Santa Fe
Domingo 30 de Octubre de 2016

Mención especial para estudiantes de arquitectura

Un equipo de la Fadu-UNL obtuvo una distinción en el Concurso Internacional Universitario de Anteproyectos CIU-Hábitat, realizado en Quito, Ecuador

Un grupo de alumnos de arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional del Litoral (Fadu-UNL) recibió la Primera Mención de Honor en el Concurso Internacional Universitario de Anteproyectos CIU-Hábitat, desarrollado en el marco de la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), que tuvo lugar del 17 al 20 de octubre de 2016 en Quito, Ecuador.
Los estudiantes José Ignacio Reyt, Gonzalo Barolín, Martín Raya, Bernardo Scaminaci, Sebastián Svirsky y Alan Zapata, junto a Yanina Uriarte, docente de Urbanismo-Cátedra Soijet, y bajo la coordinación del arquitecto Miguel Rodríguez, obtuvieron la mención con la presentación de un proyecto para el caso de estudio "Guayaquil Estero Salado. Arquitectura y urbanismo en asentamientos marginales".
Según lo expresado por José Ignacio Reyt, la consigna planteada les representó un importante desafío: "Ya que debíamos dar respuesta a problemáticas acaecientes en el Guasmo Sur, un sector ubicado en el borde fluvial de la ciudad de Guayaquil, a 5.000 km de distancia de nuestra ciudad".

Antecedentes del caso
Muchos de los habitantes del borde del Estero Salado en el sur de Guayaquil, que habían construido sus casas sobre palafitos en las zonas de inundación, en los márgenes del estero o sobre el agua, fueron reubicados en proyectos de vivienda colectiva desarrollados por el gobierno de Ecuador.
Si bien era imperativo mejorar las condiciones de vida de esa población, que vivía en condiciones precarias en zonas de alto riesgo, de invasión y relleno informal de los esteros, y además recuperar el ecosistema del Estero Salado, la reubicación creó una situación de excesivo desarraigo, puesto que fueron trasladados a otro sector de la ciudad rompiendo vínculos sociales y generado problemas de convivencia.
A partir de esa situación, la consigna del concurso convocaba a reformular los criterios para la intervención en diferentes tipologías de ribera, y también a considerar que el parque lineal que se abre en los márgenes de los esteros se integrara con la trama urbana existente. Para ello, proponían generar una suerte de acupuntura ecológica y con ella una red de microoportunidades, que aliviara el estrangulamiento provocado por el hacinamiento, contribuyendo a remediar los esteros, descontaminar las aguas y generar un sistema de bordes para prevenir la conformación de nuevos rellenos con asentamientos humanos.
En palabras del estudiante de Fadu, entre las problemáticas "se encontraban la contaminación del agua del estero, la pérdida de cohesión social y conectividad con el resto de la ciudad, deficiencias en el espacio público, escasa vinculación con el paisaje circundante, etcétera. Asimismo se debían reubicar alrededor de 1.300 viviendas que se encuentran actualmente en situación de riesgo hídrico y edilicio, apuntando a proponer una flexibilidad en las plantas, para poder alojar unidades de uno, dos y tres dormitorios".

La propuesta
"A nivel grupal, definimos la proyectación de un parque lineal que bordeara todo el estero, con posibilidad de expandirse y conectarse con el resto del borde costero de la ciudad, para así buscar que el espacio público hilvane toda la propuesta urbanística", explicó José Ignacio.
"A lo largo del mismo, siguiendo una lógica cromática según especies arbóreas y vegetales nativas, se planteó una secuencia espacial donde se desarrollen variadas actividades a lo largo del parque: bloques de vivienda, centros deportivos, recorridos al aire libre, un ecoparque, centros barriales de capacitación, etcétera. Todos estos espacios fueron pensados teniendo en cuenta la necesidad de asegurar la sostenibilidad a futuro del proyecto, para poder continuar con la vocación resiliente que presenta la ciudad de Guayaquil", describió.
El jurado, en tanto, destacó que el proyecto se apropia del estero y su orilla, incorporando como espacio público y de uso recreativo un parque lineal que articula lo natural con lo construido.

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