicia. Pero como la mayoría de las ONG, nosotros decimos que la sociedad civil tiene que empoderarse de conocimiento, de vinculación y de promoción en buenas prácticas para buscar soluciones".

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