Santa Fe
Sábado 23 de Julio de 2016

Las ONG trabajan a diario para cubrir la asistencia alimentaria

Desde el Movimiento Los Sin Techo brindan ayuda a unos 5.000 niños por medio de los comedores y copas de leche que poseen. En tanto, desde la Asociación Civil Loyola Sur se asiste a 275 personas

La necesidad es el factor común por el cual cientos de personas se ven obligadas a asistir a los comedores barriales, en estos no se discrimina por edad y son los espacios en los que quizás pueda recibir su único plato de comida del día.
Diario UNO dialogó con dos referentes de distintos espacios que día a día trabajan en sus barrios con la misión de dar un plato de comida a los vecinos que así lo necesitan. Por un lado, Jorge Jourdan, coordinador del Movimiento Los Sin Techo, brindó el testimonio de la labor que la organización lleva adelante a través de sus jardines. La cifra es fuerte, sorprende y preocupa: 5.000 chicos reciben una ración de alimentos de parte de esta entidad. Por otro lado, la presidenta de la Asociación Civil Cebollitas de Loyola Sur, Alicia Boulacio brindó su testimonio sobre la realidad que le toca evidenciar a diario en las instalaciones del comedor ubicado en Zapata Goyán 8325, en donde cada vez más gente se acerca a pedir un plato de comida.
En ambos casos perciben aportes económicos tanto por el lado de la Nación como de la provincia, sin embargo, estos apenas son suficientes para cubrir la demanda en alimentos .Dos casos y una misma realidad que preocupa y debe ser no tan solo atendida, sino resuelta.
Jorge Jourdan, coordinador de Los Sin Techo, confirmó que la entidad logra alimentar a un total de 5.000 chicos en la ciudad que asisten a los jardines de la organización. A pesar de contar con un cupo limitado este año lograron abrir dos copas de leche,tanto en Barranquitas Oeste como Sur, donde la organización está construyendo planes de viviendas. "Hay demanda de gente que necesita alimentación y chicos que no reciben a veces la mínima, como una taza de chocolate o de alimento", describió Jourdan sobre la grave situación que atraviesa un sector de la población. La asistencia del movimiento se reparte entre 23 copas de leche y los 17 jardines.
Los aportes que se realizan desde los distintos estamentos gubernamentales apenas alcanzan, la demanda de alimentos supera la colaboración que se recibe dado que las actualizaciones de las partidas quedan viejas en relación a los costos que se deben afrontar para la compra de la mercadería. "Los montos de la provincia se actualizan una vez al año. En el primer semestre recibimos la misma cantidad de dinero que el año pasado, con el consiguiente atraso que tuvimos en cuanto a costos", relató el referente del movimiento. Esta situación obligó a suplir con donaciones y otros aportes las diferencias a cubrir.

Constante
"La demanda de gente buscando ayuda para comer es importante, este año se agudizó por el aumento de los costos", sostuvo Jourdan.
La preocupación hoy se centra en el estado nutricional de los más chicos. A pesar de que hay una asistencia constante, el consultado no dudó en afirmar que "se bajó la guardia".
"Parece que es pecado hablar de desnutrición o bajo peso, bajo el nivel de alerta de parte de los padres en cuanto a los chicos, y muchas veces no se tiene la constancia de mandarlos permanentemente o asegurarse que estos tengan una provista diaria de alimentos", describió el coordinador que a diario trabaja en el ámbito de los comedores.
La constancia no es regla y cuando llueve, muchos de los chicos se quedan a dormir. "Socialmente hay miedo a decir que hay desnutridos, se los empieza a llamar con otros nombres como una forma de ir tapando problemas sociales que persisten, eso es lo que vemos", relató Jourdan. Ante esto, demanda mucho más trabajo que las madres acudan a los controles que Los Sin Techo realizan a través de su programa nutricional en doce centros de salud. "A veces prefieren llevarse la provista a su casa, pero el servicio está para que los chicos coman en el comedor. Preferimos que los atiendan en nuestro servicio y no que se lo lleven a la casa para que el alimento se diluya en todo el grupo familiar", describió el consultado sobre la realidad que se evidencia y se trabaja para evitar.
El choque con la demanda diaria la protagonizan todos los integrantes del movimiento Los Sin Techo, desde los coordinadores a los promotores de salud. "Para hacer frente a esa demanda de alimento, hay que tener un sistema de periodicidad y de asistencia constante", sostuvo Jourdan, sin embargo destacaron que ese es el trabajo de la organización que desde hace años tiene un sistema de alimentación."Se mantiene la cantidad de chicos que vienen a recibir alimentación y en períodos de recesión e inflación posiblemente se siente más. Pero la demanda se mantiene", describió el integrante de Los Sin techo.
En esa línea el consultado plasmó una realidad que algunos optan por mirar de reojo: "Hay un grupo duro o estructural de pobreza en nuestra ciudad que necesita la asistencia social, de organizaciones para sobre vivir, eso es una realidad".
El trabajo de las madres del barrio es un factor que Jourdan destacó antes de culminar la charla, y es que ellas son las encargadas de preparar los alimentos que se dan todos los días en los jardines y copas de leche. Una labor totalmente voluntaria que se mantiene de lunes a viernes desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre." Es una constante que hemos mantenido y se sostiene un poco con la ayuda solidaria, es algo que hay que tomar como positivo ya que permite que el servicio funcione".

En comedores se busca ahorrar para que rinda
Alicia Boulacio, presidenta de la Asociación Civil Cebollitas del Barrio Loyola Sur, viene trabajando desde 2001 en el comedor ubicado en Zapata Goyán y Gorriti.
En la actualidad reciben aportes por parte de la Nación y provincia, con los que brindan asistencia a través de la copa de leche a unos 125 personas, entre niños y adultos. A estos se deben sumar otras 170 personas que a diario reciben la cena bajo el sistema de vianda. En total son 275 personas que son asistidas por la asociación civil.
A pesar de los fondos estatales que reciben, el incremento de los costos se hace sentir. "Nosotros tratamos de abaratar los costos yendo a los mayoristas, al mercado de productores hortícolas, entre otras posibilidades. Tratamos de abaratar para que alcance, si no, no se puede brindar", describió Boulacio.
En sintonía con los incrementos de los costos, desde el comedor también se percibe el aumento en la cantidad de personas que se acercan a preguntar por un plato de comida, el hecho de trabajar con cupos, limita la asistencia que se pueda dar. "Tratamos de complacer a la mayoría, no todos vienen de lunes a viernes, eso facilita que se pueda servir la ración a otra persona", relata la responsable de la asociación. En los últimos meses, muchas personas se acercan de forma espontánea, se trata de gente que pasea por las calles y se entera del trabajo del comedor."Gente grande y chicos descalzos vienen. Varias veces las madres que están acá se sacan las medias para ponérselas", contó.
En esa línea, Boulacio aseguró que en caso de contar con más recursos económicos podrían brindar asistencia a un mayor número de personas, en especial a los abuelos". Nos está llamando la atención que en la calle se puede ver a los abuelos desabrigados, son personas que caminan solas", aseguró la referente.


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