Educación
Sábado 19 de Noviembre de 2016

Las primeras enfermeras de Yapeyú, a un paso del título

Terminó, de manera oficial, el cursado de la primera cohorte de estudiantes que se inscribió a enfermería en el terciario del norte

Silvina siempre quiso ser enfermera y había logrado cursar dos años en un instituto privado pero los costos se hicieron demasiado altos y tuvo que abandonar. Con 35 años se enteró que, cerca de su casa, comenzaba a dictarse la carrera en una nueva institución pública y no dudó en hacer cuadras de cola para conseguir una de las 800 fichas de preinscripción que se entregaron la primera vez. El viernes, después de tres años de hacer malabares con apuntes, hijos y trabajo, terminó el cursado de enfermería. "Ahora a estudiar y rendir los finales para empezar a trabajar ya", dijo.

La historia del Anexo Yapeyú del Instituto Nº 60 comenzó hace varios años cuando docentes, alumnos y vecinos de las escuelas del barrio comenzaron a movilizarse para pedir la apertura de un terciario que les permitiera seguir estudiando. Es que el resto de las ofertas de formación superior que tiene la provincia están concentradas en el centro de la capital provincial y eso genera muchas complicaciones y costos extra para quienes viven en el norte de la ciudad y en localidades como Recreo y Monte Vera.

La lucha dio frutos y la provincia habilitó el dictado de la carrera de enfermería a partir de 2013 –un año más tarde inició la Tecnicatura en Gestión y Mantenimiento de Equipos Biomédicos. De los primeros 180 estudiantes, el viernes, 43 participaron (40 mujeres y tres varones) de su último acto de fin de ciclo ya que completaron el cursado y las prácticas, por lo que solo deben rendir algunos finales para tener el título.

"Fue un gran sacrificio de la institución, los docentes, los alumnos y el barrio. El balance es muy positivo, aunque nos faltan muchas cosas por mejorar", remarcó el regente del anexo, Diego Farías, y agregó: "Hoy los alumnos ven realizado un sueño que les está cambiando la vida. Tenemos muchos hospitales y clínicas de la ciudad que ya están demandando sus servicios. Eso nos llena de orgullo a todos".

El terciario cambió a todo el barrio. El movimiento de estudiantes y docentes promovió que haya más vecinos y presencia policial en las calles. La institución se está consolidando como un centro de referencia y hasta abrieron tres fotocopiadoras.



El fruto de la lucha
Silvina Saguri, María Eva Quinteros (30), Carolina Retamar (22) y Estela Ojeda (35) son cuatro de las jóvenes que se convertirán en las primeras egresadas de lo que fue un sueño colectivo y se convirtió en el ejercicio pleno del derecho a la educación.

"Cuando me enteré que iban a abrir la carrera no lo dudé porque siempre me gustó", recordó María Eva y agregó: "Yo había estudiado historia en el Instituto Nº 8 y tuve que abandonar porque tengo tres hijos chicos y tenía dos horas de viaje, se me complicaban los horarios y la cuestión económica".

Para Carolina y Estela, la historia no fue muy diferente. Ambas habían comenzado otras carreras convencidas de que la educación es el camino para una vida mejor pero habían tenido que abandonar por cuestiones económicas y de tiempos, ya que a las grandes distancias se le sumaba que regresaban al barrio muy tarde y eso era peligroso.

"Quise probar porque no estaba segura de que me gustara la carrera pero cuando empecé a ver las materias y a aprender de qué se trataba descubrí mi vocación", reconoció Carolina. Y Estela agregó: "Yo tenía experiencia de cuidado en hogares de adultos pero no se me había cruzado la idea de estudiar enfermería pero, después, me apasionó".

Todas coincidieron en que una pieza central para llegar a este punto fue el cuerpo docente, directivo y de asistentes escolares. "Nosotras vimos todo el esfuerzo que pusieron para que se nos abran puertas y para ayudarnos en situaciones particulares a que no abandonáramos. Hasta hicieron rifas y colaboraron para que todos tengamos nuestro primer ambo", recordó María Eva.

Y Estela contó: "A mí se me hizo muy difícil porque tengo hijos y muchas veces estuve a punto de dejar porque no podía con todo pero, gracias al apoyo de la familia, los profesores y los compañeros, una sacó fuerzas de donde no tenía y hoy puedo ver los frutos".

Las cuatro están seguras de que no habrían llegado a ese punto en otras instituciones y reconocieron que, a la par del acompañamiento, hubo una gran exigencia académica. "Siempre nos presionaron para sacar lo mejor de cada una", resaltó Silvina. Y María Eva aclaró: "Nos prepararon para la excelencia en el conocimiento y en el trato con los pacientes. Y en las prácticas pudimos poner todo eso en práctica".



En el barrio
Las futuras enfermeras marcaron que el terciario no solo le cambió la vida a quienes estudian allí sino que tuvo un impacto en todo Yapeyú. "Creo que la gente del barrio está orgullosa. Todos los vecinos que nos cruzan nos dicen: «Ya les falta poco» y están entusiasmados", remarcó María Eva Quinteros.

Y Silvina Saguri comentó: "También se vio mucho en cómo crecieron los negocios del barrio. Ahora hay un movimiento continuo de gente yendo a los negocios, comprando alimentos, apuntes, de todo".

También Carolina evaluó: "Al principio había mucha expectativa pero no se sabía qué iba a pasar. Pero, a medida que fue creciendo, todos se sumaron al proyecto y se lograron un montón de cosas y nos aceptaron. Ahora somos parte de todo y todos forman parte de la institución".

En lo personal, y en sus entornos familiares, haber llegado a ese punto es muy significativo para cada una de las futuras enfermeras. "Es muy importante ser un ejemplo para mis hijos pero, sobre todo, esto es muy bueno para mí misma", reflexionó Estela.

Ahora inician un nuevo camino que, en el corto plazo, las espera con mucho estudio y varios exámenes pero que, luego, les permitirá ingresar el mundo del trabajo como profesionales que van a representar no solo a su institución sino a todos los que creyeron en el terciario del norte.



El Anexo ya espera más de 1000 preinscriptos
Hasta el 23 de diciembre, los interesados en cursar alguna de las carreras que ofrece el Anexo Yapeyú del Instituto Superior Nº 60 pueden acercarse a la institución –avenida 12 de Octubre 9300– para retirar la ficha de preinscripción.

Como todos los años la cantidad de personas que se acerca es muy grande, la institución tomó como mecanismo entregar esas fichas que deben completarse y devolverse en febrero. Si la cantidad de aspirantes supera los cupos disponibles, se procede a un sorteo a cargo de las autoridades ministeriales.

"En Enfermería el cupo de es 150 ingresantes y en Gestión y Mantenimiento de Equipos Biomédicos es de 50", detalló Diego Farías, regente del Anexo Yapeyú, y agregó: "Sabemos que se van a repartir aproximadamente 1.000 o 1.200 fichas de preinscripción. Del 6 al 10 de febrero se van a recibir todos los papeles para hacer la inscripción y, si es necesario, definir la fecha del sorteo".

Por último aclaró: "Este instituto surgió para darle una oportunidad a las personas del norte de la ciudad, de Recreo, Monte Vera y Esperanza para estudiar. Por lo tanto, ellas tienen la prioridad".

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