El país
Lunes 10 de Octubre de 2016

Los familiares del sacerdote hallado muerto revelaron quiénes fueron "los asesinos"

"Defendía a la gente de la inseguridad y de la trata de personas", aseguran en el círculo íntimo del cura que apareció ahorcado luego de denunciar a los vendedores de drogas de su zona

"Mi tío no se suicidó, lo mataron". La frase de Gisela, una sobrina de Juan Viroche, fue contundente.

El sacerdote de la localidad tucumana de La Florida denunciaba a los narcotraficantes. Así lo confirman los vecinos que asistían a sus misas. Pocos días atrás, apareció ahorcado.

Por el momento, el fiscal Diego López Ávila dijo que investiga todos los caminos posibles: un suicidio provocado por una posible crisis emocional, un suicidio inducido por amenazas, y la posible aparición de un grupo de narcotraficantes decidido a hostigar al sacerdote Juan Viroche por las denuncias que hacía cuando celebrara las misas.

José del Río, abogado de la familia del sacerdote hallado ahorcado en una iglesia de Tucumán, confirmó que el párroco había recibido "amenazas en los últimos 20 días" antes de su muerte, aunque todavía no se puede asegurar que sean de un grupo narco.

Este domingo, una voz de la familia se escuchó en el ciclo Periodismo Para Todos, que conduce Jorge Lanada. "Luchaba por su vida, por la vida de otros. Mi tío había descubierto cómo era la transacción y la circulación de la droga", dijo.

"Hay muchos intereses en el medio, está la política. Mi tío defendía a la gente del narcotráfico, de la inseguridad y de la trata de personas. ¿Quién va a contener a los chicos? Quiero pedir que no dejen a la comunidad en soledad. Mi tío contagiaba alegría y optimismo", explicó.

Recientemente, salió a la luz un mensaje de voz que el religioso le envió a un amigo poco antes de aparecer ahorcado el miércoles pasado por la mañana.

En la grabación, Viroche le explica a su amigo que venía recibiendo amenazas telefónicas, y también mensajes privados de la red social Facebook. Esto último lo había inquietado especialmente, ya que las intimidaciones incluían fotos de un sobrino.

En el extenso mensaje, el cura -que había denunciado en sus homilías a los narcotraficantes porque operaban con absoluta impunidad en su comunidad- dijo que no había entrado "en psicosis, pero si en mucha desconfianza".

Luego, reveló que las amenazas se agravaron el 14 de septiembre, día en que una sobrina fue amenazada por un hombre que circulaba en un auto blanco. "Son mis seres queridos", lamentó el cura, quien ante ese episodio decidió hablar con el obispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, para que acelere su trasladó a otra parroquia. (Fuente: Infobae).


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