santafe
Domingo 26 de Julio de 2015

Los riesgos de usar la voz para trabajar

Especialistas locales dan consejos para quienes se desempeñan en call centers, en la docencia o en medios de comunicación.

La sobrecarga del uso de la voz representa el 20 por ciento de las enfermedades registradas de manera oficial por el Sistema de Riesgos del Trabajo en la Argentina, de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo.  
Esto afecta en especial a docentes, trabajadores en call centers, trabajadores de prensa y cantantes profesionales. La preocupación es creciente tanto en las personas que a ello se dedican y están expuestas como en sus empleadores, porque las enfermedades profesionales (así definidas por ley) son uno de los desafíos actuales en materia de prevención en salud. 
Una enfermedad profesional es la producida por causa del lugar o del tipo de trabajo. Existe un listado de ellas en el cual se identifican cuadros clínicos, exposición y actividades en las que suelen producirse;  y también agentes de riesgo (factores presentes en los lugares de trabajo como la temperatura, humedad, iluminación, ventilación, la presencia de ruidos, sustancias químicas, la carga de trabajo, entre otros).
Para el caso de las que impactan en el habla y el oído,  el especialista en otorrinolaringología (ORL) santafesino, José de Padro, explicó que, a grandes rasgos, “las alteraciones de la fonación comprenden desde la dificultad para producir sonidos al tratar de hablar, hasta cambios en el tono o calidad de la voz, que puede sonar débil, excesivamente velada, chillona o ronca”.
Para evitar o atenuar esta alteración, la normativa vigente en el país contempla una variable para definir la exposición al riesgo de sobrecarga de uso de la voz:   hay una sobreexposición cuando el tiempo de trabajo es de 14  horas semanales. 
En este marco, vale consignar que hace un mes, una Cámara laboral porteña ordenó indemnizar con 200 mil pesos más intereses a una trabajadora telemarketer de una empresa de medicina prepaga que sufrió daños en su salud, entre ellos una disfonía grave, por atender hasta 200 llamados diarios en condiciones insalubres. Se dispuso la condena por “enfermedad profesional imputable al desempeño de las tareas denunciadas”.
Por su parte, para el especialista en Medicina  del Trabajo santafesino Julián Antonio Calvet, el  impacto de las acciones repetitivas –como hablar o escuchar– depende de la cantidad de horas, de la intensidad de los ruidos (emitidos y recibidos) y de la antigüedad realizando esa tarea. 
“Por eso  –explicó en diálogo con Diario UNO–,  hoy los controles son muy estrictos. A las personas que trabajarán en ambientes con mucho ruido y utilizan la voz, ya en los exámenes preocupacionales, la empresa debe hacerles  chequeos con un ORL y una audiometría (medición de la agudeza o capacidad auditiva),  entre otras evaluaciones clínicas generales y específicas para la tarea que desempeña”.  
Esos controles deben repetirse todos los años para evaluar las condiciones de salud de ese trabajador y para prevenir deterioros; o bien el desarrollo de enfermedades profesionales. Y es la propia ART quien debe exigírselo a la empresa. 
“Los estudios deben ser anuales y  nos permiten hacer un mapeo y dan señales para actuar a tiempo”, explicó Calvet, y agregó:  “Las personas que están ocho o nueve horas sometidas a una intensidad de ruido importante y hablando a la vez, casi sin descanso, pueden padecer pérdida auditiva o de la voz notorias”.  
—¿Qué profesiones o trabajos requieren exámenes previos y periódicos? 
—Todas. Desde el que tiene un kiosco hasta  una firma importante, debe tener asesoramiento de una empresa de medicina laboral y realizar los controles que exige la ley.  Los mismos deben estar orientados a la prevención, en primer lugar, y no solamente a la curación de las patologías profesionales ya instaladas.  

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