Ovación
Sábado 07 de Mayo de 2016

Lo pisó un tanque: Colón jugó mal y perdió frente a Vélez en Liniers

Colón recibió un nuevo mazazo al perder como visitante frente a Vélez por 2-0, con tantos de Mariano Pavone y Maximiliano Romero, y extendió su malaria jugando fuera de Santa Fe. El Sabalero volvió a ser una sombra al carecer de argumentos para defender y atacar

En el estadio José Amalfitani de Liniers, Colón hilvanó este sábado su segunda caída en fila en cuatro días (una por Copa Argentina). En esta ocasión la sufrió contra Vélez por 2-0, con tantos de Mariano Pavone y Maxi Romero, en uno de los partidos válidos por la 14ª fecha de la Zona 1 de Primera División.
Colón llegó a jugar este partido luego de un duro traspié como lo fue la eliminación de la Copa Argentina (ante Almagro por 1-0), por lo cual el objetivo de mínima era, al menos, rescatar algo en su visita al estadio José Amalfitani. Con un equipo que tuvo ausencias importantes, como las de Adrián Bastía –suspensión– y Víctor Figueroa –lesión–, la buena resulto la vuelta de Germán Conti a la zaga central. 
 
Bajo la misma premisa de intentar manejar la bocha, por momentos el Rojinegro lo logró, sobre todo después de los minutos iniciales pero careció de profundidad e ideas para complicar al Fortín.
Por eso abundaron las imprecisiones y los errores a la hora de jugar el balón a un compañero. Pablo Ledesma pretendió ser el conductor, pero nunca lo concreto, entonces fue así como el elenco local fue el que estuvo más cerca mediante dos pelotas quietas. La primera, con un cabezazo de Mariano Pavone, donde la pelota se fue besando el caño izquierdo de Jorge Broun y, luego, un frentazo de Fabián Cubero que encontró el otra vez el cuerpo de Fatura para impedir la apertura del marcador.



Pero la más clara llegaría a los 36  minutos, cuando el Tanque Pavone asistió a Toledo que  a la carrera ingresando por el centro del área remató y el balón fue atrapado por Broun. Acto seguido, nuevamente Toledo desperdició una chance inmejorable cuando disparó por arriba del travesaño, tras un despeje de Fatura. Sin jugar bien, Vélez estuvo más cerca de ponerse en ventaja, más que nada por ciertas desatenciones defensivas de Colón que por méritos propios.
Lo mejor del Sabalero en los primeros 45 minutos fue el resultado, ya que estuvo mucho más cerca de perder que de ganar en ofensiva. Apenas la movilidad de Nicolás Leguizamón para rescatar en un equipo que no tuvo profundidad ni recursos para inquietar a Alan Aguerre. El único tiro al arco fue uno de Nicolás Silva, a los 43’ que grafica de manera rotunda la anemia ofensiva.

Deshilachado
Sin conducción fuera y dentro de la cancha, Colón volvió a perder y agudizó su crisis futbolística que va de la mano con lo institucional. Un conjunto sin alma cayó ante un Vélez entusiasta, que justificó el resultado más por errores sabaleros que por méritos propios. Este equipo sin reacción, acusó el impacto del gol convertido por Pavone y se derrumbó desde lo anímico y ya no pudo siquiera discutirle el resultado al Fortín, que a los 5’ le metió una mano de nocaut con el tanto de Romero que debió ser invalidado, ya que el balón salió por la línea de fondo. Pero contó con la complicidad de los jugadores santafesinos, que no siguieron la jugada y permitieron que el delantero, con mucha comodidad, estableciera el 2-0.
Los 20’ que siguieron solo fueron para cumplir con el reglamento, ya que Vélez ni se despeinó, jugó con el freno de mano puesto ante un rival que solo hacía sombra. Encima el entrenador Ricardo Johansen dejó en el banco a Tomás Sandoval, que había sido el salvador ante Olimpo y mandó a la cancha a Lucas Comachi y Emanuel Casado. A falta de algunos minutos, metió un cambio insólito: salió Luis Castillo e ingresó Cristian Saín. Al bajo nivel de los jugadores el entrenador no aportó ninguna solución.
Da la sensación que muchos futbolistas adelantaron sus vacaciones y los referentes en este momento tan delicado no generan soluciones. Y como para completar este combo, habrá que decir que ningún dirigente importante se hizo presente en el estadio. Hoy Colón pierde afuera y dentro de la cancha; se hace mal a sí mismo y cada partido que pasa sigue perdiendo prestigio y regalando historia, algo que resulta inadmisible. 
Nadie sabe cuál será el futuro de este equipo que tocó fondo y que ruega terminar el torneo lo antes posible. En poco tiempo se desintegró y ahora será tarea de todos los protagonistas tratar de reconstruirlo en pocos días. Fueron dos golpes duros los que padeció y aquel partido ante Olimpo (victoria 3-1) resulto ser un espejismo, un pequeño oasis en el desierto.
En la semana que el club cumplió 111 años, el equipo no le dio motivos al hincha para festejar, por el contrario, dejó una imagen indigna y encima ahora viene San Lorenzo y termina ante Gimnasia y Esgrima (LP) de visitante. Un panorama por demás de sombrío. Por su historia y por los hinchas Colón no puede dejar esta imagen tan penosa, por lo cual dirigentes, jugadores y cuerpo técnico deberán dar respuestas inmediatas para no seguir con esta agonía en la que esta inmerso el club al que, únicamente, lo mantienen en pie los hinchas.

Por Mariano Cassanello / De la Redacción de Ovación UNO Santa Fe

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