Santa Fe
Sábado 25 de Junio de 2016

Las importaciones golpean a la Cristalería San Carlos y su producción bajó un 30%

La apertura del mercado y los excedentes de China y Brasil afectan a la industria nacional. Ingresan productos similares con precios 50% menores. Reclamos al gobierno nacional.

"Hemos detectado declaraciones de copas que estaban entrando por un centavo de dólar", afirmó Ricardo Gaminara, gerente general de la Cristalería San Carlos. Única en su tipo en Latinoamérica, por los productos que elabora y el trabajo artesanal que realiza, se sumó al grupo de industrias preocupadas que están siendo perjudicadas por la apertura de las importaciones.
Desde la fábrica señalan que la capacidad de competir en este contexto económico es casi nula. Los incrementos registrados en los costos de producción, más el ingreso de productos provenientes de países con excedentes de productos, como Brasil y China, golpean al sector. Desde diciembre, la empresa sancarlina disminuyó su producción un 30 por ciento, realiza un sistema de rotación entre sus empleados y no renueva los puestos vacantes por retiro y jubilaciones. La empresa, que llegó a tener 250 operarios, hoy tiene 108 empleados.

"Solicitamos el sistema de licencias no automáticas para que todo lo que ingresa sea controlado" "Solicitamos el sistema de licencias no automáticas para que todo lo que ingresa sea controlado"

Desde la gerencia expresaron el deseo de solucionar este tipo de dificultades que afecta tanto a la industria como a los trabajadores. Piden la implementación de las licencias no automáticas en el proceso de importación y el fortalecimiento de la producción nacional. Ante este escenario, no renuncian a agudizar el ingenio pero anticipan: "Si había alguna inversión para hacer queda en stand by".
En diálogo con Diario UNO, el referente de la Cristalería planteó dos aspectos. Por un lado, el tipo de cambio estancado frente al incremento que tuvieron los costos de producción locales y, por el otro, las asimetrías con diferentes países. Gaminara describió: "32 años atrás, la relación del mercado brasileño del Cristal era siete veces a uno con respecto al argentino. Hoy, ese mismo mercado creció hasta 29 veces. La crisis de Brasil provoca que cualquier sobrante en la producción se vuelque a la exportación". En este sentido, explicó: "Significa que con un día de producción de todo el sistema brasileño de cristal, en Argentina cubren 29 días de trabajo".
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Las diferencias con el país asiático son aún más sorprendentes, ya que el desequilibrio en la producción entre China y Argentina asciende a 57 veces contra uno. "Es decir, un día de producción de China significa casi dos meses de trabajo nuestro", resaltó Gaminara y remató: "Cuando abren las compuertas de la aduana de Argentina, llegan todos los sobrantes".
El empresario indicó que esta situación empezó a vislumbrarse desde finales de noviembre del año pasado, con las elecciones presidenciales definidas. "Esto comenzó cuando se sabía que la visión de la economía iba a pasar más por este segmento y no por el otro", aseguró.

"Tenemos un plan de contingencia, de continuar tendremos que bajar la producción un 50%" "Tenemos un plan de contingencia, de continuar tendremos que bajar la producción un 50%"

La particularidad está dada también por los tipos de productos que ingresan, que en su gran mayoría son de consumo masivo: son réplicas, pero más económicas. "La mercadería que ingresa no es cara o costosa. Porque en eso sí nosotros tenemos ventaja comparativa. Siempre lo que entra es lo más barato y eso expone a una industria pequeña nacional, en vías de desarrollo o desarrollada, contra grandes producciones masificadas y baratas. Si hoy usted compra algo chino no tendrá garantía pero es tan barato que la gente lo compra igual", sostuvo.
Acompañadas por otras empresas del rubro, reclaman al gobierno nacional que vuelva a implementar medidas para controlar las importaciones. "Solicitamos que vuelvan a mantener el sistema de licencias no automáticas. Para que todo ingreso sea controlado", señaló el referente de la Cristalería San Carlos, y recordó que sería importante analizar qué productos se fabrican en el país,cuáles no se fabrican, y si no se realizan "que se les dé la posibilidad a la industria argentina de fabricarlo". Ricardo Gaminara afirmó: "Es un modo de defender la industria y las pyme".
El gerente general de la emblemática industria sancarlina aseguró que han detectado declaraciones de copas que estaban entrando por un centavo de dólar. Desde el sector pidieron por controlar no solamente los precios específicos de cada producto, sino de revisar el kilaje de la mercadería. De esa forma, se deberían pagar impuestos en relación a la cantidad de kilos de vidrio o cristal ingresado.
La actual situación no se limita al análisis o simplemente a catarsis. Este contexto provoca que se modifiquen proyectos o que se reformen las estrategias del empresariado. "Hay que ver la política final que se quiere instrumentar y dónde quiere llegar el gobierno. No está claro el proyecto final que tienen. Es bastante incierto. Entonces, uno trata de aplicar la mayor mesura posible. Si había alguna inversión para hacer, la misma queda en stand by. Es difícil armar una estructura o mantener una estrategia cuando el mercado va cayendo. Hay que agudizar el ingenio y tener un buen convencimiento para salir fortalecido".

Menos producción y trabajo
A inicios de los años 90, en el país se contabilizaba un total de nueve cristalerías similares a la arraigada en San Carlos. Hoy solamente queda una, y se encuentra en la provincia de Santa Fe. "Quedamos solo nosotros", confiesa Ricardo Gaminara.
De continuar este escenario, no descartan disminuir su producción a un 50%. "Desde diciembre disminuimos la producción en alrededor de un 30, 35 por ciento. Ahora tenemos un plan de contingencia. Si sigue empeorando tendremos que bajar casi hasta el 50 por ciento para mantener la estructura de la empresa", advirtió.
Sobre el plantel de empleados que tiene la Cristalería, su gerente general detalló: "Nosotros tenemos un sistema de rotación implementado. Se van perdiendo días de trabajo. Se ha reducido la planta, sobre todo los trabajos no relevantes. A su vez, el personal que se va retirando no se está reponiendo".

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