Ovación
Domingo 01 de Mayo de 2016

Los Sandoval: en el nombre del gol

Tomás Sandoval debutó a los 17 años con la camiseta de Colón y seis minutos después marcó su primer gol. Por ello, Ovación juntó al juvenil con su papá Gustavo, que 20 años antes había tenido su bautismo de fuego en el Sabalero

En diciembre de 1996 Gustavo Sandoval debutaba con la camiseta rojinegra en el triunfo de Colón ante Banfield por 6-0, en el Brigadier López. En abril de 2016 su hijo Tomás, con apenas 17 años, concretó su sueño de jugar por primera vez en el Sabalero pero además marcó ante Olimpo su primer gol. Cuestiones del destino que a veces son difíciles de explicar 20 años después.
El viernes y luego de apenas tres prácticas con el plantel de Primera División, Tomás saltó a la cancha para reemplazar a Nicolás Leguizamón y minutos después le tocó marcar un gol. Un debut soñado por donde se lo mire para este chico que en pocos días vivió tantas cosas. El lunes pasado le tocó ir al banco en el partido de Reserva ante Unión y cuatro días después era uno de los artífices del triunfo sabalero ante Olimpo. 
Mayor fue la emoción sabiendo que en uno de los palcos estaba su familia y es por eso que apenas concretó el gol se dirigió a ese sector y con el brazo en alto les dedicó el tanto en medio de tanta emoción. Justamente en el arco del Fonavi en donde sus familiares lo estaban observando muy de cerca. 
Luego de un viernes 29 de abril que nunca olvidarán, Gustavo y Tomás charlaron con Ovación respecto al debut soñado y lo que vendrá a partir de ahora. 
“La verdad es que fue un debut soñado y duro de alcanzar porque desde chiquito siempre soñaba con que pase algo así de poder debutar con esta camiseta y marcar un gol. Aparte no son muchos los casos en que debutan y marcan un gol y además con 17 años, por lo cual me siento un privilegiado”, fueron las primeras palabras que soltó Tomás.
En relación a lo que fueron las horas previas al partido y también al momento en que Ricardo Johansen le dijo que iba a ingresar detalló: “Estaba muy tranquilo, incluso durante la concentración me ponía a pensar y me sorprendía por la tranquilidad con la que tomaba ese momento. En los días previos pensé que iba a estar más ansioso pero no fue así. Igual cuando me tocó ingresar ahí sí me puse un poco nervioso, pero la otra vez hablaba con un compañero y decíamos que para un debutante la primera pelota es fundamental y uno debe dar el pase con mucha seguridad. Y me aconsejaba que estuviera tranquilo y que al primer pase lo trate de asegurar y eso fue lo que hice”.
En cuanto a la confianza que le brindaron tanto Johansen como el Tapa Ariel Segalla expresó: “Cuando ellos me subieron a Reserva me dieron mucha confianza y esta semana cuando me convocaron para entrenar con la Primera me pidieron que esté tranquilo y que haga lo mismo que venía haciendo hasta acá. Ese apoyo fue fundamental para ingresar y sentirme confiado. De todas maneras, debutar ahora era un sueño lejano, dado que el sábado anterior yo había jugado con mi categoría y el lunes había estado en el banco en el partido de Reserva frente a Unión. La verdad que fue todo muy rápido, muy loco”.
A la hora de expresar sus sensaciones luego de marcar el gol aseguró: “Cerré los ojos y pateé al arco y escuché la voz de la gente que gritó gol y ahí me di cuenta de que la pelota había entrado y comencé a festejar sabiendo que en la cancha estaban mi mamá, mis abuelos, mis hermanos y también mi papá. Fue un momento incomparable y emocionante”.
Por las características de su juego y el aspecto físico muchos lo comparan con Lucas Alario. Al respecto, dijo: “Soy un 9 de área y me gusta rebotar, buscar los espacios e ir por arriba. Trato de moverme mucho por todo el frente de ataque. Incluso muchos me dicen que me parezco al Pipa Alario (risas) por la forma de ser, la contextura física y la manera de ir al choque”.
Siempre que se concreta un objetivo, como en este caso de debutar y marcar un gol el protagonista se acuerda de aquellos que hicieron mucho para que disfrute de este momento. En este caso Tomás manifestó: “Principalmente me acuerdo de mi mamá, mis hermanos, abuelos, mi papá. Ellos son la base principal para que yo haya llegado a jugar en Primera División. Y después los técnicos que tuve en las inferiores y que me fueron formando desde que llegué a Colón a los 11 años. Antes jugué un año en Argentinos Juniors y después volví a Santa Fe y Chupete Marini fue quién me llevó a Colón”.
En el final de la charla habló sobre lo que viene: “Ahora debo seguir trabajando y si me toca estar trataré de hacer lo mejor posible. Siempre lo más complicado es mantenerse, todos me dicen que debo mantener los pies sobre la tierra. Igual, la verdad es que el viernes me costó dormir, apenas dormí dos horas porque daba vuelta en la cama me movía para todos lados y no sabía qué hacer ya que tenía una ansiedad bárbara”.

El análisis de papá
Mientras Tomás hablaba, Gustavo lo observaba atentamente ya que en su momento él paso por circunstancias similares. Debutó con 21 años en Colón, pero siendo muy joven marcó goles fundamentales en la historia del club, quizás el más recordado ante Sporting de Cristal en Perú que le dio nada menos que la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores en 1998. Pero también otro que le convirtió a Alianza Lima que fue determinante para pasar de ronda.
Tomás le dedica el gol a sus familiares que estaban en un palco. Foto: Manuel Testi / UNO Santa Fe

El Loco además convirtió un tanto en un Clásico como visitante que le permitió rescatar un empate luego de que el equipo estuviera perdiendo por dos goles. Fue una racha impresionantes en la cual en un mes y medio marcó siete goles en los primeros meses de 1998.
Por ese motivo, la experiencia vivida resulta fundamental para que Gustavo aconseje a su hijo en esta carrera que recién acaba de iniciar. “Fue un momento hermoso e inolvidable el que vivimos el viernes en la cancha, uno sabía que Tomás tenía chances de jugar desde el momento en que integraba el banco y cuando marcó el gol todos venían a abrazarme, fue algo extraordinario, pero ahora lo lógico es mantener los pies sobre la tierra y seguir laburando a full para mantenerse. Este camino del fútbol es ingrato y cambia permanentemente. A veces estás arriba y después abajo por lo cual debés tener la cabeza bien fría pensando en lo que viene”.
El contexto en el que le tocó debutar a Tomás no era el mejor, ya que Colón venía de perder el Clásico y durante la semana el plantel debió entrenar bajo custodia policial por las agresiones que habían sufrido los jugadores. Sobre el modo en que vivió la convocatoria de su hijo opinó: “En la semana comencé a imaginar la posibilidad de que Tomás vaya al banco, dado que no estaba Vegetti y que el titular iba ser Leguizamón. Por eso a partir de ese momento empecé a conversar con él y el martes a la mañana me avisó que ese día a la tarde iba a entrenar con el plantel y esa fue una emoción muy grande dado que lo que uno había pensando podía concretarse. Es muy grato para Colón que debuten chicos formados en la inferiores como también se dio con Leguizamón, aunque en este caso no hay que esperar a que cumplan 21 años para que puedan debutar. En Vélez y Lanús los chicos debutan mucho más rápido y a partir de eso logran consolidarse como grandes instituciones a través de una base de pibes formados en el club”.
En cuanto a los consejos que le brindó a su hijo manifestó: “El jueves a la noche mientras estaba en la concentración hablamos por teléfono y le dije que esté tranquilo y que se imagine que era el partido de su vida. Y por supuesto que disfrute de subirse a un micro con el resto de sus compañeros, de compartir la concentración, de llegar al estadio y ver a la gente que estaba esperando el colectivo. Una semana atrás a todo eso lo observaba por la televisión y le dije lo mío pasó hace muchos años, ahora es tu momento”.
Padre e hijo observan el Diario UNO con el comentario del partido y la tapa en donde está el debutante. Foto: Juan Baialardo/UNO Santa Fe

En el final de la nota hizo mención a los consejos que le dio en función de lo vivido anteriormente: “Cuando él tenía 14 o 15 años lo senté acá en mi casa y le dije «papá en la vida tuvo todo, cosas buenas y malas, se equivocó y estoy como estoy, vos sos como un junco que crece derecho, el día que el junco se quiera doblar ahí estará papá para enderezarte y vas a conocer a papá enojado». Por suerte es un chico muy bueno y dócil y yo cuando me separé de la mamá no pude estar mucho tiempo con él y es por eso que hay que agradecerle mucho a los abuelos que lo cuidaron, lo mimaron y le dieron una gran educación”. 

Por Mariano Casanello / De la Redacción de Ovación UNO Santa Fe

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