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Sábado 23 de Enero de 2016

Más de 30 chicos recuperaron la audición en el hospital de Niños

El primer implante coclear se realizó hace seis años atrás. En 2015, 10 chicos recibieron su prótesis auditiva.

En abril del año 2010, se realizó el primer implante coclear en el Hospital de Niños Doctor Orlando Alassia de la ciudad de Santa Fe. Hoy, ya son más de 30 los chicos que gracias a esta intervención recuperaron su capacidad de escuchar. Se trata de una prótesis auditiva que se coloca mediante una cirugía dentro del oído y permite recuperar la capacidad de escuchar para lograr luego la adquisición del lenguaje.
En diálogo con Diario UNO, el Jefe del Servicio de Otorrinolaringología del nosocomio, Daniel Gandolfo, comentó que durante el primer año colocaron uno o dos implantes y que año a año fueron aumentando. “En estos casi seis años ya tenemos colocados un poco más de 30 implantes cocleares y en este último año logramos 10”, afirmó el especialista y destacó que se trata de un trabajo conjunto, realizado por un grupo interdisciplinario y a los que llegan consultas del centro y norte provincial.
Tecnología
Respecto del implante, el doctor explicó que se trata de “un equipo electrónico que genera un sonido por estimulación del oído interno, o el caracol como se conoce, que es lo que no está funcionando”. 
De esta manera llega al cerebro un “sonido” que luego va a tener que organizarse. “Es en este momento donde comienza el trabajo de las rehabilitadoras: entender que cada sonido corresponde a una voz, a una letra, a una palabra, a un motor de un auto; se comienza a dar entidad a lo que se está escuchando”, indicó Gandolfo. En este sentido resaltó que el Servicio cuenta con grupo de fonoaudiólogos, psicólogos y psicopedagogos, entre otros especialistas, que ayudan en este proceso.
 
El proceso
Por su parte, la Fonoaudióloga del servicio, doctora Silvia Gandolfo, señaló la importancia del diagnóstico, de la selección del paciente y del tratamiento protésico más adecuado para cada tipo de pérdida auditiva, como de la rehabilitación; fundamentales para mejorar su calidad de vida.
“Llegando al diagnóstico, cuando hay un problema auditivo hay que habilitar, dar algo para que ayude a escuchar para que la estimulación surja efecto. En primer término un audífono y en hipoacusias que lo requieran, el implante coclear”, comenzó diciendo. “Luego de la operación se espera un mes de cicatrización para realizar el encendido del aparato, donde se conecta el procesador externo al implante que es interno. Entonces, el aparato envía información al implante y el paciente empieza a escuchar”, relató la especialista. En este momento el niño comienza con el proceso de aprendizaje del lenguaje que puede llevar años en chicos más grandes y que implica un compromiso de los pacientes y también de su grupo familiar.
Etapas de aprendizaje
En este sentido, el jefe del Servicio insistió en que “el implante coclear se puede colocar a cualquier edad”, pero destacó que “depende de las características de la pérdida auditiva que se puede dar desde el nacimiento o en otra edad: las primeras se llaman prelocutivas (antes que hablen), tienen un desarrollo; y las poslocutivas (después de que hable), pueden tener otro pronóstico”. 
“Hay un período de tiempo que se llama período crítico, que es hasta los 4 a 6 años, donde el cerebro tiene lo que se llama plasticidad o neuroplasticidad, es decir que ese cerebro tiene preparadas sus áreas auditivas para incorporar o para entender los sonidos. A partir de los 6 años, cuando no fue estimulado auditivamente esas áreas que estaban preparadas para escuchar, cambian la información que reciben y empiezan a prepararse para otras funciones sensoriales”, explicó Gandolfo.
Cuanto antes, mejor
Consultado por las edades de los chicos que hoy están recibiendo su implante coclear en el nosocomio local dijo que se trata de “chicos medios grandes, entre 6 y 9 años, aunque hay de edades tempranas y hoy a consulta ya están viniendo de bebés, incluso por inquietud de los propios padres que comienzan con la consulta de más chicos”. 
Al respecto, el doctor sostuvo que “cuando más pequeños uno los implanta, mejores son los resultados”. No obstante, indicó que esto “no quiere decir que no se pueda implantar un chico de 9 o 10 años”, pero aclaró que “las expectativas son diferentes” y “los procesos y las adquisiciones van a ser más lentos”. Recordó así, la importancia del diagnóstico temprano para que los chicos con hipoacusia severa puedan escuchar e incorporar el lenguaje lo antes posible. 
Trabajo en equipo
No solo se trata del trabajo de un grupo interdisciplinario de especialista; la familia, por ser el núcleo principal del paciente, ocupa un lugar importante tanto en el diagnóstico, como en el tratamiento y la rehabilitación. 
“Nosotros trabajamos todas las sesiones de rehabilitación con la familia. Para nosotros es fundamental que las familias puedan entender qué es lo que estamos haciendo dentro del consultorio para que lo podamos ir trasladando a la vida cotidiana”, comentó la Licenciada Cintia Beorlegui, estimuladora auditiva del servicio de Otorrinolaringología del nosocomio.
Insistió en que “cada chico es particular”, dependiendo de su entorno, como también de la edad, pero afirmó que igualmente en el general de los casos “todos se favorecen con el implante”.
“Las expectativas de la familia son muy importantes. Por eso se trabaja en explicarles bien de qué se trata el implante, qué es lo que se puede esperar de acuerdo también a la edad, y tener realmente bien claro cuáles son las verdaderas expectativas, como también el tiempo que puede llevar la rehabilitación, porque muchas veces se generan sobre-expectativas. Después, cuando la familia entiende cuál es el proceso, colabora mucho y ayuda en la mayoría de los casos”, indicó Beorlegui. 
Lograr el implante
Con relación a la posibilidad de que los chicos con hipoacusia severa logren el implante coclear, el doctor Gandolfo señaló que “la mayoría llega, más tarde o más temprano”. “El implante coclear es muy caro, entonces si hay pacientes que vienen con sus obras sociales o a partir de la parte pública, en esto es donde puede demorar un poco más o menos; pero no hemos tenido problemas para conseguir implantes, pueden tenerlo en un período más largo de tiempo, que es lo que uno trata de acortar porque en sordera el tiempo es oro”, manifestó.
Una operación que cambia vidas
Leonardo Mosqueda tiene 9 años y vive en barrio Yapeyú. Cuando tenía dos, sus papás notaron que no hablaba y solo hacía señas. Con el tiempo recurrieron a los especialistas, quienes constataron una hipoacusia severa. Hace más de dos meses le colocaron un implante coclear en el Hospital de Niños Orlando Alassia y hoy ya puede escuchar. 
“Al principio para nosotros parecía normal, porque mi segundo hijo, Nazareno, tiene pérdida auditiva en uno de sus oídos y pensamos que él estaba celoso y le copiaba. Con el tiempo nos dimos cuenta de que algo más pasaba, hasta que las mismas maestras del jardín nos dijeron que en realidad Leo tenía una pérdida auditiva más importante. Y comenzó entonces en una escuela especial”, contó a Diario UNO la mamá de Leonardo, Janina Mosqueda.
A partir de ese momento, la familia inició las consultas en el Alassia, donde fue atendida por el equipo del Servicio de Otorrinolaringología. Allí el grupo interdisciplinario abordó el diagnóstico y determinó finalmente que el pequeño era candidato al implante coclear.
“Los médicos nos venían explicando hace rato, y adaptándonos a lo que iba a pasar más adelante. Para nosotros era muy importante saber que Leo iba a tener esta oportunidad”, dijo la mamá emocionada. 
Varios meses después de iniciar los trámites para conseguir el implante, recibieron la noticia tan esperada: había llegado la prótesis auditiva y a la semana Leo iba a ser operado.
Finalmente el pequeño ingresó al quirófano el 9 de noviembre de 2015 y un mes después, en uno de los consultorios del Servicio de Otorrinolaringología del nosocomio, los especialistas realizaron el encendido del implante permitiendo así a Leo escuchar. “Estaba enojado, pero me daba cuenta que escuchaba porque él movía los ojos aunque no contestaba. Después se largó a llorar y se enojó mucho porque no quería que lo vieran así”, relató Janina sobre ese momento (se puede ver el video en www.unosantafe.com.ar).
“Me emociona escucharlo y que pueda él escuchar la voz de sus hermanos, su papá, sus compañeros; y las reconozca”, dijo Janina. Hoy su hijo ya puede escuchar y responde a su nombre cuando sus amigos lo llaman para jugar un partido de fútbol en el barrio, algo que a Leo “lo apasiona”. 
Seguir adelante
“Hemos pasado tantas cosas como familia que nos fortalecimos mucho y cada cosa no la pasamos poniéndonos nerviosos ni llorando, todo lo vivimos como un paso adelante. La operación nos cambió porque ahora tenemos una nueva prueba, la de acompañarlo y seguir enseñándole”, comentó Janina y recordó que hace tres años atrás sufrieron un incendio en la vivienda familiar, la cual lograron reconstruir.
Rehabilitación
Emocionado, pero con miedo, el pequeño comenzó un largo proceso de aprendizaje para dar sentido a esos sonidos que ahora percibe, incorporando al lenguaje de señas que él maneja, aspectos auditivos que antes no conocía. 
“Con Leonardo estoy muy contenta y creo que la familia también. En este corto período de tratamiento pudimos ver que detecta todos los sonidos del habla a través de un test y ya comenzó a poder diferenciar si se trata de un sonido largo o corto; cuando él, con el equipo de audífono, no podía detectar más que el sonido de un bombo muy cercano y yo creo que era más por vibración que por audición”, comentó Cintia Beorlegui, estimuladora auditiva del nosocomio que se encuentra llevando adelante el proceso de rehabilitación. “Es muy importante porque en este poco tiempo logró mucho”, resaltó.
Además comentó que con Leonardo, “a partir del implante, se empezó a trabajar en la imitación de algunos sonidos” y destacó en este sentido que su voz “es agradable” y señaló que “esto también es importante, porque es regulada por el oído”.
Más desafíos
A Leonardo le espera un gran año por delante, con muchos cambios y logros, ya que iniciará sus estudios en una escuela común. “Este año va a ir 4 días a su escuela especial doble turno, y un día en la semana va a ir a la Drago, donde también va a haber una maestra de señas acompañándolo. Va a tener una experiencia nueva y la va a vivir con otros dos amigos más de la misma escuela que también fueron implantados; no va a tener que atravesar solo todo este cambio”, comentó su mamá.
A tiempo
“Hoy por hoy es obligatorio por ley que tanto los niños que nacen con alto riesgo, que se encuentran en neonatología que son los que tienen un porcentaje mayor de tener problemas auditivos, como en la población general tengan un estudio auditivo básico para que si esos estudios no dan bien, poder encararlo en profundidad”, comentó el jefe del Servicio de Otorrinolaringología del hospital. Se trata de una Otoemisión Acústica, un método de evaluación rápido y no invasivo que se debe realizar a los bebés a las 72 horas de nacidos y que permite llegar luego al diagnóstico temprano. “Este estudio per se no implica sordera. Es el primer escalón de una escalera larga hasta llegar a un diagnóstico”, aclaró el especialista.
Valentina Fassi / Diario UNO 

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