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Domingo 26 de Abril de 2015

Ladrillo a ladrillo, Altos de Noguera levanta su capilla

Mano a la obra. En Diez de Andino y Aguado, los vecinos construyen desde hace dos años el nuevo templo San Gabriel Arcángel. Con mucho esfuerzo y donaciones, cumplen el desafío.

A pesar del calor de la siesta, Fabricio y Gregorio desafiaban la altura, y sobre un andamio ultimaban detalles en el techo para luego trabajar en el frente. De esta manera, sin prisa pero sin pausa, un grupo de vecinos de Altos de Noguera construye la nueva capilla para el barrio. Fueron estos dos hombres los que esperaron a Diario UNO, pero junto a ellos una decena más aporta conocimientos, tiempo, ganas, esfuerzo y sobre todo mucho amor para levantar este templo en Diez de Andino al 4400 (esquina Aguado).
Este sueño comenzó a gestarse a fines de 2010 cuando el padre Julián Mujjur se hizo cargo de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya (ubicada en French y Peñaloza) y al conocer las distintas comunidades que la integraban, se dio cuenta de que en este barrio la capilla San Gabriel Arcángel era muy chica y no tenía la capacidad física suficiente para alojar a los fieles. Dos años más tarde y ante el crecimiento poblacional de esta zona norte, se puso en marcha el proyecto de construir una nueva iglesia.
Comenzó 2013 y los padres de los niños que concurrían a catequesis fueron convocados a una reunión y ahí se da la noticia de que se iba a levantar el nuevo edificio. El 1 de mayo de ese año, los entusiastas y pioneros comenzaron con los movimientos de suelo, a trabajar en los cimientos y a hacer los pozos para las bases de las columnas y “de ahí en más no paramos hasta ahora”, dijo Gregorio Rebottaro. 
La nueva edificación está al lado de la actual capilla, en un terreno que fue donado por un sacerdote (que prefiere mantenerse en el anonimato), que vive cerca del barrio, al Arzobispado de Santa Fe hace unos 20 años y siempre estuvo latente la posibilidad de agrandar el ahora viejo templo, pero su estilo de construcción no lo permitía. “Cuando estuvo la intención de hacer el nuevo, se hizo un bosquejo de algo bien simple, austero, sin demasiados detalles arquitectónicos, para que los propios vecinos lo pudiéramos levantar”, contó Gregorio. 
Pero cuando el proyecto empezó a tomar forma, se sumó un arquitecto, Daniel Games, quien contagiado por el entusiasmo de estos vecinos, elaboró uno nuevo y con los planos en la mano se hizo un replanteo de la obra. Nada los detuvo y hoy, a casi dos años de aquellos primeros pasos, ya tiene el techo colocado. Ahora arranca la segunda etapa y para la cual necesitan conseguir más fondos. Se trata de las aberturas, la instalación eléctrica, el piso, el campanario con la campana “que es lo más caro”, el revoque tanto para dentro como para afuera, entre otros. “Esperamos que algún alma caritativa quiere ayudarnos ya sea con materiales o dinero y se lo vamos a agradecer mucho”, manifestó Gregorio. Para ayudar se puede llamar al teléfono 4892640 de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya y también al 4899942. 

Un ejemplo de que se puede
“El primer día no teníamos ni una herramienta. Hablando entre nosotros, uno alcanzó una pala, otro una carretilla, otro un pico y así empezamos”, comentó Gregorio con mucho orgullo. La colaboración de empresas y vecinos es clave para cumplir los objetivos. Los aportes llegan a Nuestra Señora de Pompeya o a la capilla San Gabriel Arcángel como ladrillos, bolsas de cementos, entre otros. “Aprovechamos cada granito de arena y al máximo sin desperdiciar nada”, dijo Rebottaro y destacó por ejemplo que un corralón les congela el precio de los materiales y se los guarda hasta que los necesiten; y el año pasado, recibieron una donación para hacer todo el piso, y monseñor José María Arancedo les regaló 30 mil pesos con lo que colocaron el techo; y “así, poco a poco se fue levantando”, agregó.
Ayer fue un día muy especial porque se celebró la primera misa en el templo que con tanto esfuerzo están construyendo. A pesar de que aún faltan las ventanas y las puertas, y el altar tampoco está levantado, se ofició allí con la intención de “celebrar estos dos años de trabajo y pedir más fuerza para dar los últimos pasos”. También es motivo de alegría para todos los católicos que concurren a esta capilla la noticia de que el próximo jueves 7 de mayo, a las 19, monseñor José María Arancedo celebrará una misa en el barrio.

Luciana Dall’Agata/ UNO Santa Fe/ ldallagata@uno.com.ar

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